Paquito D´Rivera y su agitada “vida saxual” en Alemania | Sociedad | DW | 13.03.2008
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Sociedad

Paquito D´Rivera y su agitada “vida saxual” en Alemania

Con motivo de la entrega del Premio de la Música de Frankfurt 2008, obtenido por este reconocido músico latinoamericano, la Deutsche Welle habló con él. He aquí la entrevista exclusiva, en texto y sonido original.

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Paquito tocando el clarinete.

Bienvenido a la Deutsche Welle. Felicitaciones por el Premio de Música de Frankfurt 2008.

Muchas gracias. A mí me gusta mucho venir a Alemania. Aquí hay una mentalidad muy amplia, artísticamente.

¿Cuál ha sido su experiencia con Alemania, justamente?

Desde el año 19981 estoy viniendo a éste país. Y a una de las primeras ciudades que vine con el Quinteto de Dizzy Gillespie, fue Frankfurt (del Meno). Desde entonces vengo, por lo menos, una vez al año. Aquí he grabado varios discos. Aquí grabé el primer disco de Valdéz, que estuvo por fuera de los estudios por más de 35 años.

Toda mi experiencia con Alemania ha sido muy agradable. Aquí he tocado de todo: desde jazz, hasta música cubana. Mi experiencia con Alemania ha sido larga y muy bonita.

¿Ha trabajado con otros artistas alemanes en todos estos años?

Con la Orquesta de (la cadena pública radio-televisiva) WDR, en Colonia, pero también con la NDR, en Hamburgo. Estuve con Yo-Yo Ma en la sala Filarmónica de Colonia, a orillas del Rin. Allí también he tocado con los hermanos brasileros del jazz. He hecho muchos programas de radio en Alemania. Perdí la cuenta de las tantas cosas realizadas en Alemania.

¿Qué significa para Vd. recibir el Premio de Música de Frankfurt?

Es algo no esperado que enorgullece mucho, porque el premio es concedido a gente con mucha categoría. Se trata de un honor que también han recibido artistas tan brillantes como (el director de orquesta) Georg Solti, (el pianista y jazzista) Chick Corea y (el trompetista) Albert Mangelsdorff, (el violinista) Gidon Kremer y hasta el artista de Pop Peter Gabriel. Bueno, se trata de la feria musical más grande del mundo.

Pero volvamos a sus inicios. Sólo cinco años después del 4 junio de 1948, el año en que Vd. nació, estaba siendo introducido por su padre en el mundo de la música, más exactamente al saxofón…

Mi padre era un talentosísimo profesor. Él me regaló un pequeño instrumento hecho para mí y unos ocho, nueve meses después me presentó en público. Desde entonces no he parado de tocar. La música ha sido mi vida. Me dado de comer, para el cuerpo y para el alma.

¿Qué tantas satisfacciones le deparó su carrera musical durante su vida en Cuba?

Desde muy jovencito entré en el Teatro Musical de La Habana, fundado por un artista mexicano llamado, Alfonso Arrau. Después de eso tuve que hacer tres años el servicio militar. Luego fui miembro fundador de la Orquesta Cubana de Música Moderna y después de un grupo muy famoso que fue Irakere.

Pero en 1980 ya no pude resistir más el sistema comunista y me fui de Cuba. Tuve que huir a Estados Unidos. Así que vivo en Nueva York desde el año 1980.

¿Cuáles fueron exactamente las razones por las que tuvo que abandonar Cuba?

La situación política ahí es insostenible. Cada vez se pone peor. Todo tiene que ser de acuerdo con el Gobierno. No se puede hacer nada que no tenga ver con el Gobierno. Fidel Castro lo dijo muy claramente “Con la revolución todo, contra la revolución nada”. Todo es una amenaza. Hasta que llegó el momento en que no pude aguantar más. El arte no puede estar ligado a las órdenes políticas.

El artista se asfixia en esos regímenes totalitarios. También pasó en la Alemania del Este. En todas partes es lo mismo. Pasó en Rusia durante setenta y tantos años y está pasando en mi país durante casi cincuenta.

