Los tres enemigos de la libertad de prensa | América Latina | DW | 25.04.2018
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América Latina

Los tres enemigos de la libertad de prensa

En lo que respecta al continente americano, la organización Reporteros sin Fronteras notó un ligero aumento en los niveles de libertad de prensa al norte del Río Bravo y un descenso de ese indicador al sur. Un análisis.

Nicaragua Proteste gegen Reform des Sozialversicherungsinstituts (Imago/Agencia EFE/J. Torres)

En la imagen, un miembro de la Juventud Sandinista (izq.) agrede en Managua al reportero gráfico Alfredo Zúñiga, de la agencia de noticias AP. (18.4.2018)

Al presentar su Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa este miércoles (25.4.2018), la organización no gubernamental Reporteros sin Fronteras (RSF) alertó que la hostilidad hacia los periodistas se había intensificado notablemente a lo largo de 2017, incluso en Europa, donde los comunicadores están acostumbrados a trabajar a sus anchas y a ser vistos con confianza. Aunque ese es el continente donde sus condiciones laborales están menos amenazadas, es allí donde éstas se deterioraron más rápidamente.

En lo que respecta a América, el ranking anual de RSF apunta a una ligera mejoría al norte del Río Bravo –a pesar de la guerra abierta entre el “hombre fuerte” de Washington, Donald Trump, y la prensa estadounidense– y a un agravamiento de la situación de los periodistas al sur, corroborado por advertencias y denuncias hechas desde la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y organismos de escala nacional.

Un año de malas noticias

Se teme que la independencia de los medios y la libertad de expresión se vea coartada en México cuando una nueva ley sobre publicidad oficial entre en vigor. La impunidad de los recurrentes asesinatos de periodistas en México es percibida como una amenaza para el ejercicio de los comunicadores. En Honduras se informó que quince periodistas habían sido víctimas de desplazamiento forzado en 2017. En Nicaragua se condenó el asesinato de un periodista y la censura de cuatro televisoras durante la represión de las recientes protestas.

A la Justicia salvadoreña se le reprocha el haber dejado sin castigo los ciberataques sufridos por varios diarios. Editores creen que el código penal panameño facilita el cierre de medios debido al peso que les da a las demandas civiles por injuria y calumnia. El Poder Judicial colombiano fue señalado de pretender restringir la libertad de prensa luego de que un tribunal le ordenara a un periodista revelar sus fuentes. Al Gobierno ecuatoriano se le echa en cara la lentitud con que investiga el asesinato de tres empleados de El Comercio

Y esas son sólo las noticias de los últimos diez días.

Aunque es riesgoso generalizar al hablar sobre el estado de la libertad de prensa en América Latina –después de todo, los problemas alusivos y sus intensidades varían mucho de un país a otro–, los especialistas consultados por DW coinciden en que la región ha dado un paso atrás en lugar de hacer avances. “Yo percibo un retroceso, ante todo gracias al empeño de los líderes populistas del subcontinente en satanizar a medios y periodistas puntuales con miras a aterrorizar al resto de la prensa”, opina el politólogo Günther Maihold.

Kolumbien Grenze Ecuador Soldaten Entführung Journalisten (Getty Images/AFP/R. Arboleda)

Militares colombianos inspeccionan la zona donde tres empleados del diario ecuatoriano “El Comercio” fueron secuestrados por disidentes de las FARC. (15.4.2018)

Predominan los retrocesos

“Esa fue la estrategia que usó Rafael Correa mientras fue presidente de Ecuador”, agrega el subdirector de la Fundación Ciencia y Política (SWP), de Berlín. Christian Mihr, director ejecutivo del capítulo alemán de Reporteros sin Fronteras (RSF), lo secunda: “Hay Estados donde los índices de libertad de prensa van en aumento. No obstante, los retrocesos parecen predominar porque los atentados más llamativos contra los comunicadores tienen lugar en países de por sí sobresalientes debido a sus problemas”, explica Mihr.

