Lista Roja: más animales amenazados, pero con motivos para la esperanza
Cada vez hay más tipos de aves, insectos y focas en peligro, pero hay buenas noticias para las tortugas. Así lo demuestra el último estudio sobre la extinción de especies. ¿Qué se puede hacer?

Animales y plantas en la mira
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) publica su informe cada cuatro años. Más de 173.600 especies figuran en la actual Lista Roja de especies amenazadas, de las cuales más de 48.600 se encuentran en peligro crítico de extinción. Iniciativas de conservación pueden ayudar, como las del Parque Nacional de Virunga, en Ruanda, donde habitan los raros gorilas de montaña.
Focas árticas, amenazadas por el cambio climático y la acción humana
Tres especies más de focas árticas se encuentran actualmente en peligro de extinción. El deshielo, cada vez mayor, dificulta su supervivencia, reduciendo su hábitat. Los osos polares y otras especies, como las morsas y los mamíferos marinos del ártico, también están amenazados. Además del cambio climático, el transporte marítimo, la pesca y la contaminación también representan amenazas.
Población de tortugas verdes se recupera
El comercio y el consumo de tortugas marinas se han visto severamente restringidos en las últimas décadas. Gracias a ello, el número de tortugas verdes ("Chelonia mydas"), anteriormente en peligro de extinción, ha aumentado un tercio desde la década de 1970 y la población se está recuperando. Esto es una buena noticia, a pesar de que la población era mucho mayor antes de la época industrial.
Océanos límpios favorecen a la tortuga verde
También su la situación de las tortugas verdes ("Chelonia mydas") mejoró. Se considera un excelente ejemplo de conservación global, que funciona cuando los hábitats se protegen y restauran de forma coordinada, según la UICN. Sin océanos y costas saludables, las tortugas marinas (y los humanos) no pueden sobrevivir. Los esfuerzos sostenibles son cruciales para la conservación a largo plazo.
Las frutas, verduras y flores necesitan abejas
Cada vez más abejas silvestres en todo el mundo se encuentran en peligro de extinción. Sólo en Europa lo están al menos 172 especies, aproximadamente 10 % de todas las existentes. Esto duplica la cifra de 2014. Cuatro de cada cinco especies vegetales en Europa, ya sean de cultivo o silvestres, dependen de la polinización por insectos. Reducir el uso de insecticidas ayuda a combatir su pérdida.
La agricultura mata cada vez más aves
Más de 11 % de las especies de aves están en peligro de extinción. Y las poblaciones de más de 61 % de ellas están disminuyendo. En 2016, era sólo 44 %. Las aves son importantes para los ecosistemas como polinizadoras, dispersoras de semillas, controladoras de plagas y carroñeras. Los hábitats y las fuentes de alimento de los pájaros se ven también amenazados por la agricultura industrial.
Insectos y plantas mantienen un equilibrio
En Centroamérica, los crecientes extremos climáticos amenazan los hábitats de las especies silvestres de vainilla y sus polinizadores. Cuantas más especies convivan en un ecosistema, más estable y saludable será. Animales, plantas y hongos interactúan: si una especie se extingue o sus poblaciones se ven amenazadas, eso puede tener un impacto significativo en el equilibrio general del ecosistema.
La agricultura industrial acelera la extinción de especies
Aquí, en Brasil, se han talado vastas áreas de selva tropical biodiversa para plantar soya. Esta se utiliza para alimentar granjas de animales de todo el mundo y producir carne. Los pesticidas y la agricultura industrial están destruyendo el sustento de muchas especies. Reducir el uso de pesticidas y proteger mejor los ecosistemas biodiversos es esencial para la protección de insectos y animales.
Oportunidades para un futuro más saludable
El último informe de la UICN destaca la conexión entre las crisis climática y de biodiversidad y sugiere maneras de restaurar ecosistemas saludables que también garanticen la supervivencia humana. Los autores instan a los líderes mundiales a aprovechar la conferencia climática de Brasil como una oportunidad para lograr un futuro más estable y saludable. (lgc/rr)