Siete años de guerra: de la vida cotidiana en Siria | El Mundo | DW | 27.04.2018
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El Mundo

Siete años de guerra: de la vida cotidiana en Siria

Frustración, miedo e impotencia, por una parte. Esperanza y nuevas perspectivas, por la otra. ¿Cómo manejan los sirios la situación en su país? ¿Cómo sobreviven?

El bar Mazzika en Damasco

El bar Mazzika en Damasco

"Antes de la guerra me ganaba 700 liras sirias mensuales, estaba satisfecho con mi salario. Ahora gano 10.000 liras al día y no me alcanzan para mucho”, dice Samer, un taxista en Damasco, que huyó de Qodsiya a la capital cuando estalló la lucha en los suburbios rurales.

Sin dinero para cocinar

Desde el estallido de la guerra civil, la lira siria ha perdido el 90 por ciento de su valor. Hay escasez de alimentos. Lo único que aumentan son los precios.

La mayoría de los sirios se ven obligados sobrevivir, de día en día. Hasta cocinar se convirtió en un lujo para muchos. "Solo puedo comer carne una vez cada tres semanas", revela Jasmin, una mujer de unos 40 años y madre de tres niños. Ahora tiene que pagar el alquiler de su apartamento en Damasco, después de huir de los suburbios a la ciudad. No queda mucho dinero: "Comer mal en casa es mejor que vivir en la calle", concluye resignada.

Bailando en la guerra

No todos piensan en ahorrar. En Damasco ha crecido el número de bares y restaurantes. "¿Ahorrar? Solo se vive una vez”, acota Taim, que no quiere dar su nombre real. "No quiero hablar de política, voy a fiestas para beber vodka barato y bailar música en vivo con amigos". En Facebook, el joven de 23 años, publica regularmente videos de esas fiestas.

El bar Mazzika, en el casco antiguo de Damasco, es uno de los más frecuentados. Allí, Taim celebra con sus amigos hasta las 4 de la mañana, y luego van a casa en automóvil. "Es peligroso, pero tus miedos disminuyen con el tiempo, tal vez te acostumbras". Taim se ríe después de cada frase. Tal vez sea la única forma de escapar a la tragedia y no pensar en el gris futuro.

Industrias desaparecidas

Desde la guerra, no hay cifras confiables sobre el estado de la economía en Siria. Pero una cosa es clara: han desaparecido profesiones e industrias enteras. Las tiendas de muebles, una vez omnipresentes, han cerrado. Las agencias de viajes y turistas también han desaparecido.

La economía ilegal está floreciendo. Algunos se han especializado en transportar mercancías entre las zonas rebeldes y los distritos del gobierno, sobornan a soldados y comandantes de todas las partes del conflicto y organizan transportes secretos. Y luego generan ganancias vendiendo productos escasos, como el gas para cocinar.

El gobierno, por otro lado, busca destacar noticias positivas, como que, presuntamente, "las exportaciones de medicamentos producidos en Siria han aumentado” o que se habrían aprobado "4 nuevas licencias para  laboratorios farmacéuticos en 2017”, cia el periódico gubernamental.

Startups en la guerra

"Cuando alguien se está ahogando confía hasta en un hoja de papel”, dice un proverbio sirio. Y así, en el medio de la guerra, también hay intentos de crear algo nuevo: hay  jóvenes que abren empresas.

"Las nuevas empresas se limitan a Damasco, Alepo y, más recientemente, a Homs, pero solo existen cuando los fondos provienen de organizaciones internacionales", dice Maen Elhemmeh, que ahora trabaja como gerente de proyectos.

Maen estima que el número de nuevas empresas en Siria es de unas 500. Un problema para los fundadores es la falta de estructuras legales, como la recolección de aportes para crear empresas y obtener donaciones. "Esto reduce mucho las probabilidades de éxito", advierte Elhemmeh.

Oportunidad para las mujeres

Desde el comienzo de la guerra, muchos académicos han abandonado el país. Una inmensa pérdida para la economía siria, pero también trae consigo algunas oportunidades. Entre tanto, las mujeres en Siria están trabajando en ocupaciones que solían ser exclusivamente masculinas.

En la ciudad costera de Tartous, las mujeres  trabajan como vendedoras ambulantes, choferes de minibuses o mecánicos de automóviles, y en Damasco como taxistas. En Siria, este es un fenómeno que ha surgido porque muchos hombres han huido o muerto, o están en la cárcel, detenidos por el régimen o la oposición. Muchas mujeres tienen ahora que mantener a sus familias, solas.

No se sabe qué tanto promoverá esta situación la equidad de géneros en Siria. Una de tantas incógnitas cuando termine la guerra.

Adonis Alkhaled (jov /vt)

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