“La Arrancada“: un íntimo retrato de Cuba | Cine | DW | 11.02.2019
  1. Inhalt
  2. Navigation
  3. Weitere Inhalte
  4. Metanavigation
  5. Suche
  6. Choose from 30 Languages
Publicidad

Cine

“La Arrancada“: un íntimo retrato de Cuba

La ópera prima de Aldemar Matías es un filme documental sobre la vida cotidiana de una joven atleta y su madre en Cuba, una mirada cálida que muestra las contradicciones de la realidad cubana.

Jennifer, una joven atleta de 20 años es la protagonista de la cinta, junto con su madre Marbelis, una mujer afrocubana, resuelta y fumadora de puro, que dirige un centro estatal de lucha contra el dengue en un barrio de La Habana.

El padre está en la cárcel, no obstante Marbelis se las arregla para respaldar la carrera de atletismo de su hija y el viaje en puerta de su hijo Yeyo, a Chile. Jennifer entrena a diario en el estadio de atletismo de La Habana, junto con otros jóvenes deportistas. El entrenador les recuerda el amor de los cubanos por sus atletas, que son para ellos como los dioses del Olimpo. Sin embargo hay señales de cambio en la vida de Jennifer. Ha sufrido una lesión y no podrá participar en una importante competición, lo que le hace cuestionarse su futuro.

La película es relatada con la plasticidad de las imágenes, que muestran el día a día de las dos mujeres y su entorno. Es un retrato entrañable de los personajes en un país en transición, que no parecen percatarse de la presencia de la cámara. El espectador se sumerge en su mundo y sus  diálogos son los conductores de la cinta. 

Aldemar Matías, nacido en Manaos, Brasil, en 1985, estudió cine en la renombrada Escuela de Cine y TV (EICTV) en San Antonio de los Baños. La coproducción de Francia, Cuba y Brasil (Dublin Films) fue estrenada en la sección Panorama Dokumente de la Berlinale. El cineasta habló con DW sobre su primer largometraje.

Fotograma de La Arrancada, de Aldemar Matías.

Fotograma de La Arrancada, de Aldemar Matías.

DW: La Arrancada (el título en inglés: On the starting line), hace en español un juego de palabras con la línea de partida en una competición y el desgarrar. ¿Porqué ése título?

Aldemar Matías: Arrancar significa un rompimiento, la mamá que se separa de la hija, las raíces que se arrancan. Fue una idea genial de Jeanne Oberson, la editora de la película, el título de la película tiene que provocarte algo que te preguntas al final. Al inicio, la arrancada, starting line en atletismo, en el caso de la protagonista es un doble juego en el que uno se pregunta si va a lograr arrancarse y arrancar en alguna dirección. ¿hacia donde va Jennifer?

¿Cómo llegaste a este tema?

Yo estaba en Cuba ocupado en otro proyecto que no me estaba funcionando, y llamé a Marbelis, que ya la conocía de un corto que hice con ella, porque me encanta esa mujer.  La hija le dijo, mamá voy contigo y filmamos un día en la playa con las dos. Me dí cuenta de que ahora sí teníamos una historia porque la interacción entre las dos me encantó, tienen personalidades muy distintas pero a la vez son son como las mejores amigas y de la misma edad. Son madre e hija, tienen una conexión fuertísima, de humor, acidez y ternura. Para mí fue como un regalo.

Lograste un retrato muy entrañable de los personajes. ¿Eso te proponías?

Tengo mis críticas al país, pero a la vez le tengo una gran ternura por todo lo que me ha dado. Yo viví dos años en Cuba, estudié en la Escuela de Cine y me enamoré del país. Y seguí volviendo, conozco el país y sus problemas, tengo críticas a la falta de libertad de expresión, por ejemplo, pero a la vez soy un producto del estímulo a las artes que ese mismo régimen produjo.

¿No tuviste ningún impedimento a la hora de filmar?

Es un juego todo el tiempo. No es fácil conseguir los permisos, pero se puede si sabes hacerlo, si sabes con quien hablar y qué decir. No hice ninguna crítica fuerte, no hay porqué censurar esta película, poniéndome en los zapatos de las autoridades.

¿Te propusiste mostrar la dignidad de los personajes en en un país en transición?

No quiero ser condescendiente y pintar una visión idílica o nostálgica de Cuba. Tengo que ser crítico, pero para mostrar el color de los personajes tengo que mostrar su lado tierno. Creo que el filmar contextos familiares íntimos es la mejor manera de hablar de contextos políticos más amplios. Me encanta abordar lo grande a través de lo pequeño.

Fotograma de La Arrancada, de Aldemar Matías.

Fotograma de La Arrancada, de Aldemar Matías.

Los personajes hablan de la difícil situación que viven los cubanos, pero no se percibe descontento...

Hay una transición muy lenta desde hace años, y los matices de esa transición es lo que me interesa como cineasta. Como reaccionan las diferentes generaciones a este proceso. Marbelis y Jennifer son dos generaciones distintas pero que se encuentran por el afecto familiar. Las dos generaciones conversan entre sí, la visión de ellas es lo que me interesaba. Cómo el sistema político se refleja en sus vidas sin hacer juicios de valor, dejé que ellas llevaran la historia.

El deseo de los cubanos por emigrar se refleja con la partida del hermano a Chile y las conversaciones entre los amigos de Jennifer, que sueñan con emigrar a Europa, ¿qué tan presente es esa ansia por salir de Cuba?

La contradicción está ahí todo el tiempo. Uno de ellos dice, yo me iría a Canadá pero me quiero morir en Cuba. Hay ese deseo de salir pero a la vez hay una conexión muy fuerte con el país. La idiosincracia cubana es muy fuerte, tienen un espíritu de comunidad muy arraigado y el deseo de salir es muy antagónico. Los que dicen que quieren salir, cuando lo hacen extrañan un montón a la isla, siempre hay emociones encontradas. Cuando salen descubren que no todo es maravilloso como dicen, otros quieren que la isla cambie porque no quieren salir, es muy contradictorio. Y me gusta que los personajes reflejen lo contradictorio que es ese deseo por salir de Cuba.

Es gente de una gran belleza física y a la vez comunes como cualquier mortal, ¿Cómo llevaste el documental?

Jennifer llena la pantalla de una manera impresionante. Todos, la mamá, todos son muy expresivos, fue un placer filmarlos, fue un acto de generosidad la de ellos, yo con la cámara metido en sus cuartos, en la cocina y por todas partes. Son personajes reales viviendo sus vidas y sus preocupaciones reales, y yo estaba ahi, pero no hubo ninguna dirección sobre ellos, de que hagan eso o aquello, son ellos viviendo sus vidas.

¿Qué expectativas tiene tu película en la Berlinale?

Estoy muy contento de esta aquí con esta pequeña producción, hubo una reacción muy cariñosa de la gente, les tocó el corazón y al final hacemos películas para que sean vistas. En Berlín hay tanta gente que viene al festival, que no es de la industria, que está interesada por conocer más. Ayudar a que tengan una percepción más amplia sobre Cuba, y que se conecte con esa familia, eso para mí es genial.

(jov)

 

DW recomienda