Un año sin burka en Austria: ″poco ha cambiado″ | Europa | DW | 01.10.2018
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Europa

Un año sin burka en Austria: "poco ha cambiado"

Austria prohibió el uso del velo integral hace un año. Con tan escasas mujeres que lo visten, la policía ha estado ocupada con absurdos efectos secundarios de la medida. Entre los vieneses, las opiniones divergen.

A "Vesna's Wiener Würschtlstand", un puesto callejero de la plaza del mercado Viktor Adler, en Viena, no se viene a hallar paz. Durante el último cuarto de hora, los comensales han estado discutiendo sobre política en torno a un vaso de vino. Cada quien habla más fuerte que su vecino. Sin embargo, cuando el tema de debate pasa a la prohibición del burka, hay unos segundos de silencio.

"No ha cambiado mucho", dice finalmente Herbert Trappel y se encoge de hombros. "¿Cuándo se impuso eso, en abril o así, no?", pregunta Vesna Dudek, la dueña, procedente de Serbia. Antes se veía a algunas mujeres totalmente cubiertas, dice. Ahora, han desaparecido de la escena callejera. Fuera de eso, no hay nada que decir sobre el tema.

Pero no siempre fue así. Cuando Austria prohibió ocultar el rostro, con la llamada prohibición del burka, exactamente hace un año, el 1 de octubre -no de abril-, el país debatía acaloradamente, y el extranjero con él.

Al principio, casi todo salió mal: la policía tuvo que actuar en contra de mascotas y músicos callejeros; amonestaron a ciclistas por usar bufandas, chales o pañuelos que cubrían gran parte de sus caras para protegerse del viento o del frío.

La prohibición del burka tuvo un decisivo "error” de redacción: no podía parecer una prohibición del burka porque habría constituido una discriminación unilateral de los musulmanes. Entonces, el gobierno formuló la "Ley contra la cobertura facial" de forma neutral, sin alusiones religiosas, y prohibió que cualquier persona se cubriera el rostro.

Conversación informativa con la Policía, en Austria: la mayoría se descubre luego el rostro. (picture-alliance/dpa/APA/B. Gindl)

"Conversación informativa" con la Policía, en Austria: "la mayoría" se descubre luego el rostro.

Desde entonces, la Policía ha tenido que actuar bien poco contra quienes visten el burka, pues en Austria hay, sencillamente, muy pocas mujeres que llevan este velo integral. En su lugar, los agentes se vieron obligados a multar a un hombre que vestía un disfraz de tiburón para repartir volantes publicitarios de una tienda de electrodomésticos llamada McShark. La prensa extranjera reportó burlonamente el caso.

La prohibición del burka, que no debía ser una prohibición del burka, puso a Austria a hacer el ridículo. Y a los que critican el giro a la derecha en la política nacional, les sirvió de argumento: Ya ven lo que pasa cuando el populismo se impone a la razón.

Hiyab, shayla, chador

Pero este es un argumento que le disgusta a Herbert Trappel. Para él, pese a todas las dificultades para su implementación, la ley es necesaria y correcta: "porque uno tiene frecuentemente la impresión de que las personas que usan burka tienen algo que ocultar", dice este señor de 63 años: "Como persona instruida, ilustrada, eso me molesta, no me gusta." En su trabajo, en un hospital, Trappel trata frecuentemente con pacientes extranjeros, asegura, y allí le parece especialmente importante que las personas muestren su rostro abiertamente.

A Herbert Trappel, junto al Vesna's Wiener Würschtlstand, le molestan todos esos disfraces. (DW/Christian Bartlau)

A Herbert Trappel, junto al "Vesna's Wiener Würschtlstand", le molestan "todos esos disfraces".

Lo que Trappel califica de "disfraces" puede ser minuciosamente observado en la plaza del mercado Viktor Adler Markt, en el barrio Favoriten de Viena. Muchas mujeres llevan un hiyab trabajosamente atado, una shayla de apariencia más casual o un chador, ese pañuelo que llega hasta el suelo.

El décimo distrito es considerado uno de los barrios vieneses con mayor presencia de musulmanes, aunque la etiqueta se basa sobre todo en impresiones y estimados. Las últimas cifras oficiales datan del año 2001. Entonces, 11,2 por ciento de los habitantes se identificaba como musulmán.

Cada vez "más pesado andar con un pañuelo en la cabeza"

Es el caso de Betti y Havva, dos estudiantes de bachillerato que acaban de salir del colegio y recuperan fuerzas sobre los escalones de piedra de la iglesia de la parroquia de San Juan, en la plaza Kepler, acompañadas de una bebida energética. Ambas nacieron en Viena. Y ya antes de la prohibición del burka, no veían muchas mujeres en la calle que se cubrieran con un velo integral.

"Tal vez dos o tres por semana", dice Havva, con un pañuelo negro sobre su cabeza. Sin embargo, cuenta sobre una amiga que sí lo usa, y ahora rara vez se asoma a la puerta. "Y si lo hace, viste una mascarilla bucal y lleva un certificado médico que la justifica".

