Opinión: El Congreso de EE. UU. “ayuda“ a los nacionalistas rusos | Política | DW | 21.08.2017
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Internacional

Opinión: El Congreso de EE. UU. “ayuda“ a los nacionalistas rusos

Rusia expulsa a cientos de trabajadores estadounidenses de embajadas y consulados en su territorio. EE. UU. restringe drásticamente los visados para rusos. EE. UU. perjudica sus propios objetivos, opina Miodrag Soric.

La medida es corta de miras y contraproducente: los rusos que deseen volar a Estados Unidos solo obtendrán el visado en la capital rusa, Moscú. Ya no es posible hacerlo en los consulados generales de las otras grandes ciudades del país. La guerra de sanciones entre Estados Unidos y Rusia alcanza un nuevo nivel, toma su propio rumbo y cada vez se les va más de las manos a los políticos. Al final sucede exactamente lo que querían evitar los halcones del Congreso estadounidense: perjudican solo a la población civil rusa. Peor aún: ayudan a los políticos que quieren seguir aislando a Rusia.

 

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¿Miles de kilómetros por un visado?

Miodrag Soric, corresponsal de DW en Moscú.

Miodrag Soric, corresponsal de DW en Moscú.

¿Y qué sucederá ahora cuando un estudiante ruso de Ekaterimburgo o un hombre de negocios de Vladivostok solo pueda obtener su visado en Moscú? Muchos no pueden permitirse el caro y largo viaje a la capital. Se quedarán, por lo tanto, en casa. En resumen: la cifra de rusos que en el futuro pueda formarse un juicio propio sobre Estados Unidos se reducirá drásticamente. ¿Es eso lo que querían lograr los halcones en el Congreso? Seguramente no.

Quien quiera cambiar Rusia y la mentalidad de los rusos tiene que hablar con ellos, invitarlos, mostrarles el supuestamente tan hostil Occidente. O, como reza un dicho ruso: más vale ver una sola vez que oír mil veces. Los jóvenes rusos que han visto el Times Square en Nueva York, el mundo de los negocios en Londres o la vida cultural berlinesa regresan cambiados a su país de origen. Cuentan con otra perspectiva de Rusia, cómo es y cómo podría ser. El propósito más noble de la diplomacia occidental debería ser el fomento de dicho proceso de cambio. Washington logra ahora todo lo contrario con la decisión de restringir drásticamente la adjudicación del visado para rusos que deseen viajar a Estados Unidos.

¿Con qué medidas contraataca Moscú?

¿Y cómo evolucionará este tema? En el Parlamento ruso ya se oyen voces que exigen más sanciones contra Estados Unidos. El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, las rechaza. Al final será el presidente Putin quien tome la decisión. Las relaciones ruso-estadounidenses han llegado a un nuevo bajón mínimo, por lo que el papel de Alemania cobra aún más relevancia. Naturalmente, Berlín es parte de Occidente, un aliado leal de Estados Unidos. Esto no cambiará en el futuro. Pero la política rusa de Angela Merkel tiene más matices y está más orientada al seguimiento de objetivos a largo plazo de lo que pudieran suponer los defensores de la línea dura en Washington. Angela Merkel tiene al mismo tiempo la autoridad y la experiencia para influir con moderación sobre Washington. Y es que nadie a largo plazo, ni en Europa ni en Estados Unidos puede estar interesado en que Rusia desarrolle un nacionalismo malsano.

Autor: Miodrag Soric (RMR/VT)

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