Volkswagen Escarabajo: el eterno favorito | Economía | DW | 22.06.2019
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Economía

Volkswagen Escarabajo: el eterno favorito

Este 22 de junio se celebra el Día Mundial del Escarabajo. El clásico coche nunca pasa desapercibido y tiene fans por todo el mundo.

Es tan o más famoso que una estrella musical. El histórico modelo, de origen germano, surgió como un encargo del régimen Nazi al ingeniero Ferdinand Porsche. La idea era diseñar un coche económico, espacioso y capaz de alcanzar los 100 kilómetros por hora. 

La producción de Escarabajos creció progresivamente a lo largo de la historia. Si en 1939 –cuando estalló la II Guerra Mundial– solo circulaban unas pocas unidades o prototipos, hacia finales de la década del ‘40, la fábrica Volkswagen ya contaba con 10.020 modelos.

Los populares autos, considerados un símbolo tecnológico del siglo XX, comenzaron a ser exportados a países como Suecia, Suiza, Finlandia, entre otros. Además, se instalaron líneas de montaje de la fábrica Volkswagen en Brasil, Estados Unidos y México.

La historia del mítico automóvil llegó a su fin en 2003, cuando de Puebla, México, salió el último ejemplar. La decisión de dejar de fabricarlos no acabó –en ningún caso– con su popularidad y olvido. Por el mundo existen, hasta hoy, cientos de clubes Volkswagen que rinden tributo al coche.

En Latinoamérica, por ejemplo, destacan agrupaciones de fanáticos en México, Brasil, Colombia, Argentina y Chile. En este último país, el Club Beetlefriends celebra cada año el Día Internacional del Escarabajo, que conmemora el 22 de junio de 1934, fecha en que se firmó el contrato para la fabricación del auto.

Amistad y mecánica

En 2002, en la ciudad de Santiago, nació el Club Beetlefriends Chile. Lo que partió como un encuentro casual en un parque, en torno a una barbacoa, se convirtió con los años en algo más formal. Actualmente, la organización cuenta con varias sedes a lo largo del país, que van de norte a sur.

"Somos un club de autos, pero también una comunidad, donde se intercambian datos útiles o experiencias y, sobre todo, se comparte con la familia”, cuenta a DW Joaquín González Pacheco, secretario de Beetlefriends Chile. 

Sus integrantes, además, son muy heterogéneos en edades, profesiones u oficios. Las diferencias tampoco son un obstáculo cuando los une una pasión en común: los modelos Volkswagen.

En este club no solo se comparten experiencias de vida, sino también datos de mecánica. Algo similar ocurre en otros círculos de Latinoamérica, porque uno de los objetivos es generar una especie de red asistencial y colaborativa.

"Si se quiere vivir una aventura inolvidable, traspasando países, pero algún vehículo sufre un desperfecto mecánico, entonces habrá alguien quien pueda tender una mano”, comenta a DW Renata Loncomilla Vidal, presidenta de Beetlefriends en la ciudad de Concepción.

Las juntas de Beetlefriends se desarrollan, al menos, una vez al mes. Los integrantes también organizan paseos y salidas nocturnas, para lucir sus clásicos modelos por las calles. 

Recuerdos

Las historias familiares y las situaciones tragicómicas, como sufrir una avería en la carretera o hacer un viaje más extenso de lo planeado, siempre están presentes cuando se trata de los modelos Escarabajos, Käfer, Vochos, Fuscas, Coccinelles, Beetles o como sea que se les apode por el mundo.

"Una vez fuimos a la playa 8 personas en el auto, 4 niños y 4 adultos, con maletas y todo. Solo faltaba el perro”, recuerda para DW Joaquim Méndez Burgos.

Joaquim es presidente de Beetlefriends en la ciudad de Temuco. Cuenta que se encantó con el Volkswagen Escarabajo, porque su mamá tenía uno, cuando él todavía era un niño. Hoy, cuenta con un modelo propio, un semiautomático alemán, de 1976, conocido comercialmente como "Lady Bug” y al que llamó "Naranja Mecánica”. 

