Integración a la brasileña: viendo fútbol juntos | El Mundo | DW | 19.06.2018
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El Mundo

Integración a la brasileña: viendo fútbol juntos

Durante este Mundial, familias brasileñas invitan a los refugiados a ver fútbol. El interés es enorme, especialmente de los brasileños.

Familia siria de refugiados, invitada a ver fútbol en casa de brasileños

Familia siria de refugiados, invitada a ver fútbol en casa de brasileños

Ver fútbol en medio de un grupo de extraños vestidos de verde y amarillo. Nada especial en Brasil. Pero para Ghazl Baranbo, Talal Altinawi y sus tres hijos, esta es la primera vez que departen en una casa de brasileños. Esta familia siria llegó a Brasil en 2013, y hasta entonces, lo único que conocían del país era el equipo nacional de fútbol.

"Estábamos buscando asilo, y el primer país que nos acogió fue Brasil", dice Baranbo. Pagaron 20 dólares por cada visa, hicieron sus maletas y dejaron dos casas, sus seres queridos y una vida cómoda para escapar de la guerra y el régimen de Assad. Del país destino no conocían prácticamente nada.

Hoy, los dos están sentados en la sala de estar de la familia Lara Santi viendo la televisión y compartiendo la alegría del juego de apertura de los brasileños contra Suiza.

El fútbol es la mejor "excusa"

Santi, la anfitriona, es una médica bioenergética, que también trabaja como voluntaria en una organización humanitaria  internacional que ayuda a los refugiados a restablecer el contacto con sus familiares en el país abandonado.

Santi se inscribió recientemente en el programa "Mi amigo refugiado”, creado en 2015 por la ONG Migraflix. El programa está diseñado para ayudar a los refugiados a integrarse en la sociedad y el mercado laboral.

"En el fútbol", dice Jonathan Berezovsky, fundador de Migraflix, "vemos una 'excusa' perfecta para unir a la gente y, sobre todo, para socializar".

Hasta ahora, 3400 familias brasileñas han adherido al programa. Sin embargo, sólo 75 familias de refugiados  han sido contactadas. "Analizamos el perfil con mucho cuidado, acordamos las fechas para conocer a las familias y apoyamos todo el proceso", cuenta Berezovsky. "Esto es bastante complicado en términos de logística y nuestras capacidades son muy limitadas".

Brasil ha reconocido, hasta ahora, a más de 10 000 refugiados de diversas nacionalidades. El 35 por ciento de ellos son sirios. Las autoridades están procesando 86,000 aplicaciones adicionales.

Regresar a Siria no es una opción

La pareja siria Baranbo y Altinawi se encuentra entre aquellos cuya solicitud de asilo fue aceptada. Mientras tanto, son padres de una brasileña. Su hija nació en Brasil en 2014, y por lo tanto tiene la ciudadanía brasileña, gracias a que nació en el país.

Sin embargo, aún la adaptación a Sao Paulo sigue siendo difícil: "Es muy difícil encontrar trabajo u obtener información clara del gobierno brasileño", explica Altinawi, que trabajó como ingeniero mecánico en Siria.

"Regresar a Siria sería demasiado peligroso", dice Altinawi, a quien 2012 la policía siria lo arrestó sin que él supiera por qué. "Escuché en la cárcel que alguien con el mismo nombre era un disidente", cuenta Altinawi, y agrega que "en Siria no se necesita ninguna razón para ser detenido. Y oponerse es peor”. Tres meses después fue liberado, sin ninguna explicación.

Sin embargo, Altinawi y Baranbo mantienen contacto con la familia en Damasco. Los seis hermanos de Ghazl Baranbo nunca abandonaron la ciudad. Los padres de Altinawi y una hermana todavía están allí. Su hermana mayor vive en Estados Unidos y su hermano solicitó asilo en Alemania en 2015.

Mirada hacia adelante

En agosto, Altinawi quiere presentar examenes para homologar su título. Así será reconocido como ingeniero en Brasil. Hasta ahora, le ha tocado ganarse la vida de otra manera, como taxista y cocinero. En su casa, reciben pedidos para cocinar platos sirios que preparan para llevar a fiestas familiares o en empresas.

"La vida en Brasil no es fácil, y muy cara", reconoce Altinawi, "Hasta hoy no entiendo del todo cómo es que funciona la vida aquí. Y me doy cuenta que muchos brasileños quieren abandonar su propio país". Es por eso que esos momentos son particularmente importantes, dice, señalando a la familia de Lara Santi, que en esos momentos está animando a su equipo nacional.

Pronto quieren llevar a Riad, el hijo de Ghazl Baranbo y Talal Altinawi, a su club Palmeiras São Paulo en el estadio. Riad se alegra: "No sé exactamente cómo, pero ya me he acostumbrado a Brasil, y creo que el fútbol me ha ayudado mucho".

Nádia Pontes (jov/el)

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