Estrecho de Ormuz: ¿resistirá Irán más que Estados Unidos?
26 de mayo de 2026
En un punto muerto, disfuncional y peligroso. Así es como se describe cada vez más el enfrentamiento en el estrecho de Ormuz.
La crisis frente a las costas de Irán, que ya se acerca a su cuarto mes, se caracteriza por bloqueos mutuos. Teherán ha estado cobrando a los barcos hasta 2 millones de dólares por el paso seguro por el estrecho, mientras que Estados Unidos impone un bloqueo naval y hace dar media vuelta a los buques que transportan exportaciones de petróleo iraní.
Estos bloqueos contrapuestos no han dado resultados decisivos. Algunos barcos iraníes siguen colándose, mientras que algunas navieras asiáticas han aceptado pagar peajes, a pesar de que estas tasas violan el derecho marítimo internacional.
Las frágiles negociaciones entre EE.UU. e Irán para reabrir Ormuz, por su parte, se han estancado varias veces, lo que ha aumentado el riesgo de que la situación se convierta en un conflicto regional más amplio.
¿Qué bando cederá primero?
Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de mediación liderados por Pakistán y de un memorándum de una página propuesto para poner fin a las hostilidades y reabrir el estrecho de Ormuz, ninguna de las partes parece dispuesta a ceder primero.
Dania Thafer, directora ejecutiva del centro de estudios Gulf International Forum (GIF), con sede en Washington, cree que las amenazas militares recurrentes del presidente de EE. UU., Donald Trump, destinadas a aumentar su presión sobre Irán, podrían haber resultado contraproducentes.
La respuesta iraní sugiere que "lo interpretan como una falta de voluntad por parte de EE. UU. para intensificar la guerra", declaró Thafer a DW.
Mientras tanto, Trump se enfrenta a una presión cada vez mayor, tanto en su país como en el extranjero, para que evite nuevas acciones militares, y aliados del Golfo como Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y Qatar le instan a la moderación. El aumento de los precios del petróleo y la creciente inflación interna están avivando la tensión política de cara a las elecciones de mitad de mandato en EE. UU. en noviembre.
Los ingresos petroleros de Irán se están agotando rápidamente
Irán, por su parte, está perdiendo unos 435 millones de dólares al día en comercio, de los cuales casi dos tercios provienen de las exportaciones, principalmente de petróleo crudo, según estimó en abril Miad Maleki, investigador principal de la Fundación para la Defensa de las Democracias (FDD).
Esto significa que, con el bloqueo estadounidense que se extiende ya por 43 días, las finanzas públicas de Irán han sufrido una pérdida estimada de 17.000 millones de dólares. Según Maleki, esto se suma a los cerca de 144.000 millones de dólares en daños económicos causados por los ataques de EE. UU. e Israel en las primeras semanas de la guerra.
Burcu Ozcelik, investigadora sénior del Royal United Services Institute (RUSI), con sede en Londres, cree que Irán puede haber ganado una "influencia desmesurada" gracias a sus ataques con misiles contra el transporte marítimo y sus vecinos del Golfo, pero ahora se está viendo "muy afectado" por la interrupción de sus propias exportaciones de petróleo.
"A pesar de las fanfarronadas de Teherán sobre la resistencia del régimen, su economía no es a prueba de bloqueos", declaró Ozecelik a DW. Su inflación anual se ha disparado por encima del 54% y un apagón nacional de internet se ha prolongado por más de 80 días, aislando aún más a sus ciudadanos y paralizando la vida cotidiana.
Los países del Golfo, en fuego cruzado
Los expertos describen este enfrentamiento como un peligroso pulso de espera. Tanto EE. UU. como Irán creen que el tiempo juega a su favor. Sin embargo, los países del Golfo son mucho más reacios al riesgo y están más expuestos económicamente.
Su frustración ante el estancamiento se ha convertido en una presión coordinada para lograr un avance diplomático. Varios países del Golfo han instado a Trump a que deje de lado los planes de nuevos ataques y dé más tiempo a las negociaciones.
En privado, han advertido de que un conflicto estancado pondría en peligro los planes para que sus economías dejen de depender de los combustibles fósiles. Los países del Golfo están invirtiendo cientos de miles de millones de dólares en ambiciosos proyectos industriales y turísticos.
Apoyan firmemente las conversaciones mediadas por Pakistán y una iniciativa conjunta de EE. UU. y la ONU para reabrir el estrecho sin peajes ni pretensiones de control por parte de Irán.
Irán busca la hegemonía en materia de seguridad regional
Como potencia que se ve a sí misma remodelando la región del Medio Oriente, Irán también está aprovechando la guerra para conseguir beneficios a largo plazo. Thafer, del GIF, cree que las ambiciones de Irán van mucho más allá de la victoria en la guerra y que buscan "dar la vuelta al orden regional a su favor" a largo plazo.
"Quieren que los Estados del Golfo expulsen a EE. UU. y someter a la región a un marco de seguridad iraní", declaró a DW, añadiendo que este enfoque no beneficia a los Estados del Golfo, a pesar de su frustración con Washington.
Aunque Washington se mantiene cautelosamente optimista sobre un avance en las negociaciones, insiste en la reapertura total del estrecho, en el fin de toda actividad de enriquecimiento nuclear iraní y en que no habrá alivio de las sanciones sin concesiones importantes. El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, ha advertido de que la acción militar sigue siendo una opción si Irán no cede.
"El desafío está en que no existe ningún objetivo mágico que Estados Unidos pueda atacar y que se traduzca de inmediato en la rendición del régimen", advierte Ozcelik. "Si se ataca la infraestructura civil, esto podría llevar a Teherán a tomar represalias más severas contra los Estados del Golfo".
Y, en últimas, mientras Trump aspira a una victoria en esta guerra como "parte de su legado presidencial," los iraníes lo ven como "un tema de supervivencia del régimen y de futuro para su país", subraya Thafer.
(gg/rml)