Premio Carlomagno para Ciampi | Europa | DW | 05.05.2005
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Europa

Premio Carlomagno para Ciampi

El presidente italiano, Carlo Azeglio Ciampi, lanzó un llamado a revivir la fe en la idea europeísta, al recibir en Aquisgrán el Premio Carlomagno, el máximo galardón a los esfuerzos en pro de la integración de Europa.

Ciampi luce su condecoración, junto al alcalde de Aquisgrán.

Ciampi luce su condecoración, junto al alcalde de Aquisgrán.

La entrega del premio Carlomagno, de la ciudad alemana de Aquisgrán, tiene esta vez un sabor especial, en momentos en que Europa se apresta a conmemorar el 60 aniversario del término de la II Guerra Mundial. No es casual que el presidente italiano, de 84 años, haya mencionado su experiencia de aquellos fatídicos años de violencia como motivación inicial para trabajar por la unidad europea: "Aquellos que sobrevivieron, se juraron entonces que jamás volvería a haber guerra entre nosotros. De allí surgió la pasión por forjar la integración y la Unión Europea", señaló.

Más que integración económica

Ciampi, quien durante su larga trayectoria fue jefe del banco central de su país y ministro de economía y finanzas, antes de ocupar el cargo de primer ministro y la Presidencia, es considerado uno de los principales impulsores de la integración económica, que abrió camino al euro. Pero sus esfuerzos no se restringen a ese terreno y así lo destacó el presidente alemán, Horst Köhler, en el discurso laudatorio. Allí subrayó que la visión del galardonado "trasciende ampliamente la de una unión económica y monetaria, y aspira a una unidad más profunda sobre la base de los valores compartidos y la cultura común."

El presidente italiano, por su parte, trazó un positivo balance del proceso de integración. Hizo hincapié en que, en el curso de medio siglo, se han alcanzado metas con las que los fundadores ni soñaron. Pero tampoco pasó por alto la inseguridad y los temores que actualmente se vuelven más perceptibles en Europa, en el plano económico y social.

Campaña para la Constitución europea

Efectivamente, el miedo a una merma del bienestar, a la pérdida de puestos de trabajo y al "dumping" salaria de los países de Este es un fenómeno que amenaza con poner zancadillas al máximo proyecto actual de la UE: la ratificación de la nueva Constitución europea. Ante la proximidad del referéndum que celebrarán al respecto los franceses y la incógnita acerca de su resultado, no extraña que la entrega del premio Carlomagno también haya servido de ocasión para promover el "Sí".

El presidente alemán abogó con vehemencia por la aprobación de la Carta Fundamental, puntualizando que ésta es calificada acertadamente de "acta de nacimiento de la unión política". Ciampi, a su vez, recordó que lo principal es el revivir el espíritu europeo. Porque -como dijo- sin la voluntad política mancomunada de los pueblos europeos y sin una confianza compartida, tampoco una Constitución puede garantizar el éxito del gran desafío de la UE.

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