Joven cine de Cuba llega a festival de Dresde | Cine | DW | 12.04.2019
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Cine

Joven cine de Cuba llega a festival de Dresde

La edición 31 del Festival Internacional de Cortometrajes de Dresde tuvo a la cinematografía cubana como tema central. Un total de 388 cortometrajes son mostrados hasta el 14 de abril.

El festival en la capital sajona se ha especializado en cortometrajes y películas de animación. Con una serie de premios dotados de hasta 67.000 euros, es uno de los festivales europeos que mejor honra en metálico este género cinematográfico a nivel europeo.

El lema de este año es "Cambio y Transformación”, criterio que ha determinado la selección de propuestas de jóvenes cineastas cubanos. Algunos de los cortometrajes que llegaron a Dresde fueron previamente exhibidos en la llamada Muestra Joven de Cuba, el escaparate en donde se proyectan los trabajos de egresados del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC). Los organizadores y curadores del festival destacan la diversidad cinematográfica en la isla, una multitud de talentos con un estilo personal y una independencia sin precedentes. Sin embargo, debido a la falta de recursos financieros, es más difícil producir películas de ficción y de animación, que documentales.

La protagonista de I love Papuchi

La protagonista de "I love Papuchi"

"I love papuchi"

Rosa María Rodríguez Pupo, originaria de Holguín, en el este de Cuba, llegó con tres cortos. "I love papuchi” (2017), cinta de ficción de 15 minutos de duración, retrata a una joven y atractiva ama de casa que, mientras cocina, va tomando confianza con la cámara como interlocutor. Todo gira en torno a lo que ella llama el amor de su vida, con el que es  feliz, si no fuera porque le ha sido infiel y porque no quiere tener hijos para que ella no engorde. Le ha dicho que es suficiente con que él sea el gordo.

Rosa María Rodríguez Pupo, joven cineasta cubana.

Rosa María Rodríguez Pupo, joven cineasta cubana.

La cineasta de 30 años cuenta que la película está inspirada en una experiencia durante un vuelo desde la Habana a Holguín para ver a su familia. "Se sentó a mi lado una chica muy delgada y comenzó a llorar, y al tratar de consolarla me contó el motivo de su desazón. Me dijo que le encantaban los hombres obesos, me mostró su tatuaje y pensé que esa chica y su historia tiene que ver mucho con cómo la mujer cubana construye su autoimagen a través de su pareja”.

Al igual que el personaje real, la actriz que encarna a la delgada joven lleva un visible tatuaje en la espalda que dice: "I love papuchi”.

 Escena callejera en La Habana.

Escena callejera en La Habana.

El abuso infantil, un tabú en Cuba

"La costurera" (2016), de 23 minutos de duración, tiene como protagonista a Laurita, una niña que le tiene fobia a las arañas, que aparecen en sus sueños. Una gran araña negra representa también una amenaza intangible proveniente de la pareja de su madre. La historia es contruída en buena parte con animación, que ilustra la imaginación de la niña o los cuentos que le cuenta su abuela, en donde busca refugio.

"Siempre me interesó el género de terror y de suspenso y 'La costurera' recreaba este género. Yo quería abordar el abuso infantil que en Cuba es un tema tabú, máxime cuando se trata de una película independiente", afirma la joven cineasta.

Al igual que la protagonista de "I love Papuchi", el personaje de Laurita está inspirado en una niña de carne y hueso. "Mi madre trabaja con niños abusados, con niños que han sido abandonados, que han sufrido desamparo filial, y así fue como nació mi interés por contar la historia de estos niños abusados o maltratados, que pierden la inocencia totalmente y empiezan a pensar de otra manera".

La cineasta cuenta que en Cuba el abuso infantil o la prostitución es una zona oscura.   "Lo que se hace son campañas de prevención, para evitar que esto suceda, pero no se habla de estadísticas, ni de lo que sucede realmente".

Fotograma de Batería.

Fotograma de "Batería".

"Batería", lugar de encuentro homosexual

Por su parte, Damián Sainz, originario de la Habana, llegó a Dresde con su cortometraje "Batería” (2016), de 15 minutos de duración, que sumerje al espectador en un edificio en ruinas y presenta los testimonios de hombres homosexuales que encuentran ahí un refugio en donde viven su sexualidad.

"Batería es un lugar totalmente clandestino que es conocido bajo muchos nombres. Es un complejo de edificios que está muy cerca de la bahía, es una especie de búnquer militar del siglo XIX, que fue abandonado”. El cortometraje a color es documental y muestra a personajes esquivos que deambulan en ese espacio inhóspito, en donde dejan huella a través de pintadas en las paredes. Sus testimonios son anónimos y se escuchan distintas voces.

Damian Sáinz trajo a Dresde su cortometraje Batería.

Damián Sainz trajo a Dresde su cortometraje "Batería".

"Yo soy hombre gay y mi salida del closet y el desarrollo de mi sexualidad tiene que ver con espacios como ésos. Es un lugar de encuentros secretos, pero no sólo para tener sexo, sino para socializar, para encontrar un reflejo positivo”, afirma.

El cineasta cubano, egresado de la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños, cuenta que las libertades para una persona gay en Cuba, dependen en buena medida de cuestiones como clase, raza, y estatus social. "Es un país que durante muchos años ha tenido un problema con los hombres gay y con todas las personas de género sexual diferente porque en Cuba se ha privilegiado una manera de ser muy normativa sexualmente. Se privilegia la heterosexualidad, como en casi todo el mundo, aunque en Cuba ha sido quizás más conflictivo que en otros lugares por el tema de la militarización, que se opone a otras formas de sexualidad".

(er)

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