Toribio Ticona, el cardenal indígena de Bolivia, que no volverá a comer gato | América Latina | DW | 12.07.2018
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América Latina

Toribio Ticona, el cardenal indígena de Bolivia, que no volverá a comer gato

Toribio Ticona, de origen quechua, es el nuevo y tercer cardenal de Bolivia. Antes de ordenarse sacerdote fue limpiabotas, vendedor de periódicos y ayudante de minería.

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Toribio Ticona, de minero, lustrabotas, vendedor de diarios y alcalde a cardenal, por decisión del papa Francisco, que conoce al boliviano desde hace más de dos décadas.

El indígena quechua Toribio Ticona Porco se hizo militar por hambre, y por pobre abrazó a la Iglesia católica, guiado por sacerdotes llegados desde Bélgica a la región minera de Atocha, sur de Bolivia, donde nació el 23 de mayo de 1937.

No conoció a su padre pero sabía que era quechua y minero. Su madre lo crió a él y a su hermano, quien vive en El Alto, vecina a la ciudad de La Paz. Durante su niñez y juventud trabajó de vendedor de diarios, lustrabotas, albañil, mecánico y fue minero por cinco años.

"No teníamos que comer", recuerda de su niñez. Alteró su edad para ser admitido durante un año en el Ejército para no pasar más hambre. Es el motivo por el que en varias biografías aparece otra fecha de nacimiento, la adulterada por necesidad de comer.

Cura, por recomendación

Después de ser minero se unió a unos sacerdotes belgas para ser campanero y secretario en una parroquia de Atocha, pueblo próximo al salar de Uyuni. "Con 25 años inicié mi formación religiosa en un centro de vocaciones tardías en Chile. Duré dos meses y volví al país. Los padres belgas insistieron que fuera a un seminario de la ciudad de Sucre donde estudié filosofía durante tres años y teología por cuatro años", rememora frente a periodistas.

Además fue durante 14 años alcalde del pueblo minero de Chacarilla, en el departamento de La Paz, de donde también era párroco. Toribio Ticona se ordenó sacerdote en 1968 y fue obispo auxiliar de Potosí de 1986 a 1992. Luego nombrado por el papa Juan Pablo II como obispo titular hasta 2012, cuando se retiró y pasó a ser asesor de un colegio católico en La Paz.

El 2 de mayo pasado fue sorprendido cuando el papa Francisco anunció que lo designaba como el tercer cardenal de Bolivia.

Toribio Ticona en ceremonia en El Vaticano que lo convrtió en el tercer cardenal en la historia de Bolivia.

Toribio Ticona en ceremonia en El Vaticano que lo convrtió en el tercer cardenal en la historia de Bolivia.

Desde hace más de 20 años que conoce al papa Francisco, desde que se encontraron en 1995, cuando éste era miembro de la Pastoral de los Migrantes en Buenos Aires, donde atendía a los migrantes bolivianos en Argentina. "Cada año viajaba a Buenos Aires a dar charlas a los hermanos bolivianos que trabajan en esa ciudad y allí conocí al papa cuando era cardenal", recuerda.

"¿Todavía estás vivo?", le dijo en tono de broma el sumo pontífice argentino al reconocer al religioso el año pasado cuando los obispos bolivianos visitaron el Vaticano. La última vez que se habían encontrado fue en julio de 2015, durante la visita pastoral del papa a Bolivia.

Toribio Ticona, a su retorno de Roma, tras su consagración como cardenal el 28 de junio pasado, -acto al que asistió su amigo, el presidente boliviano Evo Morales-, relató que el papa Francisco le dijo: "Te han creado problemas en Bolivia, ¿no?" en alusión a críticas de otros obispos que aspiraban a ser el sucesor del cardenal Julio Terrazas, muerto en 2015.

"Y otra vez me salió con el gato", dijo sonriente a los feligreses y religiosos que le dieron la bienvenida en el seminario San Gerónimo, de La Paz, haciendo relación a que Ticona hace varios años, sin saber, había comido carne de gato, y eso le fue relatado al entonces cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio.

"¡Ya no vas a comer carne de gato!", le advirtió bromeando el papa Francisco, según el diario italiano La Stampa.

Una decisión política del papa Francisco

La consagración de Toribio Ticona es considerada como política en Bolivia. El Gobierno destaca que sea un indígena quechua el que haya sido elegido. La oposición lo crítica por su cercanía al presidente Evo Morales, indígena aymara que gobierna desde el 22 de enero de 2006.

"Los poderosos te callan. Los sin voz te necesitan", fue uno de los letreros que se lució en el aeropuerto de El Alto a su llegada de Roma, recordando el trabajo que hizo Toribio Ticona en la Pastoral Indígena y por los migrantes bolivianos en Argentina, donde sufren maltrato.

"Siempre estaré al servicio de la gente pobre, de la gente de clase media y los ricos. A todos los tengo que querer. Soy el cardenal de Bolivia, no solo de los campesinos", dijo en el acto de bienvenida a La Paz, sede de sus funciones como cardenal. Además pidió a los periodistas "no aumentar o disminuir las aseveraciones o los hechos, quiero que me acompañen con la verdad".

En las últimas semanas circularon versiones anónimas en redes sociales, recogidas por los principales diarios bolivianos, según las cuales tiene pareja e hijos y vendió un terreno que pertenecía a la Iglesia en el municipio de Llallagua del sureño departamento de Potosí. Sin embargo, el periódico italiano "Il Messaggero" dijo que el Vaticano había investigado los rumores y encontrado que "nada es verdad".

También defendió su relación con el presidente Morales. "Él es mi amigo. Cuando sus marchas pasaban por Patacamaya (100 kilómetros al sur de La Paz) le he ayudado con víveres y techo. Somos amigos y agradezco que haya asistido al acto de mi consagración como cardenal", dijo.

Ticona recordó que es un obispo jubilado y por tener 81 años no podrá participar en la elección de un nuevo papa. "No tengo jurisdicción. No soy arzobispo de La Paz. No soy obispo de Corocoro. Solo seré un misionero para mis hermanos campesinos y mineros sin hacer discriminación a la gente de clase media y pudiente", precisó sobre su trabajo pastoral.

El cardenal indígena, el primero de Latinoamérica, habla quechua, aymara, español y francés. Y fue categórico al afirmar que será de transición porque el Vaticano buscará un cardenal más joven y dinámico que este hombre de metro y medio de estatura, piel cobriza y de manos temblorosas porque padece del mal de Parkinson.

"En mi vida he seguido lo que dice mi conciencia: servir a los pobres. Eso no cambiará nunca", sentenció, y citó que estuvo a lado de los mineros en la protesta que derivó en la renuncia del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada el 17 de octubre de 2003, tras la muerte de 60 personas en El Alto por oponerse a la venta de gas por puertos de Chile.

Su meta personal, en base a sus ahorros, es fundar un instituto de educación para niños pobres y ser enterrado junto a su madre en el cementerio Concordia de la ciudad de Cochabamba, centro de Bolivia.

Autor: Mario Roque Cayoja desde la Paz (dpa, especial para DW) (jov)

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