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América Latina: "El objetivo claro de evitar una guerra"

19 de diciembre de 2023

Muy improbable parece una guerra por el Esequibo, a juicio de especialistas que, sin embargo, no descartan un riesgo. En diálogo con DW, analizan aspectos internos y globales que inciden en este caso.

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Los presidentes de Guyana y Venezuela, sentados en torno a una mesa con otras personas.
Encuentro de los presidentes de Guyana y Venezuela ayudó a rebajar la tensión.Imagen: Marcelo Garcia/dpa/Prensa Miraflores/picture alliance

La Unión Europea (UE) y Estados Unidos aplaudieron el compromiso de Venezuela y Guyana de no amenazarse ni hacer uso de la fuerza en cualquier controversia entre ambos Estados, como la que existe en torno a la región del Esequibo. Pero eso no significa que se haya zanjado la disputa por ese territorio guyanés, de casi 160.000 kilómetros cuadrados, rico en petróleo y otros recursos naturales, que Venezuela reclama desde hace décadas. 

¿Podría esta disputa llegar a derivar en una confrontación bélica, en una región que no ha sufrido ninguna desde la breve guerra del Cenepa, entre Perú y Ecuador, a comienzos de 1995? Los analistas consultados por DW coinciden en que ese escenario no es probable, aunque no niegan la existencia de un riesgo.

América Latina, ¿zona de paz?

"América Latina es una zona con mucha violencia y muchas crisis, pero, en comparación con otras regiones, ha habido pocas guerras entre Estados. Hay una larga historia de ejemplos de crisis, de conflictos que sí escalaron, pero sin entrar en una guerra abierta”, dice a DW Jonas Wolff.

El académico del Instituto Leibniz de Investigaciones de Paz, de Fráncfort, destaca la larga tradición de encausar este tipo de conflictos a través de la diplomacia y la mediación.

No obstante, advierte: "Ha habido pocas guerras, pero sí las ha habido, y entonces no se puede descartar esa posibilidad tampoco. Yo diría que sí hay un riesgo real, porque esos conflictos territoriales son difíciles de solucionar y, obviamente, si son territorios que tienen valor estratégico por recursos naturales, como en este caso, el asunto se vuelve aún más difícil".

Fernanda Cardoso, catedrática de relaciones internacionales de la Universidad Iberoamericana de Puebla, hace notar que "las reclamaciones por determinados territorios en América Latina han sido más frecuentes de lo que podemos suponer. Hay cantidad de conflictos y, si bien no han llevado a una guerra, existen reclamaciones en los tribunales internacionales".

Esa ha sido la tónica, en virtud de lo establecido en el Pacto de Bogotá, de 1948, sobre resolución pacífica de conflictos, que contempla mecanismos como mediaciones, arbitrajes o recursos judiciales.

Hugo Enrique Harvey, doctor en estudios internacionales y profesor titular de la Universidad de las Américas, en Santiago de Chile, considera que no ha habido más guerras en la región "porque está el Pacto de Bogotá, porque se ha tratado de solucionar los conflictos de manera pacífica, porque hay ciertos balances de potenciales y, en el caso de los países que se escapan un poco de ese balance, les interesa ser líderes".

El papel de Brasil

Harvey se refiere así particularmente a Brasil, el país "que tiene más peso económico, político y militar en América del Sur", y que aspira a ser no sólo un líder regional, sino también a nivel internacional, y "quizás a lograr un asiento en el consejo de seguridad de la ONU.

Los analistas atribuyen a Brasil un papel importante para tratar de reducir la tensión en el caso del Esequibo. "Este es el momento en que Brasil debería demostrar su liderazgo regional, si es que Lula pretende demostrar esto y si deja de lado su carga ideológica", señala Harvey, en diálogo con DW.

A juicio de Jonas Wolff, "Brasil es un actor clave en América del Sur y obviamente en este conflicto, porque es el vecino directo". Igualmente, considera favorable el hecho de que "tiene relaciones también con el Gobierno venezolano, lo cual es importante para poder negociar, mediar, etcétera".

Factores internos e internacionales

La situación política de Venezuela es un aspecto relevante en la actual situación. "El tema de la Guyana Esequiba me remite un poco al tema de las Malvinas, cuando la junta argentina empieza a sufrir una deslegitimación por parte de la población argentina, y entonces se retoma ese tema, un tanto para consolidar la identidad nacional argentina; creo que esta es una de las estrategias por las que está optando el Gobierno de Maduro, ante las próximas elecciones, que van a ser las más complicadas que va a enfrentar hasta el momento", apunta Fernanda Cardoso.

Corina Machado celebra su triunfo en las primarias de la oposición venezolana (23.10.2023).
María Corina Machado celebra su triunfo en las primarias de la oposición venezolana, en octubre de 2023.Imagen: Ariana Cubillos/AP Photo/picture alliance

Harvey acota que "para nadie es un misterio que Maduro viene pasando ya varios períodos de problemas en el ámbito interno. Tuvo un peak con Guaidó. Y, ahora, con la emergencia nuevamente deMaría Corina Machado, ha llegado a otro peak de desestabilidad. Por lo tanto, yo creo que tiene un buen componente interno".

Pero también incide la constelación global. "Es un Período de acomodamiento del sistema internacional, ante lo cual también está expectante China y, en este caso, Maduro se está aprovechando de este vacío de poder, y de que Estados Unidos no tiene la capacidad material para estar presente en la región", analiza el académico chileno.

"Estamos en una fase de transición, o de transformación del orden global, con el ascenso de nuevos poderes, con el fin de la hegemonía de Estados Unidos y, en este contexto, vemos también claramente un debilitamiento del derecho internacional", concuerda Wolff. "A nivel global, vemos esa tendencia, y eso puede facilitar también ciertos tipos de agresión", agrega.

Sin embargo, matiza que eso no se observa tanto en América Latina. "Me parece todavía bien claro que en la región va a haber poco apoyo a agresiones militares. Entonces, un Gobierno que decidiera tomar esa ruta se enfrentaría a mucho rechazo. La pregunta es si eso importa", dice, recordando la invasión rusa a Ucrania.

De todos modos, subraya que en América Latina todos los actores "tienen el objetivo claro de evitar una guerra", que "sería algo dramático para la región. No me parece muy probable y es muy difícil pensar un escenario así".

(rml)