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PolíticaPanamá

Panamá-UE: "No queremos más inestabilidad en la región"

29 de octubre de 2025

Carlos Hoyos, vicecanciller de Panamá, estuvo en Bruselas. DW conversó con él sobre inversiones en el Canal, sobre migración y la Cumbre UE-CELAC. También sobre las bombas en el Caribe.

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Carlos Hoyos, vicencanciller de Panamá, sonríe levemente mientras mira de frente a la cámara.
28 de octubre de 2025: Carlos Hoyos, vicecanciller de Panamá, conversó con DW en Bruselas, donde se encuentra para un diálogo político con la Unión Europea y el Reino de Bélgica.Imagen: Mirra Banchón/DW

Deutsche Welle: El momento de su visita es clave: en una situación geopolítica incierta, tendrá pronto lugar un gran encuentro entre la Unión Europea (UE) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). ¿Cuál es la relación de Panamá en este momento con la UE?

Carlos Hoyos: El Gobierno panameño tiene una nueva estrategia de cercanía con respecto a la UE. En el último año, ha habido un acercamiento muy importante por parte del presidente Mulino y el canciller Martínez-Acha Vázquez para restablecer una relación que, en los últimos años, se había ido degradando.

La inclusión de Panamá en la lista negra de países sospechosos de lavado de dinero y financiación del terrorismo, luego la tarjeta amarilla que nos puso la Comisión Europea en la pesca… Son temas que afectan profundamente la reputación de Panamá, pero también su capacidad de hacer negocios con uno de sus socios principales como es la UE.

En el marco de las consultas con la UE, ustedes afirman que quieren subrayar que Panamá es un socio confiable. ¿Cómo debemos entender esto?

Trabajamos mucho para que Panamá saliera de la "lista negra”, para nosotros fue una gran noticia. Ahora falta avanzar en los estándares en la pesca y en lo fiscal. Tenemos avances técnicos, pero tienen que traducirse en la esfera política. Detectamos una buena fe recíproca; la UE quiere acercarse a la región. Panamá genera "confianza”, porque podemos mostrar resultados: hemos puesto en marcha una política de austeridad y recorte presupuestario.

Panamá es un socio interesante para la UE por su ubicación y su peso en la región. Usted hablaba de nuevas inversiones. ¿En qué? ¿En el marco del plan de inversión europeo Global Gateway? 

Yo creo que el Global Gateway es una excelente iniciativa por parte de la UE.  Estamos en la fase de análisis de un ferrocarril que va a ir desde Ciudad de Panamá hasta la frontera con Costa Rica en la provincia de Chiriquí, en Paso Canoas. Esto no solo va a facilitar el comercio con zonas hasta ahora excluidas, sino que va a crear polos de desarrollo dentro del país, se facilitará la inversión. Nosotros aspiramos a que se concrete con la UE este proyecto, pues es la región del mundo mejor conectada por ferrocarril. Y el desarrollo que ha traído esto a la población europea es impresionante.

Las tensiones en las relaciones de Estados Unidos en la región son de diversa índole e intensidad. ¿Cómo está en la relación entre Panamá y Washington? 

Luego de los primeros seis meses de la presidencia de Trump, donde hubo una especie de terapia de shock alrededor del mundo -y Panamá no fue la excepción- , hemos podido identificar con los Estados Unidos cuáles son las áreas de mayor preocupación para ellos. Hemos podido acercarlos a la realidad de Panamá. Ha dado resultado y se nota en el cambio del discurso y el tono hacia nuestro país. Ya no se habla de la influencia de China...

¿Tampoco se habla ya de recuperar el Canal?

Exacto. Esa parte de reset ha pasado y puedo decir, con mucha entusiasmo que la conversación se ha orientado a lo positivo. Nos enfocamos en seguir señalizando a Estados Unidos que Panamá es un lugar confiable para invertir, que debe participar en nuestros proyectos de licitación. Ha sido nuestro socio más cercano, y fue vital su apoyo para acabar con la crisis migratoria del Darién. Sin el apoyo de los Estados Unidos hubiera sido muy difícil de lograr…

¿Cuál ha sido el logro? ¿Devolver a los migrantes con efecto disuasorio?

Sí. Al tener ellos un control mucho más rígido del ingreso a través de su frontera sur, eso ha desincentivado a mucha gente a atravesar el Darién para hacer la ruta centroamericana hacia el norte. Han actuado con dólares, aviones, radares y asuntos de seguridad; todo eso forma parte del memorándum de entendimiento que Panamá firmó con Estados Unidos el año pasado.

Más que devolver migrantes, se trataba de reducir al mínimo el flujo migratorio en el Darién.  Aparte de que la miseria era la moneda de cambio en ese paso migratorio, el problema le estaba costando a Panamá 100 millones de dólares al año un monto muy importante para nuestro país. Estados Unidos tenía particular interés en el tema, porque si Panamá era paso, Estados Unidos era el destino. 

Costa Rica comparte el problema con ustedes, sobre todo en lo que respecta a nicaragüenses, venezolanos y haitianos. Con respecto a este tema, ¿qué esperan ustedes de la Cumbre UE-CELAC en Santa Marta?

Creo que la cumbre en Santa Marta presenta una oportunidad casi única para que nuestra región se vea en los ojos del desarrollo, en términos sociales, que es Europa. En términos migratorios, yo no estoy seguro que tenga la mejor política en este momento.