"Se da mucho que, cada vez que participamos de algún evento o exposición, pasa gente diciendo "mi papá tenía uno así”, "yo andaba en el de mi abuelo”. Ese es el patrimonio latente del cual hablamos, de mantener los recuerdos en el día a día, para demostrar que no solo es el auto con más unidades producidas y vendidas, sino con más historias por contar”, explica a DW Joaquín González.

El vehículo fue un éxito total de ventas. Se estima que se comercializaron más de 21 millones de Volkswagen Escarabajos por el mundo, por tanto, las historias en torno al modelo podrían dar fácilmente para cientos de novelas, películas o canciones.

Guillermo Arriagada Baron, por ejemplo, cuenta que el amor y fanatismo por estos automóviles viene de su familia: "Mi papá me contó que hizo su primer viaje en uno. Él quedó fascinado, porque pasó por muchos terrenos que estaban hechos para vehículos 4x4, pero el auto tenía buena tracción y rendía bastante bien”.

Little Wolfsburg

En Concepción, centro sur de Chile, la familia Klischies Nevermann tiene una conexión especial con el mundo de los Volkswagen. En 2009, los hermanos Kai y Daniel comenzaron a adquirir vehículos de esta marca. 

El gusto por los coches es casi una herencia familiar. El abuelo materno de Kai y Daniel, Wolfgang Nevermann, se enamoró de la marca con un primer modelo Samba, que adquirió en la ciudad de Arica. También, uno de sus hermanos, Joachim, se fue a vivir a Cochabamba en Bolivia y tuvo incluso un servicio técnico autorizado de la firma alemana. 

"Mi papá, además, realizó una pasantía en la fábrica de Wolfsburg y su primer auto fue un Escarabajo Oval”, añade en diálogo con DW Kai Klischies.

Los Klischies-Nevermann cuentan con más de 20 modelos, algunos no tan fáciles de conseguir, como un T1 Westfalia, un Buggy con puerta corredera y un Escarabajo del '52 con la luneta partida (la ventanilla ubicada en la parte posterior del vehículo).

"La mayoría los hemos encontrado por internet, por datos de amigos o persiguiendo alguna historia, que contaba de un auto abandonado en alguna parte”, señala para DW Kai Klischies.

Actualmente, el campo familiar ha sido rebautizado como "Little Wolfsburg", en honor a la ciudad alemana, que desde 1938 es sede principal de la empresa automovilística Volkswagen.

"Hemos pensando –varias veces– en armar un museo, pero ese tipo de proyectos no despega por sí solo. Es muy poca la gente que viaja o se detiene para entrar a ver una colección de autos”, asegura.

Alegría sobre 4 ruedas

Se cumplen 85 años desde que se dio luz verde al clásico Volkswagen Escarabajo y sus fanáticos siguen destacando la versatilidad y fidelidad del modelo.

"Permite hacerle modificaciones, personalizarlo. Sumado a la simpleza de su mecánica, que da la posibilidad de que prácticamente cualquier persona salga de alguna avería menor”, agrega para DW Joaquín González.

Pero no solo estas características vuelven al coche único e inolvidable. Se trata también de lo que significa y simboliza el "auto del pueblo” (en alemán Volkswagen).

"De haber sido diseñado en el régimen Nazi, más tarde, en la década de los ‘60, se convirtió, junto con la furgoneta Kombi, en un distintivo del movimiento hippie. Pasó de ser un símbolo de la guerra a uno de la paz”, declara para DW Guillermo Arriagada. 

Independiente de sus orígenes, el Volkswagen Escarabajo es un vehículo que no pasa de moda. Al contrario, parece que cada año gana más seguidores, porque –como afirman sus fanáticos– más que su mecánica y funcionamiento, su encanto está en todas las sonrisas que provoca a quienes se lo encuentran en la ruta.

(dg)

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