Evo y Fidel: dos socialismos, dos juventudes | Política | DW | 31.01.2007
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Política

Evo y Fidel: dos socialismos, dos juventudes

El socialismo del que tanto se habla en América Latina implica realidades distintas y hasta contrastantes en la vida cotidiana. Organizaciones eclesiásticas cuentan a DW WORLD la versión de los jóvenes en Cuba y Bolivia.

Los niños pobres comienzan pronto su batalla contra la vida.

Los niños pobres comienzan pronto su batalla contra la vida.

América Latina es la región del mundo con la más marcada desigualdad social. El crecimiento económico estable, cercano al 5%, en los últimos años, no se ha traducido en una reducción significativa de la pobreza en la region.

Una de las imágenes más dolorosas de la desigualdad, la escasez de recursos y la consiguiente falta de perspectivas son los llamados "niños de la calle", aún en países con gobiernos socialistas. Bolivia es un ejemplo.

Das Klassenzimmer von Fidel Castro in Biran Kuba

En Cuba hay muchos salones de clases, pero no todas las libertades.

En Cuba, donde no se observa este fenómeno, niños y jóvenes tampoco cuentan con todos los espacios y libertades necesarios para poder desarrollarse en plenitud.

En entrevista con DW WORLD, sacerdotes salesianos hablan de los desafíos a los que se enfrentan en su trabajo con niños y jóvenes de Bolivia y Cuba. Sobre todo, dibujan la realidad de una juventud que vive en carne propia el socialismo latinoamericano en sus distintas versiones

Los niños de Evo

“Los chicos de la calle en Bolivia, y en Santa Cruz en particular, representan una categoría abandonada, descuidada. El gobierno no tiene ningún tipo de proyecto de política social para estos niños y muchachos. No hay instituciones públicas que trabajen en esto, y entonces sólo alguna institución privada, de la iglesia, se mueve en este campo,” denuncia el padre Octavio Sabbadin, de Santa Cruz, quien es crítico tanto del gobierno actual como de los anteriores en Bolivia.

Entre los niños de la calle de Santa Cruz, el sacerdote es muy conocido, querido y respetado. Él adopta un aire serio cuando habla de la vida de estos jóvenes en dicha ciudad: el hambre, la delicuencia, las drogas y la violencia están a la orden del día.

Bolivien Wahlen der Präsidentschaftskandidat der MAS Evo Morales in Bolivien

Evo Morales quiere una reforma educativa.

La solución para estos niños, que crecen carentes de cariño y autoestima, no es sencillamente enviarlos al Hogar Don Bosco, dice. Son ellos mismos los que tienen que estar dispuestos a convivir en grupo, a atenerse a ciertas reglas y querer estudiar. Al principio pueden dormir en el albergue y recibir un desayuno, o, en una segunda etapa, pasar también parte del día en el Hogar, donde se organizan actividades diversas.

Finalmente, aquellos que están dispuestos a abandonar la calle, pueden recibir una plaza en una granja en las afueras de la ciudad, donde viven y estudian.

La mayoría de los menores, sin embargo, prefiere la calle. Dice el padre Octavio que él y sus colaboradores trabajan con estos niños en talleres de corta duración, para que puedan aprender algún oficio y tener así la posibilidad de ganarse la vida trabajando sin delinquir.

Santa Cruz, Bolivien

Niños y jóvenes trabajan limpiando zapatos, en las calles de Santa Cruz.

Los pioneros de Fidel

Muy diferente es la realidad social que enfrentan los Salesianos en la isla gobernada por Fidel Castro. "En Cuba no tenemos la situación de Bolivia, de niños de la calle. Donde yo trabajo, son muchachos que van a la escuela, que trabajan, pero después no tienen espacios donde desarrollar su vida. Encuentran en el Oratorio (el Centro Juvenil Don Bosco) un lugar para expresar todas esas ansias de jugar, de unirse, de manifestarse, de compartir, de socializar en una forma espontánea. Eso es algo que ellos aprecian mucho: que no todo es organizado desde arriba”, cuenta el padre Héctor Rodríguez, que dirige el Centro Juvenil de los Salesianos en Santiago de Cuba.

La política, dice el sacerdote cubano, no tiene importancia en la labor con estos jóvenes. Más bien se trata de proporcionarles un sentimiento de autoestima como individuos, de hacerlos sentirse aceptados “tal y como son”, independientemente de lo que piensan.

¿Qué deben hacer los jóvenes cubanos que no están de acuerdo con el sistema político? Siga leyendo...

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