ICARUS tiene como objetivo monitorizar animales en todo el mundo para comprender mejor las interrelaciones ecológicas y protegerlos. El proyecto del Instituto Max Planck ya ha salvado a perros salvajes amenazados en el Parque Nacional Kruger, gracias a que los transmisores daban la alarma tan pronto como los animales caían en trampas de cazadores furtivos. En 2018, ICARUS comenzó con una antena en la ISS, pero la guerra en Ucrania detuvo el flujo de datos. La solución: microsatélites desarrollados por la start-up Talos de Múnich, compactos, escalables y más baratos que el sistema de la ISS. Con una cobertura de todo el planeta de polo a polo, el sistema puede cartografiar los movimientos migratorios de aves, murciélagos, reptiles marinos y mamíferos terrestres en todo el mundo. Decenas de miles de animales en todo el mundo han sido equipados con minitransmisores.
Además: los animales también mantienen relaciones homosexuales con otros de su misma especie. Existen varias teorías sobre cuál es la razón.