Estamos viendo a lo largo y ancho de Europa, las crisis sociales que se están generando por esta avalancha de refugiados, de personas con necesidades muy humanas. Nos compadecemos de su condición, pero una política de fronteras tan abiertas tiene un costo muy complejo que cada sociedad debe determinar si está dispuesta a pagar o no.  Por otro lado, Panamá, que históricamente ha sido un país de paso, ahora no es ajena a la migración. tenemos cerca de 400.000 colombianos, 100.000 venezolanos. Es importante que la migración sea regulada y ordenada.

Creo que Santa Marta va a ser una oportunidad interesante de intercambiar figuritas. Es tan importante saber lo que uno quiere como lo que uno no quiere. Y nosotros no queremos que las crisis políticas en la región se conviertan en una nueva crisis migratoria en Panamá.

¿De qué crisis estamos hablando? ¿De la de Ecuador? ¿La de Venezuela?

Todavía estamos hablando de la de Venezuela. Todavía el 96 por ciento de los migrantes que están retornando son venezolanos. La mayoría de los migrantes que vienen de regreso norte-sur ahora son venezolanos. Tenemos también de países muy lejanos: Bangladés, Irán, Afganistán. Ciertamente que la crisis venezolana y la haitiana son las dos más difíciles que tenemos en la región, y Santa Marta es una buena oportunidad para atacar esa crisis como región.

¿En estos diálogos políticos y de cooperación han hablado también de alianzas con puertos europeos como Amberes, Hamburgo o Rotterdam?

Específicamente hablamos con Amberes de seguridad portuaria, de complementariedad en las cadenas. Bélgica es una potencia en el suministro de gas licuado y ahora Panamá está haciendo un gasoducto. Creo que va a ser un punto de complemento con Amberes, de quien tenemos muchísimo que podemos aprender. Los proyectos del Canal prevén 9 mil millones de dólares en inversión en los próximos cinco años.

¿De quién son las inversiones en el Canal? ¿Son europeas o chinas?

Las inversiones del Canal son del Canal. Tienen que ir a licitaciones públicas abiertas. Nosotros les damos la bienvenida a empresas europeas. Son cuatro grandes proyectos: cuatro puertos nuevos, gasoducto, una nueva carretera que conecta el Caribe con el Pacífico, pero del lado oeste del Canal. Ahora mismo, esa carretera existe del lado este. Finalmente, lo más importante es la reserva hídrica del Río Indio, que va a garantizar agua para el Canal y para la población panameña por unos cincuenta años.

Es imposible separar el tema de los puertos con el del narcotráfico. ¿Cómo lo ve Panamá?

El primer paso para resolver un problema es reconocer que existe. Y este problema existe y no solo en Panamá, sino en todos los puertos alrededor del mundo. Pero lo que nos interesa es que Panamá pueda adelantarse a las tendencias y sea líder en seguridad portuaria y marítima. Como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Panamá presidió el debate sobre la seguridad marítima.

Este es un tema, para nosotros, existencial. Si no podemos garantizar que la cadena de suministros sea segura en nuestros puertos, ponemos en riesgo la columna vertebral de nuestro país. Vemos incremento en las incautaciones; queremos que las incauten en Panamá. Que no las incauten cuando ya han salido de nuestros puertos supuestamente sellados. Es un tema de vital importancia, nuestros puertos no pueden ser ni permisivos de actividades ilegales y violentas que causa muchísimas muertes.

Navíos de guerra en un puerto.
En el puerto de Ciudad de Panamá, despliegue de navíos de guerra de los Estados Unidos. (Imagen de septiembre de 2025)Imagen: Martin Bernetti/AFP/Getty Images

A este respecto, asistimos a bombardeos  en el Caribe aduciendo una lucha contra el narcotráfico. ¿Le parece efectiva esta política? 

Por supuesto que un país como Panamá no tiene otra que abocarse a ser defensor del derecho internacional. Ciertamente, nos gustaría ver que para incautar o limitar el tráfico de droga, esas embarcaciones fueran detenidas, inspeccionadas y las personas procesadas legalmente. Expresamos nuestra preocupación. Lo último que queremos, teniendo nosotros un historial de invasiones, siendo un país que ha logrado su independencia tres veces, es mayor inestabilidad en la región.

Dicho esto, sí consideramos que el presidente Maduro es ilegítimo, que las elecciones del 2024 fueron fraudulentas. Panamá reconoce a Edmundo González. Hay que tener la capacidad de separar estas dos cosas. Decir que un procedimiento está mal llevado, no significa que estemos a favor de un dictador.

No obstante, en la Cumbre entre la UE y la CELAC se van a sentar todos juntos. ¿Cómo es posible un diálogo con actores a quienes ustedes consideran ilegítimos?

Es importante tener estos espacios para ver si el diálogo puede resolver  problemas que se han vuelto estructurales. Nosotros no tenemos relaciones diplomáticas con Venezuela y la verdad no creo que las vayamos a tener mientras este régimen siga al mando. En Panamá hemos sido testigos de primera mano de este casi crimen contra la humanidad. Estamos con el pueblo venezolano y por eso hemos restablecido relaciones relaciones consulares, porque no es justo que el venezolano de a pie que tiene familiar en Panamá o el panameño que tiene familia en Venezuela no puedan verse.  

Con todo, la salida debe ser diplomática. Para ello necesitamos a terceros países dispuestos a poner territorio o algún tipo de apoyo. El presidente Mulino dijo que si a Panamá se le solicitaba recibir personas del régimen venezolano como asilados en vías de buscar una salida, estaría dispuesto a hacerlo. En el encuentro con la UE, que tiene esa convicción profunda de ser un bloque humanista y mucha experiencia creando puentes, nos parece que hay suelo fértil para empezar a considerar una solución.

(ms)

 

 

 

 

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