La infancia tiene dolientes | Política | DW | 19.11.2009
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Política

La infancia tiene dolientes

El nuevo Gobierno de coalición liderado por Angela Merkel anunció que retirará las objeciones que Alemania había hecho valer de cara a la convención sobre los derechos de los niños, promovidos por la ONU desde 1989.

Niños en Marruecos.

Niños en Marruecos.

Justo a tiempo para celebrar los veinte años de la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN, sus siglas en español) de las Naciones Unidas, el nuevo Gobierno alemán ha anunciado su intención de fortalecer las prerrogativas de los infantes. Eso plantean los representantes de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), la Unión Social Cristiana (CSU) y el Partido Liberal (FDP) en su contrato de coalición. En sus propias palabras, esta alianza quiere “crear condiciones de vida que hagan justicia a las necesidades de los niños en todos los ámbitos, sobre todo en lo que se refiere a su derecho a la protección, al estímulo y a la participación”.

Esos planes suenan muy bien, pero, ¿quién vigila que se lleven a la práctica? Supervisar que esas metas se cumplan es la tarea de la Coalición Nacional para la Aplicación de la CDN en Alemania desde 1995; a ella pertenecen más de cien organizaciones, incluyendo al Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), la federación internacional Terre des Hommes y Kindernothilfe, una de las asociaciones caritativas cristianas más grandes de Alemania.

Infancia discriminada

“Hasta ahora no hemos asentado los derechos de los niños en la Ley Fundamental para la República Federal de Alemania. Y hay aspectos de las leyes de asilo y extranjería que contradicen lo establecido en la convención”, dice Jörg Maywald, vocero de la Coalición Nacional para la Aplicación de la CDN en Alemania. Precisamente por eso, Michael Lindenbauer, representante en Alemania y Austria del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), alabó el anuncio del Gobierno dirigido por Angela Merkel de eliminar las objeciones interpuestas de cara a la CDN, un tratado que este 20 de noviembre de 2009 cumple dos décadas.

“En este momento, el Gobierno se reserva la facultad de tratar de una manera a los niños extranjeros sin permiso de permanencia en el país y tratar de otra a los niños alemanes. Los primeros pueden ir a la escuela, pero el Estado no se compromete a asegurarse de que así sea y, en lo que a la atención médica se refiere, ellos sólo tienen acceso a los servicios sanitarios más básicos”, sostiene Rudi Tarneden, portavoz del comité alemán de Unicef, aludiendo a injusticias que deberían ser superadas a corto plazo.

Choque de estándares

La legislación vigente establece que, cuando un niño asilado en Alemania cumple los 16 años de edad, éste puede ser tratado como un adulto y hasta ser privado de su libertad para facilitar su expulsión del país; eso constituye una violación de la CDN y va en contra de los estándares internacionales, critica Tarneden. Maywald agrega que Alemania cojea no solamente desde la perspectiva jurídica; el país carece de una instancia de control independiente a escala nacional dedicada a la protección de los derechos del infante, dice, aclarando que en el Parlamento alemán existe una Comisión para los Niños, pero ésta no es autónoma.

El representante de la Coalición Nacional para la Aplicación de la CDN en Alemania enumera sólo algunas de las fallas del sistema, subrayando que no deben ser vistas como nimiedades. “No todos los niños tienen las mismas oportunidades de acceder a la educación; tenemos niveles de pobreza infantil desproporcionada; muchos infantes y adolescentes tienen problemas con el sobrepeso y el consumo de alcohol; y aproximadamente el 30 por ciento de los niños en los hospitales son atendidos en estaciones concebidas para adultos”, afirma Maywald.

Justicia por venir

Los derechos de los niños suelen ser ignorados tanto en las naciones pobres como en los países industrializados. La cantidad de niños en Alemania es muy pequeña en comparación con el tamaño de la población infantil en otras latitudes. Y, sin embargo, sus necesidades siempre terminan puestas al margen. Rudi Tarneden, de Unicef, menciona como ejemplo el contraste que existe entre el auxilio económico proveído por el Gobierno a los adultos y el que reciben los más pequeños.

A pesar de las carencias fundamentales, Jörg Maywald comenta que también ha habido desarrollos positivos en la última década: “en el año 2000 entró en vigor en Alemania el derecho de cada niño a una crianza sin violencia, tal y como lo establece la CDN. Ese es un verdadero progreso. Y desde 1998 los infantes tienen derecho a tener contacto personal con ambos padres biológicos”. La lista de mejoras sigue, pero, ¿conocen los niños sus derechos? El ministerio para la Familia creó en 2008 una iniciativa para estimular a infantes y adolescentes a descubrir hasta qué punto su voz tiene peso jurídico a la hora de exigir que sus necesidades sean satisfechas. Está por verse si en el futuro cercano también los niños refugiados o sin permiso de permanencia en Alemania gozarán de ese particular beneficio.

Autor: Sabine Ripperger / Evan Romero-Castillo

Editor: José Ospina-Valencia

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