"La élite cubana está más consolidada que la venezolana"
5 de junio de 2026
La prensa alemana se ocupa, también esta semana, de la situación en Cuba. El medio alemán ZEIT Online comenta la actual situación de presión sobre la isla, comparándola con la de Venezuela tras la caída de Maduro:
"'Puedo hacer con Cuba lo que quiera', dijo Trump en marzo. La caída de Cuba era solo cuestión de tiempo. La dirigencia cubana lo ve de otra manera. El presidente Díaz-Canel calificó las sanciones estadounidenses de 'fascistas y criminales'. Aseguró que cualquier ataque provocaría un 'baño de sangre'. (...)
Cuba no es Venezuela. Allí, tras la caída de Maduro, la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió el liderazgo para colaborar con la administración Trump. En Cuba no hay nadie que pueda desempeñar ese papel. Después de casi 70 años en el poder, la élite cubana está más consolidada que la venezolana. No existe ninguna figura visible dentro de la dirigencia que esté dispuesta a someterse a Estados Unidos y a renunciar por completo al control estatal de la economía.
Una intervención estadounidense no tomaría por sorpresa a los gobernantes cubanos. Han observado lo ocurrido en Venezuela, han aprendido de ello y se han preparado. Aunque las fuerzas armadas cubanas carecen de recursos y son muy inferiores militarmente a las de Estados Unidos, además de contar con equipamiento obsoleto, el régimen puede apoyarse en otro factor: el costo que una intervención tendría para Washington. Las imágenes de soldados caídos. Y una guerra potencialmente larga y desgastante que Trump difícilmente podría permitirse en el plano interno".
"El miedo a un ataque y a la muerte disminuye"
Por su parte, el 4 de junio, el diario Tagesspiegel publicó una entrevista con José Daniel Ferrer, opositor cubano residente en Miami. Estos son algunos extractos:
"—Señor Ferrer, ¿cree que Estados Unidos atacará pronto a Cuba?
—Estoy bastante seguro de que sí. Y, desde mi punto de vista, sería deseable. Más deseable aún sería, por supuesto, que el régimen comunista abandonara el poder y abriera el camino a elecciones libres y democráticas. Pero no se puede creer seriamente que eso vaya a ocurrir.
—¿Entonces desea una intervención militar en su país?
—Antes del 3 de enero, mi respuesta —y probablemente la de la mayoría de los cubanos— habría sido: de ninguna manera. Cuando se hablaba de una intervención, uno pensaba en Afganistán, Irak o Libia. Eso no termina bien, nadie puede desear algo así para su propio país.
Pero, tras el ataque de Estados Unidos contra Venezuela, vimos que una intervención militar también puede llevarse a cabo sin un gran número de víctimas civiles ni el despliegue de tropas terrestres. Tal vez incluso sea la única oportunidad que nos queda.
—Sin embargo, la operación militar en Venezuela, en la que fue secuestrado el gobernante autoritario Nicolás Maduro, tampoco ha conducido a un cambio de régimen.
—Es cierto. Pero al menos vemos una posibilidad de democratización: los presos políticos están siendo liberados, la gente vuelve a organizarse y a salir a las calles. Durante décadas intentamos todo tipo de caminos para lograr una Cuba libre, y nada funcionó. Mientras tanto, las personas pasan horas e incluso días sin electricidad ni gas; faltan alimentos, medicamentos y atención médica. En ese contexto, el miedo a un ataque y a la muerte disminuye, porque el miedo a la muerte ya está presente de todos modos."
"Queremos un cambio pacífico, construido por los propios cubanos"
En tanto, el 1 de junio, el diario Tagesspiegel ofreció una semblanza de la opositora cubana Marthadela Tamayo:
"Tras terminar sus estudios, Tamayo comenzó a trabajar como profesora. Pero cuando quiso regresar a su escuela después de un embarazo, le prohibieron ejercer su profesión. 'Me excluyeron porque mi forma de pensar no estaba en sintonía con las ideas de la Revolución', cita como explicación. (...)
En 2015, Tamayo tomó una decisión: 'Si realmente quieren que me convierta en disidente, entonces lo seré'. (...) "Hoy, Tamayo y su esposo, Navarro, gestionan en su apartamento tanto una oficina para activistas como un centro cultural." (...)
"Ambos también organizan actividades culturales para niños en la periferia de La Habana. 'Trabajamos desde la base', dice Tamayo. 'Este Estado debe abrirse por fin a sus ciudadanos. Tampoco queremos que venga Trump', afirma. 'Queremos un cambio pacífico, construido por los propios cubanos'".
(md/ms)