Esa es una laguna legal, también utilizada por algunos de los muchos viajeros árabes que visitan destinos turísticos austríacos tradicionales como Zell am See, cerca de Salzburgo. La región de Salzburgo estima que alrededor de 350.000 turistas árabes la visitan cada año.

La Policía ha impuesto, hasta este verano, alrededor de 200 multas por violar la Ley contra la cobertura facial. A más tardar, tras  una "conversación informativa" con las autoridades, la mayoría de las mujeres se quitan el velo, aseguró un portavoz de la policía hace unas semanas a la cadena de radiodifusión pública ORF.

En el primer semestre de 2018, la Policía de Viena ha registrado unas 20 violaciones de la ley. El Ministerio del Interior no respondió a la petición de DW para proveer cifras a nivel nacional. Tampoco hay estadísticas sobre cuántas mujeres llevan un burka en Austria.

Con velo en el  lago Zeller See: pareja de turistas en Austria, antes de la prohibición del burka. (picture-alliance/dpa/F. Baumgart)

Con velo en el  lago Zeller See: pareja de turistas en Austria, antes de la prohibición del burka.

Durante los debates, se manejó vaga y repetidamente la cifra de 50 mujeres que usarían velo integral en el país. Pero no hay datos que respalden tal cifra. Cuando el FPÖ (Partido de la Libertad de Austria), una formación radical de derecha, introdujo una ley de prohibición en el Parlamento, en 2014, el entonces ministro de Relaciones Exteriores e Integración, Sebastian Kurz (del conservador Partido Popular Austríaco, ÖVP), aseguró que esa cifra quedaba, en cualquier caso, demasiado corta: "Austria no necesita debates artificiales", zanjó.

Tres años más tarde, fue uno de los impulsores de la " Ley contra la cobertura facial ", que entró en vigor en durante el Gobierno de coalición liderado por el canciller socialdemócrata Christian Kern (del SPÖ). Dos semanas más tarde, Austria vivió nuevas elecciones y Sebastian Kurz formó una nueva coalición de Gobierno con el derechista FPÖ.

"En los últimos años, se ha vuelto más pesado andar con un pañuelo en la cabeza", dice Havva, de 21 años. Su amiga Betti, que no cubre su cabello, asiente: "Incluso en la escuela, me doy cuenta de que tiene una significación más fuerte, de que los maestros la miran a una de forma diferente".

La nueva coalición ÖVP-FPÖ, del canciller Sebastian Kurz, aborda el tema a su manera: ha anunciado una ley que prohíbe el uso de pañuelos en la cabeza en las escuelas primarias e incluso en los jardines de infancia. Los expertos advierten que también para una medida como esta faltan estadísticas serias que la justifiquen. Muchos dudan que haya niñas de guardería que lleven pañuelos en la cabeza.

"Hay cosas más importantes"

El Gobierno lleva a cabo sin pestañear su "lucha contra el islam político", como lo llaman al unísono el ÖVP y el FPÖ. Para eso fueron elegidos, especialmente aquí en el barrio vienés de Favoriten, donde recogieron significativamente más votos en las elecciones que su promedio nacional. Por tradición, el FPÖ cierra su campaña con un acto en la plaza del mercado Viktor Adler, donde siempre juegan como locales. "Hay que parar la islamización", llamó el pasado octubre el hoy vicecanciller Heinz-Christian Strache.

Hay temas mucho más importantes, opina Anna-Maria Tastekin, en la Plaza de San Antonio (Antonsplatz), en Viena. (DW/C. Bartlau)

Hay temas mucho más importantes, opina Anna-Maria Tastekin, en la Plaza de San Antonio (Antonsplatz), junto a la Iglesia de San Antonio (Antonskirche), en Viena.

Así que, ahora, el Gobierno quiere cumplir la palabra empeñada. En junio cerraron siete mezquitas, una de ellas en Favoriten. No muy lejos de esta mezquita "Nizam-i Alem" (no muy visible, en un edificio que hace esquina, a la sombra de la imponente Iglesia de San Antonio, junto a la Plaza de San Antonio), se sienta Anna-Maria Tastekin. La mujer, de 35 años, visita a una amiga en la ciudad, de la que se ha mudado hace un año y medio. Demasiada gente, demasiado groseras, no era buen lugar para criar a sus hijos, dice sonriente. 

Sí, ella vio un par de mujeres totalmente cubiertas en la calle antes, dice Tastekin. "Eso siempre me llamó la atención, pero nunca me molestó". A las discusiones sobre la prohibición del velo las tilda de "propaganda", pues hay temas realmente más importantes, afirma: "A los niños habría que enseñarles primero modales a la hora de comer, antes de que aprendan a distinguir, si viene alguien con un pañuelo en la cabeza o no".

Autor: Chistian Bartlau (Viena) (rml/ers)

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