Sin electricidad ni petróleo: la difícil situación que viven los cubanos
Apagones, gasolineras vacías e inflación galopante definen la vida cotidiana en Cuba. Mientras Estados Unidos aumenta la presión sobre La Habana, las familias lidian con la crisis a punta de carbón y esperanza.

El frío se suma a la crisis
La crisis económica, los incesantes apagones y la disminución de las reservas de combustible por el fin de los envíos de petróleo desde Venezuela están golpeando con dureza a la población cubana. A todo ello se ha sumado una ola de frío excepcional, que agravó las ya precarias condiciones de vida en el país caribeño.
Esperando gasolina
Ya casi no hay gasolina y los precios se han disparado. Para obtener un poco de combustible es necesario hacer largas colas. Los apagones también son parte de la vida cotidiana, condicionando el suministro de agua, las comunicaciones y el transporte. La esperanza reside en que se abran conversaciones con Estados Unidos, aunque de momento no hay nada concreto.
Casi todo el día sin luz
Los cubanos han adoptado un modo de sobrevivencia para enfrentar las apremiantes condiciones del día a día. En la imagen, Alberto Villar prepara la cena durante un apagón, mientras afuera la ciudad se hunde en la oscuridad. Pese a las tensiones políticas, el bloqueo estadounidense y la escasez de energía, muchos cubanos tratan de sacar adelante sus vidas, aunque sea en la oscuridad.
El carbón como salvavidas
En las afueras de La Habana, Igmel Tamayo vende unas naranjas y carbón, un combustible que reemplaza al gas y a la electricidad. Si bien su precio se ha encarecido, todavía está disponible y para muchos es la única alternativa para cocinar.
Asar salchichas en la puerta de casa
En el barrio Poey las brasas crepitan y el fuego se alza para calentar la olla. Debido a que la luz tarda mucho en regresar -y cuando lo hace es por breves períodos-, asar salchichas en la puerta de casa parece una buena opción para llevar algo a la mesa.
Reparar en vez de reemplazar
El mecánico Pedro Romero trabaja en la calle. La reparación de piezas dañadas es todo un desafío: en Cuba no solo falta la gasolina, sino también los repuestos. Incluso las lavadoras se trasladan por toda la ciudad en busca de un taller. La sostenibilidad es una decisión forzada en la crisis: las cosas deben repararse, porque comprar nuevas es casi imposible.
Una vida llevadera pese a los apagones
La vendedora Yaimara Ofarill se prepara para su turno en una panadería de La Habana. Maquillarse al amanecer es todo un desafío. Sin embargo, para ella es importante lucir bien cuando está trabajando. Por suerte, su celular aún tiene carga y puede iluminar el momento frente al espejo. La situación es compleja, aunque hace años que la creatividad y la improvisación son parte de la vida en Cuba.
La escasez define las comidas
La fila frente a la panadería es larga. La espera paciente por el pan es parte ya de la rutina. Todo está más caro y todo escasea, lo que obliga a la gente a comprar lo que sea que esté disponible. Margen para elegir no existe. Además, la inflación está menguando los ahorros en un contexto cada vez más desesperante: Cuba vive una de sus peores crisis en décadas. (dzc/rml)