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Guerras y sismos: por qué nuestra compasión tiene límite

24 de febrero de 2023

Un año de guerra en Ucrania, terremotos en Turquía y Siria. Muchas personas ya no pueden soportar las malas noticias, pierden la sensibilidad.

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Primero refugiados sirios, luego víctimas del terremoto en Antioquia, Turquía. La ONG Hama socorre a Omer Hassun y a sus tres hijos
Primero refugiados sirios, luego víctimas del terremoto en Antioquia, Turquía. La ONG Hama socorre a Omer Hassun y a sus tres hijosImagen: Burcu Karakas/DW

Este fenómeno tiene un nombre: "fatiga por compasión”. Esta es una reacción natural ante el sufrimiento excesivo de los demás. Pero los investigadores también coinciden en que la empatía perdida puede ser restituida.

"Sentí fatiga después de la invasión de Ucrania", reconoce Jessica Roberts, profesora de comunicación en la Universidad Católica Portuguesa de Lisboa. "Cuando oí hablar por primera vez de las atrocidades, me quedé horrorizada, pero luego oí hablar de otra ciudad [afectada] y mi reacción no fue tan extrema".

La fatiga por compasión no tiene por qué ser un estado permanente. Como escribió Susan Sontag en su ensayo de 2003 "Regarding the Suffering of Others".  "La compasión es una emoción inestable. Debe traducirse en acción o se marchita", apunta Roberts.

Pero ¿cómo podemos traducir la compasión en acción? La compasión puede cansarse, pero también puede reconstruirse.

Cansancio por compasión e insensibilidad ante la violencia

Brad Bushman, investigador de medios de comunicación de la Universidad Estatal de Ohio, ha realizado experimentos que muestran cómo la violencia en videojuegos y películas, puede insensibilizar a la gente ante el sufrimiento ajeno o la violencia en la vida real. Los participantes en el juego no violento tardaron 16 segundos, mientras que los del juego violento tardaron 73 segundos en correr a socorrer a la persona que creían herida.

"Esto hace que sea menos probable que la gente se apresure a ayudar a una víctima de la violencia", concluye Bushman. La fatiga por compasión es una forma de protección emocional. Según Bushman, el mecanismo psicológico subyacente a la fatiga por compasión es la desensibilización.

"Es una especie de filtro emocional o atencional que nos protege de un sufrimiento que resulta demasiado estresante o traumático para afrontarlo", explica Bushman. La insensibilización a las imágenes de violencia también puede medirse por la forma en que las personas responden físicamente al estrés.

La desensibilización a la violencia y el trauma pueden ser una estrategia adaptativa importante para las personas cuyos trabajos los exponen con frecuencia a acontecimientos traumáticos, como los soldados, los trabajadores humanitarios o los médicos, añade Bushman. El problema es cuando vemos esta desensibilización en la población "normal".

"Esta adaptación es uno de los mecanismos que impulsan la agresividad y la violencia en la sociedad", explica Bushman, quien señala una investigación que muestra cómo el conflicto entre Israel y Palestina provoca un aumento de la violencia entre los niños.

Fatiga de la compasión hacia los refugiados

Yasmin Aldamen, de la Universidad Ibn Haldun de Estambul, señala el peligro de que la fatiga por compasión provoque más violencia y discursos de odio en la sociedad. La investigación de Aldamen se centra en el impacto de la fatiga por compasión y las imágenes negativas de los medios de comunicación sobre   los refugiados sirios en Turquía y Jordania.

"Descubrimos que mostrar imágenes y mensajes negativos de los refugiados en los medios de comunicación hace que el público pierda empatía por ellos o incluso desarrolle odio hacia los refugiados", afirma Aldamen.

Por desgracia, esto no es nuevo ni sorprendente. La violencia contra los refugiados y los inmigrantes existe desde que la gente huye de los conflictos y es reasentada. Lo que es nuevo, sin embargo, es la rapidez con la que diversos medios de comunicación pueden llevar a la fatiga por compasión y al correspondiente discurso de odio y racismo.

La fatiga por compasión puede revertirse

Pero la fatiga por compasión también puede revertirse. "Podemos utilizar las redes sociales para crear empatía y compasión entre las personas. En nuestra investigación, destacamos a 'Humans of New York' en el que un hombre se centra en las historias positivas de la vida de la gente en lugar de en sus traumas. Eso generó mucha empatía", dice Roberts.

Aldamen Pide a los medios de comunicación y a los usuarios de las redes sociales que cambien su forma de retratar a los refugiados y otras poblaciones vulnerables. También cree que es importante que los artículos pidan a las personas o a los responsables políticos que tomen medidas concretas. De este modo, los lectores dejan de ser meros observadores de una situación que consideran irresoluble.

(jov/ms)