¿Se vuelven violentos quienes juegan a ser asesinos? | Así es Alemania | DW | 08.12.2006
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Así es Alemania

¿Se vuelven violentos quienes juegan a ser asesinos?

En las escuelas y colegios de Alemania cunde por estos tiempos el pánico. No es de extrañar. Dos asesinos múltiples, amantes de videos violentos, mataron e hirieron a varios de sus antiguos compañeros de estudio.

El asesino y suicida de Emsdetten era adicto a los videos violentos.

El asesino y suicida de Emsdetten era adicto a los videos violentos.

Prohibición o no. Esta es la disyuntiva que domina el actual debate público en Alemania tras el violento acto en el que un ex alumno hirió a 27 escolares y se suicidó en la población de Emsdetten.

Mientras otros jóvenes aprovechan el ambiente de histeria colectiva para tratar de burlar a las autoridades anunciando falsos atentados, muchos piden que se controlen mejor o se prohíban los más brutales juegos virtuales o egoshooter. Aquellos en donde el jugador representa al protagonista que hiere, tortura y mata a la mayor cantidad de gente posible

¿El que juega mata?

Pero, ¿qué pasa en el cerebro de los adictos a los juegos violentos?, ¿Son los adictos a estos juegos potenciales asesinos en serie? Entre tanto, los sociólogos dan por un hecho que una persona que ve a menudo películas violentas, pero que también crece y vive, o proviene de un precario medio social, educativo y económico, muy probablemente asume la violencia como conducta normal.

Hora de preguntarse sobre la relación de causalidad. Sobre el consumo televisivo hay ya estudios que comprueban que los televidentes que “consumen violencia”, violentamente reaccionan. Aquí cabría también la apelación de que si no es más bien la persona con latente conducta violenta la que busca consume justamente programas violentos.

En el caso de los juegos violentos en computador, aún no hay en el mundo estudios conocidos que comprueben ni lo uno ni lo otro.

Muchos estudios, muchas interrogantes

Actualmente, la Universidad alemana de Potsdam lleva a cabo un estudio sobre violencia e interacción con medios electrónicos. Citando algunos resultados parciales, la científica Barbara Krahé afirma que “el consumo de juegos violentos de pantalla generan pensamientos violentos”.

Por otra parte, estudios en Estados Unidos demuestran que si a jóvenes agresivos se les da la oportunidad de elegir entre juegos de diversión pacífica y violenta, se deciden por la violenta. ¿Lleva la agresividad a disfrutar los juegos violentos o son éstos los que provocan agresividad? Una medición del pulso cardiaco, los estímulos y emociones mientras se juega, tampoco bastaría para responder la pregunta.

El sociólogo estadounidense Craig Anderson habla de “Insensibilización frente a la violencia” y la interpreta como “una consecuencia de la efectividad mediática de los medios modernos”. A pesar de sonar muy cuerdas, las hipótesis de Anderson son fuertemente criticadas.

Insólito: automovilistas desarrollan inteligencia

¿Qué hacer entonces? Mirar directamente qué pasa en el cerebro de los adictos a los juegos violentos con la ayuda de un Tomógrafo de Resonancia Magnética. Esto fue lo que hizo el radiólogo Vincent Mathews, de la Indiana University School of Medicin. Mathews hizo comparaciones entre el juego de carreras "Need for Speed: Underground" y el juego de guerra "Medal of Honor: Frontline".

Tras media hora de juegos, los cerebros de los participantes mostraron una activación diferente: en quienes jugaron el video violento, la región de la glándula pituitaria se activó especialmente, parte cerebral responsable, entre otros, de la angustia.

El grupo que corrió virtualmente mostró, en cambio, una acentuada irrigación de las cortezas frontal y prefrontal, responsables del sistema cognitivo y la memoria.

Es comprensible que verse involucrado en un tiroteo cause angustia. Lo que no se sabía hasta ahora es que los corredores de autos activaran el centro del control de los conocimientos adquiridos por inteligencia. Sea como sea, lo último es preferible a lo primero. Lo que aún queda sin resolver es la pregunta inicial: ¿qué es primero, la violencia o los juegos violentos?

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