“México y Venezuela, por ejemplo, son Estados donde la labor de los periodistas y el derecho de la población a la información vienen siendo pisoteados desde hace tiempo, y donde esa situación no hace sino empeorar”, subraya el experto de RSF. A juicio de Maihold, la libertad de prensa en América Latina tiene tres grandes enemigos: a los mandatarios que abusan de su poder para llevar a periodistas a la corte –con el agravante de que, en algunos casos, la Justicia no es independiente– se suman el crimen organizado y los oligopolios.

“No es raro que grupos irregulares echen mano a tácticas de amedrentamiento como la extorsión, al secuestro y al asesinato de comunicadores para proteger sus negocios ilícitos. Tampoco lo es que cada vez más medios terminen concentrados en menos manos; esa tendencia fortalece la influencia de grupos económicos sobre el ejercicio periodístico y atenta contra la pluralidad informativa”, comenta Maihold. Mihr comparte la impresión de que la confluencia de intereses de empresarios y políticos en el ámbito de los medios es un problema serio.

Populistas, criminales y acaparadores

“Sobre todo en México”, enfatiza el vocero de RSF. “Lo escandaloso en México es que, siendo su industria mediática una de las más rentables, ésta sea incapaz de impedir que sus periodistas sean asesinados”, agrega Mihr. Según Maihold, los países latinoamericanos son vulnerables al efecto negativo de los oligopolios debido a la ausencia de auténticos medios de servicio público y a la influencia social preponderante de los medios privados y estatales, entendidos como meros canales para la difusión de propaganda gubernamental.

“En Estados grandes, como Argentina, Brasil y México, el sector comunicacional es monopolizado por un puñado de empresas que, inevitablemente, han terminado por convertirse en actores políticos fuertes. Y cuando el cuarto poder se impone sobre los otros poderes públicos o se alinea con ellos, ya no puede cumplir con la función fiscalizadora que le corresponde”, esgrime Maihold, acotando que constelaciones de esa índole tienen lugar hasta en Costa Rica, el país latinoamericano mejor ubicado en el ranking de RSF (puesto 10 de 180).

Los principales focos de preocupación de RSF son Cuba (puesto 172), México (147) y Venezuela (143). “Después de Siria, que es un país en guerra, México es el lugar más peligroso para los periodistas. Quienes acusan a RSF de exagerar la situación de la libertad de prensa en Cuba alegan que en la isla los periodistas no son asesinados como en México, pero parecen olvidar que la Constitución cubana prohíbe la existencia de medios privados. No se puede decir que la situación de Cuba sea mejor que la de México”, sostiene Mihr.

Evoluciones alentadoras

“Venezuela es el otro gran motivo de inquietud. Allí la Policía y los servicios secretos arremeten sin contemplación contra los autores de reportajes donde el Gobierno de Nicolás Maduro queda mal parado. Los periodistas son detenidos, maltratados, interrogados, obligados a borrar datos de sus aparatos y despojados de sus herramientas de trabajo. Corresponsales extranjeros han sido expulsados del país. A varias radioemisoras y televisoras se les ha arrebatado sus frecuencias de transmisión”, enumera Mihr los pecados del oficialismo.

En cambio, Ecuador y Colombia hacen progresos alentadores a los ojos de RSF. “En Ecuador dejó de pasar lo que empieza a ocurrir en Estados Unidos: tan pronto Lenin Moreno asumió la presidencia del país se disipó la tensión entre el Gobierno y los medios privados que se había exacerbado durante la gestión de su predecesor, Rafael Correa. Moreno anunció que derogaría la Ley de Medios de 2013 que hizo posible las demandas millonarias por difamación que Correa entabló contra periodistas incómodos”, celebra Mihr.

“Por otro lado, en Colombia se han hecho avances en el marco del acuerdo de paz con la organización guerrillera FARC. En ese país los trabajadores de la prensa siguen siendo blanco de amenazas provenientes del sector estatal y del sector privado, pero el número de atentados contra ellos y de homicidios se ha reducido. En otros años se registraban cinco o seis periodistas asesinados al año”, recuerda el director ejecutivo de RSF, cruzando los dedos para que esa tendencia se sostenga.

Autor: Evan Romero-Castillo

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