Populismo a la Trump: ¿un muro entre España y Marruecos? | El Mundo | DW | 07.06.2019
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Opinión

Populismo a la Trump: ¿un muro entre España y Marruecos?

En Europa se perfilan cada vez más partidos de ultraderecha. Sus planes contra la Unión Europea y los migrantes generan preocupación. En España, Vox propone construir un muro entre Marruecos, Ceuta y Melilla.

Enclave español de Ceuta en Marruecos.

Enclave español de Ceuta en Marruecos.

"Queremos construir un muro entre España y Marruecos. Y los costos de la construcción deben ser asumidos por Marruecos”, fue la exigencia de Santiago Abascal Conde, líder del partido populista de derecha Vox, durante la pasada campaña electoral europea, quien con el libro titulado "España vertebrada" ha vuelto a atacar por estos días.

En diálogo con el escritor del libro, Fernando Sánchez, Abascal se destapa como un político populista de derecha inspirado en Donald Trump, quien, como sabemos, se propone construir un muro similar contra la inmigración en la frontera entre Estados Unidos y México.

Puede parecer una idea surrealista, comparando diferencias geográficas, pero el político de la extrema derecha española quiere construir un muro para separar las ciudades de Ceuta y Melilla de su entorno marroquí. Un despropósito que no solo profundizaría las diferencias entre vecinos europeos y del norte de África, incluidas sus disputas sobre inmigración, sino que también resucitaría los conflictos y la frustración acumulados desde hace siglos.

Peligros del auge de Vox

El partido español Vox logró recientemente llevar 3 diputados al Parlamento Europeo. 

Vox es el partido populista más joven de Europa que se suma a la dura pelea sobre la unidad y el futuro de Europa. Su ascenso alberga peligros culturales e históricos más graves que los de sus colegas europeos. Este partido no se limita a tratar temas de inmigración e islamización en Europa, sino que busca reavivar las profundas heridas de las tensiones religiosas e históricas entre España y su vecino Marruecos. Un delicado tema que la España moderna siempre ha evitado.

Abascal comenzó la marcha de su partido desde Andalucía, tradicional puente cultural, civil y humano entre España y la región del Magreb, para convertirla en un centro de conflicto y confrontación.

Este es precisamente el peligro de su plan, a juicio de los marroquíes. No solo quiere detener "la marcha de la inmigración marroquí", sino que también busca movilizar a los españoles contra los "moros", un término racista de la España de hace 500 años, ahora sacado para estigmatizar de nuevo a los ciudadanos del norte de África.

Por lo tanto, los efectos del fortalecimiento del partido populista de derecha no solo afectarán la situación de los inmigrantes marroquíes en España (alrededor de un millón, un 20% de ellos son ilegales), sino también las estrechas relaciones entre los dos países.

Esas relaciones descritas esta semana por el ministro español de Relaciones Exteriores, Josep Borrell, durante su visita a Rabat, como una "asociación estratégica". Relaciones que deberían mejorar con el retorno de los socialdemócratas al poder en España, siempre que no logren dañarlas los populistas con el argumento de la inmigración.

España es considerada una puerta de entrada importante para los inmigrantes ilegales a Europa (alrededor de 57.000 inmigrantes ilegales en 2018), la mayoría de ellos ha pasado desde Marruecos a través de la frontera terrestre con los enclaves de Ceuta y Melilla y el estrecho de Gibraltar.

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