″Stolpersteine″ en Buenos Aires | América Latina | DW | 09.11.2017
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América Latina

"Stolpersteine" en Buenos Aires

En Buenos Aires se acaba de instalar la primera placa conmemorativa en honor a un colegio que acogió a niños y familias de origen judío que escaparon de Alemania durante el nazismo. Una historia de memoria y encuentro.

Buenos Aires es la primera ciudad fuera de Europa donde se coloca un Stolperstein.

Buenos Aires es la primera ciudad fuera de Europa donde se coloca un "Stolperstein".

"En el colegio me sentí protegida y aliviada del trauma de la emigración", se lee en la inscripción de la placa colocada a la entrada del colegio Pestalozzi, en Buenos Aires. La frase pertenece a un poema de Margot Aberle Strauss, una antigua alumna que llegó en 1938 escapando del régimen nazi y que, como muchos otros niños, fue acogida junto a su familia.

En medio de estas baldosas, por las que circulan alumnos todos los días, una placa venida de  Alemania honra desde ahora a los fundadores y a los primeros docentes, así como a "los hijos de familias de inmigrantes desplazados de Alemania, que a partir de 1934 encontraron en el colegio Pestalozzi libertad, amparo y un camino hacia la vida".

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Entre esos niños estuvo Margot Aberle Strauss, hoy de 90 años, quien regresó a su colegio el pasado 30 de octubre para participar en la ceremonia de colocación del primer "Stolperstein" fuera de Europa. Esta "piedra de tropezar" es una inciativa del artista alemán Gunter Demnig, quien desde hace 20 años pone estas placas conmemorativas sobre un adoquín que se inserta a nivel del suelo en los lugares donde vivieron o fueron detenidas víctimas del nazismo. Es un acto que busca mantener viva la memoria y honrar esos nombres, que invita a los transeúntes a inclinarse a modo de reverencia y reflexionar ante la inscripción.

En Buenos Aires, en cambio, esta "Stolperschwelle" –variante de mayor tamaño– honra a quienes acogieron a las víctimas. "Colocamos la 'Stolperschwelle' enfrente del colegio Pestalozzi para marcar un lugar en donde se tuvieron que refugiar muchos niños. Es una excepción llevarla fuera de Europa. Normalmente colocamos los 'Stolpersteine' en los lugares donde vivieron las víctimas, en donde entonces empezaron las persecuciones y los crímenes de los nazis", dice Anna Warda, colaboradora y miembro del directorio de la Fundación SPUREN–Gunter Demnig, quien viajó a Buenos Aires para la ceremonia.

Margot Aberle Strauss, ex alumna que llegó al colegio en 1938, y María Fernanda Oliden, del colegio Pestalozzi, durante la colocación de la Stolperschwelle.

Margot Aberle Strauss, ex alumna que llegó al colegio en 1938, y María Fernanda Oliden, del colegio Pestalozzi, durante la colocación de la "Stolperschwelle".

"En  nuestro caso se está conmemorando un lugar de llegada. Es parte importante de la historia y de los valores del colegio abrir sus puertas y no discriminar", señala Silvia Quirin, encargada de comunicaciones del colegio Pestalozzi.

"Esta colocación fue un momento muy especial y muy emotivo para nosotros. Así sabemos que la memoria no sólo es importante para las nuevas generaciones, sino también para los que sobrevivieron a esa época", indica Anna Warda.

El colegio como lugar de memoria

El Pestalozzi es un colegio alemán laico, fundado en 1934 por el argentino de origen suizo Ernesto Alemann junto a otros padres que buscaban un espacio para educar a sus hijos en la lengua alemana  y la cultura europea, sin que estuvieran bajo la influencia de escuelas que adherían al nazismo.

"Fue fundado en clara oposición al nacionalsocialismo y abrió las puertas incluso a los primeros pedagogos que huían por razones políticas de Alemania y terminaron aquí dando clases. Los primeros alumnos no necesariamente eran judíos, pero después vino una inmigración masiva. Este nunca fue un colegio religioso, pero fue el único que les abrió las puertas", relata Silvia Quirin.

De izquierda a derecha: Anna Warda, el Embajador Jürgen Mertens, Margot Aberle Strauss, María Fernanda Oliden, los exalumnos Ricardo Hirsch y Liliana Löwenstein, la subsecretaria de Derechos Humanos de Buenos Aires, Pamela Malewicz, el director Michael Röhrig y tres alumnas.

