Juan Pablo II: un papa ″revolucionario y reaccionario″ | El Mundo | DW | 18.05.2020
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El Mundo

Juan Pablo II: un papa "revolucionario y reaccionario"

Durante más de 26 años, el Papa Juan Pablo II dirigió la Iglesia católica y la condujo al tercer milenio. Hace 100 años nació Karol Wojtyla, un personaje con luces y sombras.

Juan Pablo II

Juan Pablo II

Nunca olvidó los horrores de la guerra. En 1995, con motivo de un discurso en el 50 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, el Papa Juan Pablo II recordó a los presentes el "miedo, la violencia, la inmensa pobreza, la muerte; las dramáticas experiencias de dolorosas separaciones en un tiempo en el que no había ni seguridad ni libertad; la conmoción imborrable provocada por un exterminio ilimitado."

La dignidad inalienable del hombre y su grito por la libertad marcaron a Juan Pablo II (1978-2005), el Papa de Polonia. Hace cien años nació como Karol Wojtyla en el pueblo de Wadowice, cerca de Cracovia. Su vida se convirtió en el reflejo de su tiempo.

Amigos judíos

El joven Karol, que a los ocho años perdió a su madre, era una persona deportiva y versátil. Tenía muchos amigos judíos. Más tarde, cuando cursó la carrera de teología, escribía poesía y, junto con otros estudiantes, ensayaba piezas de teatro de autoría propia.

Era un librepensador, cuyo tiempo de estudios fue ensombrecido por la ocupación alemana. Wojtyla sufrió durante esos años, realizó trabajos forzados en una cantera y una fábrica. También le tocó ver el humo que salía de las chimeneas del campo de exterminio de Auschwitz.

Apenas en el año 2000 se hizo pública una anécdota suya de ese tiempo oscuro. Cuando Juan Pablo II visitó el centro israelí de conmemoración del Holocuasto Yad Vashem, en la Tierra Santa, se encontró con Edith Zierer, una señora de 70 años de edad. 55 años antes, Wojtyla había ayudado a la entonces joven Edith, una sobreviviente de un campo de concentración nazi. Tras encontrarla tirada en un camino, la levantó y cargó hasta la próxima estación de trenes, donde le dio de comer. En 1945 se perdieron de vista, y se volvieron a reencontrar en Jerusalén.

Lucha por la libertad de culto

En 1946, en plena lucha de la nueva dictadura comunista contra la Iglesia, Wojtyla fue ordenado sacerdote en secreto. Siguió su ascenso en la Iglesia católica: en poco tiempo, se convirtió en profesor, obispo, arzobispo y cardenal en una Polonia sufriente, siendo un hijo orgulloso y humilde de su patria. Una y otra vez exigió a los gobernantes polacos la libertad de culto. Wojtyla también fue uno de los primeros que buscó establecer contacto con los católicos en Alemania, a fin de alcanzar la reconciliación entre ambos países.    

En 1997, Juan Pablo II se reunió con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. En 2000, pidió perdón por los errores que los cristianos cometieron en contra del pueblo israelí.

En 1997, Juan Pablo II se reunió con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. En 2000, pidió perdón por los errores que los cristianos cometieron en contra del pueblo israelí.

En 1978, Karol Wojtyla fue elegido el primer Papa no italiano desde 1523, probablemente incluso el primer Papa eslavo en Roma; una sensación en medio de la Guerra Fría entre Occidente y Oriente. Si bien el nuevo Papa venía de Europa central, para muchas personas de Occidente parecía venir de un lugar muy lejano.

El mundo conoció a un Papa que había sobrevivido los dos grandes sistemas totalitarios del siglo 20: el nacionalsocialismo y el comunismo. En sus propias palabras, respondió a la violencia vivida con una "civilización de amor".

Pilar del movimiento Solidarnosz

Durante los 25 años de su papado, viajó varias veces a su patria comunista, animó a la Iglesia a participar en el diálogo social y fortaleció el movimiento sindical Solidarnosc. A su manera, el Papa contribuyó a la caída de los sistemas comunistas en Europa, de la Cortina de Hierro, así como del Muro de Berlín. Ni siquiera el atentado de un terrorista turco en mayo de 1981 logró pararlo.

En su calidad de sumo pontífice de la Iglesia, Juan Pablo II viajó por el mundo, convirtiéndose en un mensajero contra las ideologías totalitarias. Por ejemplo, solía reprender a los sacerdotes que simpatizaban con ideas socialistas y, pese a las críticas, abogó por el respeto absoluto por la vida y rechazó todo tipo de anticonceptivos artificiales.

Sus dos sucesores lo han beatificado y canonizado. En Polonia, se le conoce como Juan Pablo "el grande".

En diciembre de 1983, el Papa visitó a Mehmet Ali Agca, quien había intentado asesinarlo.

En diciembre de 1983, el Papa visitó a Mehmet Ali Agca, quien había intentado asesinarlo.

De la Iglesia romana a la Iglesia universal

Más que cualquiera de sus antecesores, el Papa polaco condujo valientemente la Iglesia romana hacia una Iglesia universal. Una y otra vez viajó a África, Asia y Latinoamérica y advirtió a los países del hemisferio norte de no olvidar al sur: "El hombre debe tener prioridad ante el capital".

En 2002/2003 incluso se entrometió en la política global criticando la guerra de Irak del entonces presidente estadounidense, George Bush. Si bien debido a su avanzada edad, Juan Pablo ya no podía alzar la voz como antes, su crítica fue tajante: "La guerra siempre es una derrota de la humanidad".

De acuerdo con el cardenal vienés Christoph Schönborn, una de las debilidades de este gran Papa fue que nombró a dedo a los obispos "ignorando todas las vías institucionales". Como consecuencia, tuvo una dudosa influencia en muchos países y -a sabiendas o no- favoreció, en parte, a protagonistas del capítulo más oscuro de su pontificado: la violencia sexual contra niños y protegidos de la Iglesia católica. Debido a la presión de las víctimas y de las bases de la Iglesia, este capítulo apenas fue abordado por sus sucesores.

Revolucionario y reaccionario

El experto en temas relacionados con la Iglesia católica del periódico alemán "Süddeutsche Zeitung" Matthias Drobinski lo califica de "revolucionario y reaccionario": un joven crítico del capitalismus, que ayudó a acabar con el comunismo en Polonia y Europa, pero que, al mismo tiempo, impidió que hubiera diversidad y disparidad de opinión en la Iglesia.

(vt/jov)

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