Libro devela secretos de Bachelet y Matthei en Europa | América Latina | DW | 06.11.2013
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América Latina

Libro devela secretos de Bachelet y Matthei en Europa

La periodista Rocío Montes, coautora de “Hijas de general”, cuenta que Matthei vio frustrados sus estudios de piano en Londres y que Bachelet aprendió a ser discreta en Alemania.

Former Chilean President Michelle Bachelet greets supporters after winning the primary elections in Santiago, on June 30, 2013. AFP PHOTO/Claudio SANTANA (Photo credit should read CLAUDIO SANTANA/AFP/Getty Images)

Michelle Bachelet

Cuando niñas, Verónica Michelle y Evelyn Rose jugaban juntas en un barrio militar de Antofagasta, en el norte de Chile, donde estaban destinados sus padres, ambos funcionarios de la Fuerza Aérea que llegarían a ser generales. Corría 1958 y Fernando Matthei y Alberto Bachelet notaron que entre ellos había afinidad de gustos por la música clásica y la literatura, y llegaron a convertirse en grandes amigos. El vínculo siguió en Santiago, donde se profundizó la relación, que solamente se vería destrozada cuando, en septiembre de 1973, el golpe de Estado separó los caminos de ambos militares.

Bachelet, que fue funcionario del Gobierno del presidente Salvador Allende, fue encarcelado y torturado hasta morir. Matthei siguió los designios de su institución, llegó a ser ministro de Salud de Augusto Pinochet y en 1978, cuando se decide descabezar la Fuerza Aérea, Matthei pega un inmenso salto en su carrera y asume como Comandante en Jefe y miembro de la Junta de Gobierno militar que dictaba el presente y futuro de Chile.

Las autoras del libro, las periodistas Rocío Montes (izq.) y Nancy Castillo (der.). Santiago de Chile, am 11. September 2013.

Las autoras del libro, las periodistas Rocío Montes (izq.) y Nancy Castillo (der.).

Atentas al hecho no menor de que Michelle Bachelet y Evelyn Matthei, hijas de esos generales e hijas también de esos años luctuosos de la historia reciente de Chile, son candidatas a la presidencia representando a dos sectores completamente disímiles, las periodistas Rocío Montes y Nancy Castillo decidieron indagar en las biografías de esas rubias que lideran a sus respectivos grupos políticos. De esa profunda investigación nació “Hijas de general”, publicado en octubre por Editorial Catalonia. Una de sus autoras, Rocío Montes, subeditora del suplemento El Semanal del diario La Tercera, conversó con DW sobre las biografías de las dos políticas chilenas.

DW: ¿Es casualidad que estas dos mujeres, hijas de militares y formadas en ese rigor disciplinario, sean protagonistas de la política chilena?

Rocío Montes: El hecho de que dos niñas que jugaron juntas a fines de los años 50 lleguen a ser candidatas en bandos opuestos en 2013 es uno de los mayores misterios de la política chilena. Pero después de nuestra investigación podemos concluir que no es mera coincidencia. Es más bien el resultado de la historia, y es lo que retrata “Hijas de general”. Los destinos de estas dos mujeres, tan disímiles, muestran de alguna forma lo que le ocurrió a este país en 1973 con el golpe de Estado: se partió en dos. Y ese es un duelo largo, que sigue. Estas dos vidas son un buen ejemplo de cómo esta sociedad se quebró y Chile se transformó por muchos años en una nación de enemigos.

¿Marcó las personalidades de Bachelet y Matthei sus pasos por Alemania e Inglaterra?

Claro. Fue en Alemania donde Bachelet asumió labores políticas de relevancia para combatir al régimen de Pinochet, una tarea que posteriormente desarrolló desde la clandestinidad en Santiago de Chile. Fue formada en la RDA –desde 1975 a 1979– y todavía conserva ciertos rasgos de aquella época, como su valoración de la discreción total. En esos años escribía artículos para el folletín de la Juventud Socialista chilena en el exterior y hacía informes de coyuntura. Pese a que era una militante querida y respetada, no era de primera línea. Era su madre, Ángela Jeria, quien tenía un papel protagónico en la lucha por los derechos humanos. Michelle y Ángela se preocuparon de convivir con el pueblo alemán mientras vivieron en Potsdam, pese a que generalmente los chilenos se reunían entre ellos. Bachelet, por lo tanto, se ocupó de insertarse en la sociedad, y desde entonces la comprende y admira. Aprendió el idioma –condición imprescindible para seguir sus estudios de Medicina– y conoció distintas ciudades del país.

¿Y Matthei?

La portada de Hijas de general, de Editorial Catalonia.

La portada de "Hijas de general", de Editorial Catalonia.

En el caso de ella, Matthei profundizó sus estudios de piano en Inglaterra y también fue en Londres donde Claudio Arrau, uno de los pianistas chilenos más reconocidos, la escuchó tocar y le dijo “siga practicando”. Fue entonces cuando Matthei decidió abandonar el instrumento y regresar a Chile. Con ello dejó en Inglaterra una parte de su forma de ser, la de mayor sensibilidad. Aunque no la ha perdido del todo, ella se enfocó en su lado más racional. Hay que recordar que Evelyn nunca hubiese podido viajar y residir en Inglaterra si no hubiese sido por la destinación de su padre Fernando, que fue nombrado agregado aeronáutico en la embajada de Chile. Cuando le dieron la noticia, ella y su hermano mayor no lo pensaron dos veces: era la oportunidad de su vida.

Ahora vienen las elecciones. ¿Crees que la derrota de una de las dos, aparentemente la de Matthei, sepultará su carrera política?

Tanto Michelle Bachelet como Evelyn Matthei son políticas de raza y ambas han debido soportar golpes duros que no han sepultado sus carreras políticas. Si bien tienen perfiles muy diferentes, con atributos y deficiencias distintas, las dos son racionales, luchadoras y se manejan con destreza en los entresijos del poder.

¿Hasta qué punto ha logrado la política chilena desligarse del golpe de Estado? En esta elección, las dos figuras principales están marcadas por ese episodio.

Esta elección se produce justamente cuando se conmemoran los 40 años del golpe y, a diferencia de otros comicios, la memoria histórica ha cruzado toda la campaña presidencial. Sobre todo, se abrió la discusión sobre la responsabilidad moral de quienes apoyaron el golpe de Estado y no hicieron nada para evitar las violaciones de los derechos humanos. La sociedad chilena sigue dividida. Aunque en Chile hay una mayoritaria condena retrospectiva al golpe, y a la violencia que lo siguió, hoy en día existen opiniones muy disímiles respecto del andamiaje institucional del pinochetismo, que todavía persiste en Chile. Lo indica el debate sobre el cambio a la Constitución de 1980, por ejemplo.

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