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Fracaso total de Bush en Cercano y Medio Oriente

DW-WORLD 14 de julio de 2006

La nueva vieja guerra en Cercano Oriente ocupa y preocupa hoy no sólo a los columnistas alemanes y europeos.

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Un puente central de Beirut dañado por ataques militares israelíes.Imagen: AP

El Süddeutsche Zeitung de Munich llama la reacción de Israel "desproporcionada" y considera que: "Israel tiene que cuestionarse por qué bombardea la única planta de electricidad en Gaza y el aeropuerto de Líbano. Por qué mata Israel en Gaza familias y en Líbano toma como rehén a grupos completos de la sociedad. El castigo colectivo sólo le sirve a Hamás y Hisbollah para legitimar sus acciones terroristas. La violencia, como (también) lo demuestra el conflicto en Cercano Oriente crea siempre violencia. Es ilusorio creer que el ejército israelí puede acabar el terror con aviones bombarderos. La ofensiva israelí en Gaza y Líbano puede que le traigan a Israel una pausa para respirar profundo, pero no son una fórmula para acabar con el terrorismo".

Alianza de saboteadores

El diario Neue Zürcher Zeitung, de Ginebra, Suiza advierte: "A la reactivación del antiguo 'frente de rechazo' se puede responder militarmente. Sólo que el potencial de saboteo que tienen tales alianzas no se ha podido reducir ni con la incursión de Estados Unidos en Irak ni con los numerosos ataques militares israelíes en la región. Sólo un proceso político que incluya a todos las partes involucradas puede traer la solución."

¿A quién le hace caso Israel?

El rotativo británico The Guardian opina: "En 1982 algunos afirmaron que Estados Unidos habían aprobado la invasión del Líbano pro parte de Israel. Pero ahora Bush está ocupadísimo con Irak y muy preocupado por la crisis nuclear con Irán. Desde luego que Washington quiere que los problemas en Cercano Oriente desaparezcan.

Pero no bastan las rituales menciones sobre el derecho de Israel a defenderse y desentenderse de las consecuencias. Bush debería exigirle a Olmert (primer ministro de Israel) el inmediato cese de las hostilidades y la búsqueda de una mediación. Irán y Siria, por su parte, deberían llamar a la cordura a Hisbollah. Si hubo el pasado jueves un ápice de esperanza, esa es el reconocimiento de los riesgos relacionados con esta catastrófica confrontación".

¿Se acerca guerra regional abierta?

Por último, El País de España insta: "Los graves focos de inestabilidad abiertos en Irak, Irán, Gaza y ahora Líbano deberían ser suficiente motivo para que la comunidad internacional reaccionara con mayor diligencia y que fueran objeto de debate y medidas concretas del Consejo de Seguridad de la ONU. Especialmente, el asunto del bloqueo israelí de todo el territorio libanés en respuesta al secuestro de dos militares hebreos y la muerte de otros ocho soldados por Hezbolá y que ha causado ya más de medio centenar de muertos. El presidente Bush dijo ayer en Alemania que Israel tiene derecho a defenderse y ha advertido a Siria que deberá rendir cuentas por el apoyo a la guerrilla islamista.

La Casa Blanca acusa a Damasco y Teherán de respaldar las acciones de Hezbolá; e Israel, a su vez, a Beirut al estar de alguna manera representado el movimiento integrista con dos ministros en el Gobierno de coalición libanés. Rusia y Francia consideran desproporcionada la acción militar de los israelíes y así lo comunicarán a Bush durante la cumbre del G-8 este fin de semana en San Petersburgo.

No faltan pues elementos perturbadores como para presagiar que el siempre frágil castillo de naipes de Oriente Próximo está de nuevo a punto de desmoronarse y se corre el serio peligro de una guerra regional abierta. De ahí la urgencia de que la comunidad internacional deba buscar respuestas para apagar el volcán. La escasa acción diplomática de la Administración de Bush en el conflicto palestino-israelí tiene su cuota de responsabilidad en la victoria electoral de los radicales de Hamás, cuya llegada al poder no ha hecho más que empeorar la situación y agravar las condiciones de vida de los palestinos, tras la suspensión de la ayuda de EE UU y la Unión Europea y el endurecimiento de Israel.

La política del presidente republicano (Bush) en la región en general y en Irak en particular ha sido un rotundo fracaso".