Chile: “Estas elecciones son especialmente atractivas” | América Latina | DW | 13.11.2013
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América Latina

Chile: “Estas elecciones son especialmente atractivas”

Analistas piensan que, más allá del casi seguro triunfo de Michelle Bachelet, los comicios pueden marcar un hundimiento de la derecha y el primer paso a posibles cambios estructurales profundos en el país.

Las encuestas hablan fuerte y claro. A pocas horas de las elecciones presidenciales, la duda instalada en la sociedad chilena no es quién gobernará entre 2014 y 2018, sino si Michelle Bachelet ganará en primera vuelta o será necesario recurrir al balotaje. La expresidenta corre con demasiada ventaja y en las últimas jornadas ha llamado a sus adherentes a votar para “ganar en primera vuelta” y evitarse el desgaste de una segunda campaña. El problema para los centros de estudios es que ésta es la primera elección presidencial con voto voluntario, y nadie sabe con certeza cuánta gente acudirá a las urnas el 17 de noviembre.

“En el comando de Bachelet hay optimismo, creen que ganan en primera vuelta”, cuenta Jaime Ensignia, sociólogo de la Universidad Libre de Berlín y director de proyectos sociopolíticos de la Fundación Friedrich Ebert (cercana al SPD) en Chile. Eso, al menos, le han dicho en los debates políticos organizados por la Fundación en Santiago. “Yo pienso que mientras más gente vaya a votar, es más difícil que ella triunfe en primera vuelta. Si acuden más de 7,5 millones de los 12,4 millones de ciudadanos que pueden participar, habrá mucha dispersión de votos hacia los otro ocho candidatos”, pondera el experto.

El presidente Sebastián Piñera tiene, pese a los buenos resultados económicos, una baja popularidad.

El presidente Sebastián Piñera tiene, pese a los buenos resultados económicos, una baja popularidad.

La otra gran duda que se tomó el ambiente es quién saldrá segundo y deberá competir, en caso de haber balotaje, con Bachelet. Si bien la candidata de la derecha, Evelyn Matthei, parece la contrincante más probable, la incertidumbre por el voto voluntario hace que el candidato progresista Marco Enríquez-Ominami y el empresario independiente Franco Parisi todavía puedan aspirar a dar la gran sorpresa de dejar fuera de carrera a la exministra del Trabajo del actual mandatario, Sebastián Piñera.

La derecha en problemas

“Si Parisi o Enríquez-Ominami pasan a segunda vuelta, la derecha tendrá problemas serios”, analiza Michael Álvarez Kalverkamp, representante en el Cono Sur de la Fundación Heinrich Böll (cercana a Los Verdes). “Si eso sucede, la llamada Alianza por Chile tendrá que repensar la forma en que enfrenta los desafíos que le impone la ciudadanía. Estas elecciones son especialmente atractivas por eso y por la lucha que se dará en el Parlamento”, piensa el analista, que aprovecha de repasar todos los problemas que debió enfrentar la coalición que gobierna Chile para dar, finalmente, con el nombre que los representaría en las elecciones.

“Convengamos que para cualquier candidato enfrentar a Bachelet es un desafío enorme. Ella, que gobernó Chile entre 2006 y 2010, salió de la presidencia con una de las aprobaciones más altas de la historia. Además, a Matthei la eligieron tras un proceso bastante accidentado, donde bajaron a Laurence Golborne, el ministro conocido por ‘salvar' a los mineros. Luego de las primarias, el ganador, Pablo Longueira, debió renunciar por problemas de salud. Lo de la candidatura de Matthei es algo más estructural que viene de ese proceso, así como del marco político que vive Chile ahora”, dice Álvarez Kalverkamp.

Las manifestaciones han jugado un rol importante en la campaña presidencial.

Las manifestaciones han jugado un rol importante en la campaña presidencial.

Para él, el Chile de hoy es muy distinto al de hace cuatro años y eso ha trascendido también a la actitud que debe tomar la clase política ante los problemas que aquejan a la ciudadanía. “Las movilizaciones sociales han puesto en agenda temas y reivindicaciones ciudadanas muy mayoritarias, relacionadas con la educación, la salud, la representatividad del sistema político, entre otros. Esos temas son, ahora, imposibles de esquivar por la elite política. Además, los datos macroeconómicos de Chile son buenos, espectaculares, pero sigue siendo uno de los países más desiguales del continente. Los más ricos ganan 40 veces que quienes ganan menos”.

Se habla mucho de cambio, pero…

Jaime Ensignia también piensa que el Gobierno de Sebastián Piñera ha hecho una gestión “satisfactoria” en términos de creación de empleos, pero apunta que Piñera cometió dos errores que, en las elecciones del domingo, podrían serle facturados a Evelyn Matthei. “Su principal problema fue intentar compararse con Michelle Bachelet en simpatía y empatía. Y le fue mal, porque Piñera es un tipo frío, hiperquinético”, apunta. Y, además, generó expectativas imposibles de cumplir. “Ofreció un Gobierno de excelencia, pero algo así no se hace de la noche a la mañana. Su famosa frase de que en 20 días había hecho más que otros en 20 años lo terminó por sepultar”.

Para Michael Álvarez, este es el momento ideal para hacer algunas transformaciones que parecen necesarias a la estructura política del país sudamericano. “Es urgentísima una reforma política general en Chile. El actual marco legal impide tomar decisiones en función del programa planteado al electorado, pues en Chile las decisiones son siempre consensuadas debido al sistema electoral, que favorece el empate entre dos grandes coaliciones. Ese cambio ya no podrá evitarlo el nuevo gobierno, porque el Parlamento debe representar mejor la realidad política del país. El país tiene tantas tensiones en parte por esa falta de representatividad”.

Ensignia, sin embargo, llama la atención sobre la escasa claridad con que la principal candidata ha enfocado los temas que son centrales para el movimiento ciudadano. “Ella hizo algo interesante: copó los temas que propuso Enríquez-Ominami en 2009: reforma tributaria, nueva Constitución y profunda reforma educacional. Pero hay mucha ambigüedad sobre lo que significa para ella una reforma tributaria y una nueva Constitución, porque ella ha evadido discutir profundamente su programa. Se habla mucho de cambios, pero no de cómo se van a hacer. Y muchas veces la trampa está en cómo hacer las transformaciones”.

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