1. Ir al contenido
  2. Ir al menú principal
  3. Ir a más sitios de DW

Saddam Hussein capturado

ers.14 de diciembre de 2003

El ex dictador iraquí, Saddam Hussein, fue capturado tras meses de burlar a las tropas de ocupación. Un triunfo en toda la línea para George Bush, a quien el canciller alemán envió un mensaje personal de felicitación.

https://p.dw.com/p/4Rrc
Saddam Hussein, resignado en manos de sus captores.Imagen: APTN

La confirmación de la captura del ex dictador iraquí, declarado el enemigo público número 1 por la Casa Blanca, quita un enorme peso de encima al gobierno del presidente estadounidense, George W. Bush. Tras meses de especulaciones acerca de su paradero, Saddam Hussein cayó finalmente en las cercanías de la ciudad iraquí de Tikrit. Y de inmediato comenzaron a lloverle felicitaciones al jefe de la Casa Blanca, incluso de parte de quienes se habían opuesto decididamente a la guerra. El canciller alemán, Gerhard Schröder, le envió por ejemplo un mensaje indicando haber recibido la noticia de la captura "con gran alegría" y manifestó la esperanza de que la detención "impulse los esfuerzos de la comunidad internacional en pro de la reconstrucción y la estabilidad de Irak".

Satisfacción en Europa

También el presidente francés, Jacques Chirac, hizo saber a través de su portavoz que "la detención es un hecho de gran magnitud, que debería contribuir considerablemente a la democratización y la estabilización de Irak". El ministro de Relaciones Exteriores galo, Dominique de Villepin, indicó por su parte que con esto "se ha dado vuelta la hoja de la dictadura iraquí". Igualmente Franco Frattini, el ministro de Asuntos Exteriores de Italia (presidente de turno de la Unión Europea) habló de un vuelco decisivo en la lucha "contra la guerrilla" iraquí.

Sin embargo, en este punto las muestras de alivio podrían resultar prematuras, al igual que las expresiones de júbilo de los iraquíes que salieron a la calle a celebrar la noticia con tiros al aire. Ciertamente, desde el punto de vista político resulta determinante para Estados Unidos demostrar que tiene en su poder a Saddam Hussein, ya que se esfuma definitivamente la esperanza que puedan haber albergado algunos de sus seguidores de volver a instalarlo en el poder algún día. Así lo destacó también el primer ministro británico, Tony Blair, quien visiblemente satisfecho trazó un promisorio futuro de unidad y paz para Irak.

¿Alivio prematuro?

La lógica indica, efectivamente, que la resistencia de los sectores pro Saddam podría debilitarse rápidamente. Pero, de ahí a contar con que acaben los atentados contra las fuerzas de ocupación en Irak hay un trecho; y nadie puede afirmar a ciencia cierta cuán largo es. Porque, al margen de los seguidores de Saddam Hussein, hay otras corrientes que a todas luces están dispuestas a recurrir a la violencia para enfrentar a los soldados extranjeros. Entre ellas no hay que olvidar a los fundamentalistas islámicos, que no simpatizaban precisamente con la derrocada dictadura de Bagdad, pero tampoco están dispuestos a hacer causa común con los infieles estadounidenses.

El propio comandante en jefe de las tropas de Estados Unidos en Irak, Ricardo Sánchez, reconoció que no cuenta con el cese de los ataques rebeldes. No obstante, de momento prevalece la satisfacción y el alivio, por haber puesto fin a este juego del gato y el ratón con que Saddam Hussein desafió por tanto tiempo a la mayor potencia militar del mundo. Cabe preguntarse ahora si este triunfo inducirá también a Washington a reflexionar sobre su propia política y abrir las puertas a una verdadera cooperación internacional amplia para velar por la estabilidad en la región.