El Pacto de Corruptos y las sanciones de la UE a Guatemala
15 de enero de 2026
"Por mucho tiempo, vimos con buenos ojos la inclusión de actores corruptos de Guatemala en la Lista Engel de Estados Unidos. Eso favoreció nuestra lucha por la democracia y contra la corrupción", dice desde Guatemala a DW Michael Mörth, abogado especialista en derechos humanos y exasesor de la CICIG.
Afincado en el país centroamericano desde 1995, Mörth, jurista de origen alemán, acompaña y asesora desde ese entonces el proceso de lucha contra la corrupción y la impunidad.
"Cuando la Unión Europea optó por sanciones a los actores antidemocráticos, en enero de 2024, aunque quizás tenían menos fuerza que las de Estados Unidos, también las vimos con buenos ojos", agrega Michael Mörth, que integró la Asociación Internacional de Juristas.
Ahora, a dos años de los acontecimientos antidemocráticos que casi impiden que Bernardo Arévalo asumiera el poder que las urnas le habían concedido, el Consejo Europeo prorrogó las sanciones por un año más.
Se trata de ocho personas; entre ellas, la fiscal general Consuelo Porras y el jefe de la Fiscalía, Rafael Curruchiche, así como una institución, la Fundación contra el Terrorismo, todos integrantes de lo que los guatemaltecos denominan el "Pacto de Corruptos".
El momento es delicado para la institucionalidad del país centroamericano: este año 2026 tienen lugar elecciones secundarias que pueden marcar el rumbo de su democracia para los años por venir.
Según informan organizaciones de la sociedad civil, en un trabajo de hormigas, esta segunda semana de enero de 2026 ha habido avances en cuanto al acceso de candidatos sin antecedentes penales para integrar consejos de selección tanto de futuros magistrados como de funcionarios del organismo electoral de Guatemala.
¿Bernardo Arévalo dejó pasar el momento?
"Todo este avance de hormigas podría haberse convertido en uno de elefante, si Bernardo Arévalo, cuando asumió hace dos años, se hubiese atrevido a tomar decisiones que habrían sacado a la fiscal general de su búnker. No se atrevió y perdimos impulso. Aunque hubiera tenido a la Corte de Constitucionalidad en contra, tenía la Ley, la Constitución y al pueblo a su lado", asegura Michael Mörth.
Cabe resaltar que también la comunidad internacional estaba muy pendiente de Guatemala. La Unión Europea seguía de cerca los acontecimientos a través de una Misión de Observación Electoral y de sus diplomáticos. El Gobierno de Estados Unidos, bajo Joe Biden, apoyó el cambio democrático en el país, también con sanciones.
Corruptos indultados, corruptos sancionados
Dos años más tarde, las mismas sanciones con distinto escenario. Teniendo en cuenta que el Gobierno de Donald Trump acaba de indultar a un expresidente hondureño juzgado por corrupción y narcotráfico, ¿es de temer que retire el hombro a un Gobierno que, con poco margen de maniobra, intenta hacer avances democráticos en un país asolado por la corrupción y el crimen transnacional? "No. El asunto es mucho más complejo", responde Michael Mörth.
"Aunque el 'Pacto de Corruptos' bailó y festejó la segunda victoria de Donald Trump, Washington no le ha retirado el apoyo a Bernardo Arévalo. Y la fiscal general sigue en la Lista Engel por sus acciones criminales y corruptas", subraya. Entonces, ¿cómo se entiende que, por motivos similares, a unos los indulten y a otros los sancionen? "Con seguridad, no es por amor a la democracia, sino que es Bernardo Arévalo y no el 'Pacto de Corruptos' quien le va a dar a Washington lo que quiere", responde.
¿Qué es lo que quiere Washington? Se trata de grandes inversiones en infraestructuras estratégicas -puertos, aeropuertos y el Corredor Interocéanico- que Guatemala necesita y que Estados Unidos quiere planificar, construir y, luego, gestionar.
"El 'Pacto de Corruptos' le dio la entrada a esos proyectos en la primera administración Trump, pero ahora es Arévalo el que le abre la puerta. Se trata de la visión de Washington para la región: volver al poder hegemónico", añade, advirtiendo de dar por buenas las sanciones per se. "En un país apoyan la democracia, porque les conviene; en otro, apoyan a autócratas, porque les conviene", puntualiza Michael Mörth.
Momento muy delicado
En cualquier caso, al mismo tiempo que se prolongaban las sanciones, en Bruselas se anunciaba la movilización de una misión ad hoc de apoyo a los procesos de selección y nombramientos para tres importantes instituciones: el Tribunal Supremo Electoral, la Corte de Constitucionalidad y el fiscal general.
"En realidad, no han ejercido presión sobre estos actores corruptos; siguen en ejercicio, pues su ámbito de acción es dentro de Guatemala, y se han acostumbrado a estar sancionados", sigue Michael Mörth. No obstante, en un año en que hay elecciones secundarias vitales para la democracia guatemalteca, "levantarles las sanciones le habría dado fuerza al 'Pacto de Corruptos'", concluye.
(ms)