Uno de los nazis antaño más buscados, murió antes de ser procesado | Alemania | DW | 22.11.2010
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Alemania

Uno de los nazis antaño más buscados, murió antes de ser procesado

El ex guardia del campo de exterminio de Belzec -en la Polonia ocupada por los nazis- Samuel Kunz, quien fuera otrora uno de los nazis más buscados, murió a los 89 años de edad, poco antes de que comenzara su juicio.

Guardias nazis en el campo de exterminio de Belzec, en 1942.

Guardias nazis en el campo de exterminio de Belzec, en 1942.

El Tribunal regional de Bonn informó a través de un comunicado del deceso del acusado Samuel Kunz, de 89 años, quien murió poco antes de que comenzara el proceso en su contra. El presunto criminal nazi había reconocido haber trabajado para los nazis pero negó haber participado en el asesinato de judíos. Como guardia del campo de exterminio de Belzec, situado en el suroriente de la Polonia ocupada, era acusado de complicidad en el asesinato de 430.000 personas. Hasta su jubilación trabajó en el Ministerio del Transporte, Construcción y Desarrollo Urbano en donde fue trabajador manual.

Estaba previsto que el proceso contra Kunz comenzara este otoño pero la fecha fue pospuesta debido a que los jueces de Bonn habían solicitado información adicional al Centro para la Revisión de Crímenes Nazis, con sede en Dortmund. El fiscal Andreas Brendel, director de dicho centro, explicó en conversación con Deutsche Welle los pormenores del caso.

Deutsche Welle: ¿Esperaba usted la muerte del acusado Samuel Kunz?

Fiscal Andreas Brendel: No, no había ningún indicio que indicara que estuviera gravemente enfermo o algo parecido, aunque debo reconocer que no lo habíamos visto hace tiempo. Yo personalmente lo ví la última vez en enero pasado cuando fue sometido a una revisión con motivo de un interrogatorio.

¿Qué impresión le causó en aquel interrogatorio?

En aquella revisión médica dio la impresión de que estaba en buen estado de salud. Aunque reconoció haber estado en el campo de exterminio de Belzec, siempre negó haber participado en los asesinatos. Me parece que estaba impresionado por la acusación que se le hacía.

¿No mostró ninguna señal de arrepentimiento?

Durante el interrogatorio no, por lo menos no manifestó nada que hiciera pensar en que estuviera arrepentido.

¿Cuáles fueron las acusaciones que formuló usted contra él?

Lo acusamos de ser corresponsable del exterminio de víctimas con gas, desde enero de 1942 hasta julio de 1943, en el campo de exterminio de Belzec, ubicado actualmente en el suroriente de Polonia. Como guardia de aquel lugar tenía asignada la tarea de descargar los trenes que llegaban con prisioneros judíos, conducirlos a los salones en donde eran desnudados y llevarlos finalmente a las cámaras de gas en donde eran asesinados. También lo acusamos de haber asesinado a diez personas con su propia mano, en una ocasión fusiló a dos judíos y en otra fusiló a ocho.

Ante estas dimensiones es inimaginable que alguien pueda reprimir esa carga de culpa...

Desde 1995 me ocupo de este tipo de casos y tengo la impresión de que las personas implicadas en el genocidio nazi se han inventado una verdad subjetiva para poder sobrellevar la fuerte culpa a lo largo de los años e incluso para estar en condiciones de vivir. Es imaginable que si se vive con esta culpabilidad durante 65 años se produce un proceso para reprimir estos hechos.

Samuel Kunz fue en su día uno de los criminales de guerra nazis más buscados por la organización israelí Simon Wiesenthal, ¿qué otros casos persigue usted?

Seguimos investigaciones relacionadas con crímenes de guerra realizados por el ejército nazi y las divisiones Waffen SS, ocurridos en campos de exterminio, pero no tenemos todavía ningún resultado concreto que implique a una persona o a un grupo de personas.

Conforme el tiempo pasa también se acaba para muchas víctimas la posibilidad de que se haga justicia...

El tiempo pasa y no sólo van muriendo los acusados de crímenes durante el nazismo sino que también se van muriendo los testigos que pueden confirmar que estos crímenes de guerra tuvieron lugar, lo que dificulta considerablemente nuestro trabajo.

Señor fiscal, ¿quisiera usted añadir algo?

Sí, lamento que Samuel Kunz haya fallecido pues me hubiera gustado someterlo a un proceso por estos crímenes precisamente en consideración a las víctimas. Era una oportunidad para hacer justicia por las masacres realizadas por los nazis en los campos de exterminio, en particular las ocurridas en el campo de Belzec.

Autora: Eva Usi

Editora: Emilia Rojas

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