De izquierda a derecha: Anna Warda, el Embajador Jürgen Mertens, Margot Aberle Strauss, María Fernanda Oliden, los exalumnos Ricardo Hirsch y Liliana Löwenstein, la subsecretaria de Derechos Humanos de Buenos Aires, Pamela Malewicz, el director Michael Röhrig y tres alumnas.

"Cuando se fundó esta escuela en 1934 y, con el tiempo, se convirtió en un centro de acogida para niños que llegaban traumatizados por lo que habían sufrido en Europa y el eterno viaje de huida", sostiene Anna Warda.

Junto con la colocación de la "Stolperschwelle", el colegio inauguró la exposición "Un Nombre. Un Destino. Una Persona", desarrollada por el grupo "Initiative Stolpersteine für Konstanz – Gegen Vergessen und Intoleranz" (Stolpersteine para Konstanz – Contra el olvido y la intolerancia) de esta ciudad alemana, con la colaboración de profesores y alumnos del colegio Pestalozzi. La muestra da a conocer el proyecto y también los horrores de la persecución a los judíos, entre ellos familias en las que algunos de sus miembros lograron sobrevivir y encontrar refugio en Argentina.

"El hecho de que esta 'Stolperschwelle' esté puesta en un colegio rescata el rol de los educadores de mantener viva la memoria y la importancia de que las futuras generaciones sepan lo que ocurrió y esto no se repita", destaca Silvia Quirin.

Refugiados y memoria

La idea de poner un "Stolperstein" en el colegio surgió por la relación entre varios ex alumnos y familiares con la iniciativa en Konstanz. Entre ellos, una ex directora del colegio que actualmente vive en esta ciudad alemana, además de Liliana Löwenstein, ex alumna que trabaja en la embajada alemana en Buenos Aires y viajó hace unos años también a Konstanz para colocar "Stolpersteine" para sus familiares.

La exposición “Un Nombre. Un Destino. Una Persona” denuncia la persecución a los judíos durante el nacionalsocialismo, muestra la historia de familias de refugiados que llegaron a Argentina y da a conocer la iniciativa de memoria Stolperstein, del artista Gunter Demnig.

La exposición “Un Nombre. Un Destino. Una Persona” denuncia la persecución a los judíos durante el nacionalsocialismo, muestra la historia de familias de refugiados que llegaron a Argentina y da a conocer la iniciativa de memoria Stolperstein, del artista Gunter Demnig.

El proyecto comenzó a tomar forma hace un año, con la petición por parte del colegio y la embajada alemana en Buenos Aires, y con el apoyo de la Subsecretaría de Derechos Humanos de la ciudad. Esto implicó también trabajar con los alumnos y reflexionar sobre la memoria.

"A nosotros nos gustó la idea porque queríamos poner atención en el tema de los refugiados. No sólo porque ahora en Europa es un tema muy debatido, sino también porque muchos todavía no saben del horror de ser refugiado en esa época tan oscura", afirma Anna Warda. En Buenos Aires se reunió con asociaciones de memoria de Argentina y dio una conferencia sobre el proyecto "Stolperstein".

Allí se encontró con familias argentinas descendientes de emigrantes alemanes, ex refugiados: "Me contaron cómo viajaron a Alemania para la colocación de 'Stolpersteine' para sus familiares o cómo descubrieron los bloques en una visita. Para la mayoría, esta forma de recuerdo fue muy sorprendente, importante y emocionante".

Hasta abril de 2017, el proyecto "Stolperstein" había instalado más de 61.000 placas en 1.100 lugares de más de 20 países de Europa. La de Buenos Aires fue una excepción y por ahora no hay planes de colocar otras en Latinoamérica.  "Pero seguro vamos a seguir en colaboración con el colegio y asociaciones como 'Barrios x memoria y justicia', que coloca baldosas parecidas a los 'Stolpersteine' en toda Argentina para recordar a las víctimas de la dictadura militar", adelanta Anna Warda. 

Los espacios de memoria se multiplican, honrando a las víctimas y también a quienes les dieron ayuda, como lo hace Margot Strauss, en el poema dedicado al colegio Pestalozzi:

"Así como era entonces, mi colegio,
así deseo conservarlo en la memoria.
Quiero llevarlo conmigo,
y agradecerle eternamente
por haber iluminado la oscuridad,
por haber sido hogar
en tierra extraña.
Un hogar con la inflexión
de mi lengua materna,
un hogar que me amaba
y no quería arrancar
mis raíces de su suelo".
(Margot Strauss)

Autora: Victoria Dannemann (VT)

Ver el video 03:41

Recuerdo a las víctimas judías

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