¿Cómo lo recibieron en la otra América Latina y en Estados Unidos tras su salida de la isla?

Tuve que recomenzar. Yo fui muy bien recibido porque ya tenía un historial, conocía a mucha gente. Tuve que trabajar duro. Fui muy bien recibido en el ambiente musical.

Volvamos un momento a la parte política. Son muchas las fracciones de cubanos exiliados en todo el mundo. ¿Se identifica Vd. con alguna en especial?

No tengo ninguna afiliación política. Ni siquiera tengo ideales de derecha y muchísimo menos de izquierda (risas!). Pero cualquier injusticia me molesta y me solidarizo con cualquier manifestación de rebeldía contra lo que es injusto. Como cuando me manifesté en contra del Apartheid en África del Sur. Aunque me disgustó muchísimo cuando Mandela fue a Cuba a retratarse y abrazarse con Fidel Castro. Las dos cosas son improcedentes. En mi libro “Mi vida sexual” hago alusión a ello.

Volvamos, ahora sí, a lo que Vd. de verdad, le interesa: la música, el arte. En 2004 Vd. celebró sus 50 años de vida musical en el Teatro Colón de Buenos Aires. ¿Cuál país de América Latina ha sido para Vd. más cercano?

¡Huuy tantos! Puerto Rico está muy cerca de mi corazón, porque mi esposa es de allí. Pero también me gusta mucho la Republica Dominicana. Hay muchos países de Latinoamérica que quiero. Me encanta ir a Uruguay porque allá dirijo un Festival anual de Jazz, en Punta del Este. Argentina además está al lado. En Buenos Aires, en efecto, celebré mis primeros 50 años de vida musical.

Venezuela era, por otra parte, un país que visitaba todos los años, hasta que sucedió lo que sucedió.

¿Qué sucedió…?

¡Sucedió Chávez! (risas). Y yo como ya había visto esa película y no me gustó, pues entonces no fui más. Me han invitado varias veces, pero decidí no volver. No me voy a sentir bien. No me gusta ver los retratos del Ché Guevara en las calles. Me molesta toda esa cosa. Repito. Ya vi esa película.

Pero voy mucho a México, por ejemplo. Con la Sinfónica mexicana he hecho varios conciertos en Bellas Artes y en Veracruz, que me recuerda un poco La Habana. Hay muchos países de América Latina que tienen un sabor muy propio.

Ahora, por ejemplo, voy a ir al Perú. El Perú es un país que me gusta mucho. Nunca he estado en el Amazonas y esta vez pienso ir.

¿Tiene proyectos hacia el futuro con otros países en América Latina?

Espero presentar en 2009 el Festival (de Jazz) de Punta del Este. Tengo que irme a México, a hacer un concierto en Zacatecas. Yo visito tanto a América Latina como a Europa.

A propósito de sus nexos con Europa, ¿cuáles son sus proyectos actuales?

Acabo de regresar de las Islas Canarias, a donde fui a estrenar mi concierto para saxofón, contrabajo y orquesta “Conversaciones con Cachao” que es un doble concierto.

Y ahora escribo una ópera que se llama “Cecilio Valdéz, rey de La Habana”. Esta es una ópera cubana que estoy escribiendo, gracias a una beca de la Fundación Guggenheim, de Nueva York. El libreto es de un joven escritor cubano muy talentoso que se llama Enrique De Riscos. Ya tengo una propuesta del Teatro Real de Madrid y otra del Teatro Alfredo Kraus, de Gran Canaria.

¿Qué significan para Vd, el saxofón, el clarinete, los instrumentos que toca en la era del post pop?

La improvisación es una forma de libertad interior; eso es lo que me proporciona dedicarme a esta profesión que es la de improvisador.

Le agradecemos mucho desde la Deutsche Welle en Bonn, Paquito D´Rivera, y lo felicitamos de nuevo por su Premio de la Música de Frankfurt 2008.

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