Por fin sabemos cómo será la base lunar de la NASA
27 de mayo de 2026
La NASA ya empezó a contratar módulos de aterrizaje, róveres y drones para construir una futura base lunar, menos de dos meses después del histórico sobrevuelo de la Luna realizado por la misión Artemis II.
La agencia espacial estadounidense presentó este martes (26.05.2026) la primera fase de su ambicioso proyecto para establecer una presencia permanente en la superficie lunar y adjudicó contratos por cientos de millones de dólares a cuatro empresas privadas de Estados Unidos.
Contratos millonarios para módulos, róveres y drones lunares
Blue Origin, la compañía aeroespacial de Jeff Bezos, suministrará dos módulos de aterrizaje destinados a transportar vehículos todoterreno hacia una zona cercana al polo sur lunar. Estos vehículos –conocidos como lunar terrain vehicles– serán desarrollados por Astrolab y Lunar Outpost. Por su parte, Firefly Aerospace, que el año pasado logró un alunizaje exitoso, entregará los primeros drones diseñados para operar sobre la superficie de la Luna.
La NASA espera que todo este equipamiento llegue antes del regreso de astronautas estadounidenses al satélite, previsto no antes de 2028 dentro del programa Artemis.
Durante la misión Artemis II, en abril, cuatro astronautas sobrevolaron la Luna y se adentraron en el espacio más profundamente que cualquier tripulación del programa Apolo durante finales de los años 60 y principios de los 70.
Para la misión Artemis III del próximo año, otro equipo de astronautas practicará el acoplamiento de la cápsula Orion de la NASA en órbita terrestre con los módulos de aterrizaje tripulados que están desarrollando Blue Origin y SpaceX, de Elon Musk.
Tres fases para construir la base lunar
La NASA tiene previsto el Artemis III para mediados de 2027, con un posible alunizaje de dos astronautas a partir de 2028. La segunda fase de la base lunar, que se extenderá desde 2029 hasta principios de la década de 2030, comenzará a construir la infraestructura permanente, incluida una red eléctrica.
Según el plan presentado por la agencia, esta etapa también contempla una infraestructura semipermanente con capacidad de habitabilidad y el uso de róveres presurizados que permitirían a los astronautas trabajar hasta 30 días sin necesidad de llevar traje espacial mientras realizan experimentos científicos.
En cuanto a cuándo estará lista la base para albergar astronautas durante períodos prolongados en hábitats permanentes especializados, se espera que ocurra en algún momento de la década de 2030, durante la tercera fase. A partir de entonces, la NASA prevé una presencia humana continua en la Luna mediante rotaciones periódicas de tripulaciones y módulos más avanzados de soporte vital y energía.
"Entonces podremos decir: 'Estamos aquí para quedarnos y no vamos a ceder'", afirmó Carlos García-Galán, director ejecutivo del programa de base lunar de la NASA.
García-Galán imagina una base lunar que se extienda a lo largo de cientos de kilómetros cuadrados, con un perímetro delimitado por drones –denominados MoonFall– apostados en las esquinas.
El administrador de la NASA, Jared Isaacman, explicó que estos marcadores de territorio buscan ser respetuosos con las naves y equipos de otros países que pudieran encontrarse en las proximidades, y espera que exista reciprocidad al respecto.
El objetivo de la base lunar es impulsar una economía lunar, llevar a cabo investigación científica y sentar las bases para una futura expedición a Marte, subrayó Isaacman.
Por qué la NASA eligió el polo sur de la Luna
El polo sur lunar fue elegido como emplazamiento porque ofrece condiciones más favorables para una presencia humana prolongada: recibe luz solar de forma más constante, presenta menos períodos de oscuridad extrema y permitiría una generación de energía más estable.
Isaacman también destacó las extremas condiciones que enfrentarán las futuras misiones. Bajo la luz solar, la superficie lunar puede superar los 121 grados Celsius, mientras que en zonas oscuras las temperaturas caen por debajo de los 128 grados bajo cero. Además, la Luna carece de atmósfera que proteja frente a la radiación, las partículas solares o los impactos de meteoritos.
"Para quienes han esperado con paciencia, el gran regreso está a punto de llegar y no vamos a frenar", dijo Isaacman. "Apenas estamos empezando".
FEW (AP, dpa)