La ofensiva económica de EE. UU. en América Latina
26 de noviembre de 2025
Estados Unidos gana nuevos espacios en América Latina con la firma de acuerdos mientras Europa continúa negociaciones con Mercosur.
Si fuera por el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, firmaría el acuerdo de libre comercio entre la UE y Mercosur el 20 de diciembre en Río de Janeiro. Sería el cierre exitoso de más de dos décadas de negociaciones y "el mayor tratado del comercio mundial”, dijo Lula en la reciente cumbre del G20 en Sudáfrica.
Le toca a Europa
La UE ha estado varias veces a punto de alcanzar sin éxito este objetivo, y esta vez también podría volverse a complicar: Francia y Hungría son los que más insisten en cambios. Temen por su industria agrícola.
Mientras tanto, el tratado tan deseado por la industria europea aún pende de un hilo, al mismo tiempo que los estadounidenses aceleran el paso. En las últimas semanas se han anunciado y negociado acuerdos con numerosos países latinoamericanos como Argentina, Guatemala, El Salvador o Ecuador. La meta es revertir la tendencia de las balanzas comerciales y, sobre todo, frenar la influencia de China.
Mayor presencia de EE. UU.
"A nivel geopolítico, estos acuerdos fortalecen la presencia de Estados Unidos frente a la creciente competencia con China en infraestructura, tecnología y minerales estratégicos”, afirma el politólogo Vladimir Rouvinski, de la Universidad ICESI en Cali (Colombia), en conversación con Deutsche Welle.
Es un desarrollo positivo para los socios latinoamericanos, dice el experto en relaciones internacionales: "Al profundizar la cooperación económica mediante instrumentos concretos, los países latinoamericanos ganan más margen de maniobra, acceso a cooperación técnica y posibilidades para diversificar su producción”.
En conjunto, estos acuerdos podrían contribuir con nuevas prioridades económicas para el hemisferio y una mejor posición para la reconfiguración estratégica global.
China en la delantera
En la competencia por la preferencia de América Latina entre China, EE. UU. y Europa, Pekín lleva actualmente la delantera. Las cifras de Argentina lo demuestran: China logró convertirse en el principal socio comercial del país, desplazando a Brasil. Con exportaciones por 1.166 millones de dólares (un aumento del 241,4 % interanual) e importaciones por 1.862 millones de dólares (un incremento del 33,7 %), China consolidó su posición de líder en octubre.
Estados Unidos, en cambio, cayó al cuarto lugar en el mismo período, superado por Brasil y la Unión Europea. Esto también explica el interés de Washington en un acuerdo comercial con Argentina.
A su vez, América Latina logró aumentar en un 7 % sus exportaciones a China y los ingresos derivados de ellas. Esto se debe principalmente al incremento en las ventas de carne y soja, así como el alza en los precios de minerales como el cobre, según un reciente informe de la Comisión Económica Para América Latina y el Caribe de la ONU (CEPAL).
El informe también señala: "En general, los países de América Latina y el Caribe enfrentan menores aranceles en Estados Unidos que varios de los principales socios comerciales de ese país” especialmente en Asia. Esta situación abre oportunidades para desviar comercio a favor de las exportaciones de la región en sectores como vestimenta, dispositivos médicos y agroindustria.
Nuevos socios para EE. UU.
Estados Unidos está en la búsqueda de socios específicos para mejorar su posición en la región y recurren a una táctica bien conocida, explica Diana Luna: "En América Latina se observa la clásica mezcla de ‘zanahoria y garrote' o de recompensa y castigo que aplica la política comercial estadounidense. Países que cumplen con los temas de migración y seguridad como Guatemala, El Salvador y Ecuador o estados afines como Argentina reciben preferencias significativas”, señala la analista de la Fundación Friedrich Naumann en conversación con Deutsche Welle.
Argentina hacia el mercado del futuro
Los acuerdos consolidan a estos países como socios estratégicos de Estados Unidos y es una clara señal frente a la creciente presencia de China. "En Argentina, los acuerdos representan la primera acción concreta tras el compromiso financiero del gobierno de Trump. Fomentan inversiones especialmente en el sector farmacéutico y envían un mensaje firme a los mercados: vale la pena invertir en Argentina, es un punto clave para presidentes como Milei, que apuestan por la inversión extranjera para reactivar la economía”, asegura Luna.
Argentina es un caso especialmente interesante: el país enfrenta desafíos complejos, pues los nuevos acuerdos comerciales con Estados Unidos podrían no estar del todo compatibles con las normas del Mercosur. Argentina podría verse obligada a elegir entre el marco estadounidense y su membresía en Mercosur, con consecuencias potencialmente graves para Brasil y para el comercio dentro del bloque, advierte Luna.
Si Europa continúa en la sala de espera es responsabilidad de los europeos, señala Diana Luna. Continúan introduciendo numerosas demandas especiales en las negociaciones comerciales. En cambio, los acuerdos bilaterales de Estados Unidos ofrecen resultados rápidos y concretos.
(os/el)