Los “muros de la vergüenza” | Política | DW | 11.08.2011
  1. Inhalt
  2. Navigation
  3. Weitere Inhalte
  4. Metanavigation
  5. Suche
  6. Choose from 30 Languages

Política

Los “muros de la vergüenza”

El Muro de Berlín fue derribado en noviembre de 1989, pero otras murallas, cercas y alambradas siguen separando a los pueblos y aislando a muchas personas del mundo. Estas son algunas de las barreras más controvertidas.

Workers fix razor-wire to a fence in the Spanish enclave of Melilla, Spain Monday Oct. 10, 2005. The Spanish authorities have begun work on raising the hight of the fences from three metres to six metres after hundreds of immigrants managed to climb over and enter Melilla. (AP Photo/Alvaro Barrientos)

Esta cerca en Melilla separa a España de Marruecos.

Chipre, el país euroasiático ubicado en el mar Mediterráneo, fue dividido en dos partes en 1974. La escisión fue el producto de añejos conflictos irresueltos y sangrientos combates entre griegos y turcos. La llamada “línea verde”, que separa el área griega de la isla del área turca, tiene aproximadamente 180 kilómetros de longitud y atraviesa la capital común, Nicosia… la última capital dividida del mundo desde la caída del Muro de Berlín.
Las tensiones se disiparon parcialmente en 2003, cuando Turquía abrió las fronteras para permitirle a los ciudadanos de uno y otro lado visitarse mutuamente durante el día. Pero ni siquiera la entrada de la parte griega de Chipre a la Unión Europea parece haber aumentado las probabilidades de que la “línea verde” desaparezca en el futuro cercano. Una vez levantadas, ciertas barreras son muy difíciles de derribar.
El miedo a los inmigrantes
A group of emigrants crouch upon detection by US Border Patrol Officers,02 May 2003, as they try to cross the border from Mexico into the United States. US Government approved new measures to investigate, arrest and deport people whos' stay in the country is considered illegal, in which different agencies like the FBI will participate. Foto: GUADALUPE PEREZ dpa +++(c) dpa - Report+++

La barrera estadounidense obliga a los inmigrantes centroamericanos a adentrarse en el desierto.

“El muro de la vergüenza”. Así han bautizado los activistas de derechos humanos a la muralla de 3.000 kilómetros que Estados Unidos erigió en su frontera con México para impedir la entrada ilegal de inmigrantes centroamericanos. En vano: ellos arriesgan sus vidas intentando burlar las alarmas activadas por movimientos humanos, las cámaras infrarrojas y las decenas de miles de guardias fronterizos.

Coronado por alambres de púas, este muro fuerza a los inmigrantes a adentrarse en el desierto. Alrededor de 400 personas mueren cada año procurando entrar a Estados Unidos; esa dramática cifra supera al número de víctimas mortales que dejó el Muro de Berlín en sus 28 años de existencia, pero invita a sopesar las secuelas de haber erigido una fortaleza tan eficiente alrededor de ese oasis de bienestar que es Europa.
Ceuta y Melilla son parte de España y, en consecuencia, de la Unión Europea, pero están ubicadas en el continente africano. De ahí que emigrantes de toda África intenten entrar a este prometedor enclave a través de estas ciudades, pese a las torres de vigilancia, a los agentes fronterizos armados y a toda la parafernalia tecnológica destinada a imposibilitar la inmigración irregular en el bloque comunitario.
El terror a los vecinos
An elderly Palestinian man walks by a section of Israel's separation barrier at the Kalandia checkpoint between the outskirts of Jerusalem and the West Bank town of Ramallah, Saturday, Oct. 6, 2007. (AP Photo/Muhammed Muheisen)

En Israel, la llamada “cerca antiterrorista” es percibida también como un nuevo Muro de Berlín.

Para protegerse de posibles atentados perpetrados por extremistas palestinos, el Estado israelí ha levantado paredes y cercas que separan su territorio de extensas áreas de Cisjordania. La “cerca antiterrorista” que unos justifican como medida de seguridad es percibida por otros como un nuevo Muro de Berlín, porque la barrera se adentra en suelo palestino, llegando a separar a los campesinos de sus propios cultivos y obligándolos a dar insoportables rodeos.

Aunque Israel asegura que los muros y las cercas han reducido notablemente el número de atentados terroristas perpetrados por palestinos, esas estrategias de seguridad son muy controvertidas. El informe publicado por la Corte Internacional de Justicia de La Haya tras inspeccionar la construcción de los muros enfatiza que éstos restringe considerablemente el derecho de autodeterminación de los palestinos.
El miedo al vecino ha conducido a situaciones similares en Corea, el país asiático que, como Alemania, fue dividido en dos partes después de la Segunda Guerra Mundial: Corea del Sur, alineada políticamente con Estados Unidos, y Corea del Norte, con la Unión Soviética. Antes de eso, su territorio había sido ocupado por los japoneses y, después de 1945, una barrera dividió dolorosamente a un pueblo acostumbrado a verse como una unidad.
El temor a que la historia se repita
Con semejantes precedentes, no es de extrañar que la gente de Cachemira, en el norte del subcontinente indio, mire con recelo la alambrada de púa y la cerca electrificada que el Gobierno de Nueva Delhi levantó en la zona. India dice que la cerca de tres metros de altura y más de 500 kilómetros de longitud busca evitar que los terroristas del lado paquistaní de Cachemira crucen la línea del armisticio para sabotearlo, pero los habitantes de la región temen que se quiera dividir su territorio para siempre. Y ese es un problema para el proceso de paz entre India y Pakistán.
Autores: Nils Naumann / Claudia Brandt / Evan Romero-Castillo
Editor: Pablo Kummetz

DW recomienda

ADVERTISEMENT