Un tabú roto durante la Guerra Fría: la Bundeswehr quería armas químicas | Alemania | DW | 05.05.2018
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Alemania

Un tabú roto durante la Guerra Fría: la Bundeswehr quería armas químicas

A pesar de la prohibición, la República Federal alemana planeó en la década de 1960 hacerse con armas químicas. Está comprobado por documentos secretos de la Bundeswehr y el gobierno de Estados Unidos recién conocidos.

Geheimes deutsches C-Waffenprogramm in den 60-er Jahren (ZDF)

Soldados alemanes con máscaras de gas en los años sesenta.

Nunca más guerra, nunca más Auschwitz, nunca más armamento químico: eso juró la joven República Federal de Alemania después de los horrores de las dos guerras mundiales. El Reich alemán fue el primero en la historia en utilizar armamento químico durante la Primera Guerra Mundial. Y fueron los químicos alemanes quienes lo desarrollaron, incluyendo el Zyklon B, que fue utilizado por el régimen nazi hasta 1945 para el asesinato en masa de judíos en los campos de concentración.

Pero apenas veinte años después, el gobierno de la Alemania occidental ya había roto el tabú. En 1961, la República Federal propuso en las reuniones ultrasecretas de la OTAN que no solo Estados Unidos tuviera la capacidad disuasiva de las armas químicas. "No podemos prescindir de tales medios", dijo el entonces Inspector General de las Fuerzas Armadas Federales Alemanas, Friedrich Foertsch. La OTAN contaba, en caso de una ataque soviético, de un rápido despliegue de armas químicas por parte del Pacto de Varsovia. Lo demuestran los archivos secretos de las Fuerzas Armadas alemanas y del gobierno de Estados Unidos, a los que han tenido acceso un equipo de periodistas de las emisoras ​​de radio pública alemana NDR y WDR y del periódico Süddeutsche Zeitung.

Geheimes deutsches C-Waffenprogramm in den 60-er Jahren Seite 1 (Ausschnitt) (US National Archives/Harvard Sussex Programme)

Documento secreto estadounidense sobre la petición alemana de armas químicas y biológicas.

Armas químicas alemanas, una "auténtica patata caliente"

Como prueban los documentos, el ministro de Defensa de Alemania Occidental, Kai-Uwe von Hassel, en 1963, le pidió secretamente al gobierno de los Estados Unidos el suministro de munición química. El Pentágono estaba listo para proporcionarlas. "Sorprendentemente, el Ejército de los Estados Unidos no entendió que se trataba de un tema delicado", dice el historiador militar estadounidense Reid Kirby.

"Para ellos, añade, se trataba solo de un sistema de armamento como cualquier otro". El Departamento de Estado de EE.UU., sin embargo, expresó serias dudas. "Fue un asunto muy serio, un gran problema político", recordó Matthew Meselson, asesor del gobierno estadounidense y experto en armas químicas. "Era una auténtica patata caliente sobre la que solo el presidente podía decidir".

La postura estadounidense fue muy discutida. Finalmente, en 1966 Estados Unidos decidió no proporcionar armas químicas, aunque dejó abierta la posibilidad de distribuirlas a sus aliados en caso de guerra.

Simulacro de guerra química

Paralelamente, un pequeño círculo de oficiales de alto rango del Ejército alemán hacía planes, desde 1962 hasta, al menos, 1968, sobre el posible uso de armas químicas. Seguían instrucciones del inspector general y bajo consultas con el ministro de Defensa y el secretario de Estado. Según los documentos a los que han tenido acceso los periodistas de NDR, WDR y SZ, los militares propusieron hacerse con un arsenal de 14.000 toneladas de armas químicas para utilizarlas en caso de emergencia, a través de la artillería y de la aviación, contra las tropas del Pacto de Varsovia.

Geheimes deutsches C-Waffenprogramm in den 60-er Jahren (Ausschnitt) (Bundesarchiv Freiburg)

Mapa del 'Plan Damocles' para el despliegue de armas químicas en la zona de Braunschweig.

En 1966, se fundó en Sonthofen, Baviera, el "grupo de estudio de sustancias ABC", de alto secreto. El equipo de expertos desarrolló en 1967 el 'Plan Damocles', que contemplaba el despliegue de armas químicas en la región alrededor de Brunswick, en el norte de Alemania. En 1968, el ministro de Defensa, Gerhard Schröder (de la CDU, no confundir con el posterior canciller federal del mismo nombre) decidió entonces "inicialmente (…) no prever preparativo alguno para una utilización activa de armamento químico por parte de las Fuerzas Armadas alemanas". El grupo de expertos, sin embargo, debía continuar estudiando el tema.

El entonces jefe de la oficina del ministro Schröder y posteriormente jefe del servicio de inteligencia exterior alemán BND, Hans-Georg Wieck, tilda hoy los planes de "plausibles y correctos, si se tiene en cuenta la amenaza". El ex inspector general de la Bundeswehr, las Fuerzas Armadas Federales, Wolfgang Altenburg, se muestra, a la vista de los documentos, "muy sorprendido por la fuerza y la constancia con que se persiguieron estas cosas". A partir de una "investigación muy seria de Alemania Occidental para integrar las armas químicas en sus fuerzas armadas", el historiador militar estadounidense Reid Kirby explica que "se puede ver, en cualquier caso, por la planificación logística, que tenían pensado todo lo necesario para la organizar algo así". "Lo habían repasado todo al desarrollar los planes".

Geheimes deutsches C-Waffenprogramm in den 60-er Jahren (Ausschnitt) (Bundesarchiv Freiburg)

Cálculo del espectro de muerte que dejaría el agente nervioso VX tras un ataque dado un viento de 10 kilómetros por hora.

La gran negación

El Gobierno Federal y la Bundeswehr han negado reiteradamente con vehemencia la planificación de hacerse con armas químicas. Algo que refutaban ya otros informes como los de los periodistas de investigación Günter Wallraff y Jörg Heimbrecht en la revista de la República Democrática Alemana 'Konkret' en 1969 y 1970 o del programa televisivo Monitor, de ARD en 1970.

La República Federal, de conformidad con los acuerdos internacionales, no debía ni tener ni fabricar armas químicas. De acuerdo con los archivos ahora investigados, los juristas del ministerio justificaban los planes secretos para hacerse con armamento químico por considerar que un contraataque con este tipo de armas estaría permitido si el enemigo lo usara primero, contraviniendo el derecho internacional.

A las preguntas de NDR, WDR y SZ, el Ministerio Federal de Defensa en Berlín afirma que no cuenta con información sobre los planes de entonces ya que son de hace mucho tiempo: "Hoy no existen en suelo alemán armas químicas, ni propias ni de los aliados de la OTAN".

Autores: Christoph Heinzle y Lena Gürtler (NDR), Gabor Halasz (ARD), Jennifer Lange (SZ) / (LGC/EAL)

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