El Museo Bode muestra su imperial esplendor | Cultura | DW | 17.10.2006
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Cultura

El Museo Bode muestra su imperial esplendor

Tras años de restauración el Museo Bode reabrió sus puertas mostrando sus espectaculares colecciones de escultura, arte antiguo y bizantino, así como su gabinete de numismática, tesoros de la cultura mundial.

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El Museo Bode, una de las joyas de la cultura mundial, abrió nuevamente sus puertas.


"Fue un desafío nacional", dijo el ministro de Cultura, Bernd Naumann, aludiendo a los trabajos de restauración del edificio neobarroco. "Ha sido algo fantástico pero desde el punto de vista financiero el proyecto quita el aliento", dijo refiriéndose al costo de la remodelación del edificio y restauración de las colecciones cuyo costo asciende a más de 160 millones de euros.

Tuvieron que transcurrir casi seis años de trabajos de restauración para devolver al emblemático edificio su antiguo esplendor. La renovación fue radical. Hubo que tirar paredes, pisos y techos. Del edificio quedó tan sólo el cascarón, un esqueleto que fue reconstruido poco a poco por un equipo interdisciplinario de especialistas bajo la dirección de Arne Effenberger, director del Museo. En algunos casos la única referencia era un dibujo, un detalle sobre la sala como era originalmente. Después de la remodelación del recinto, concluida el año pasado, el turno siguió a las colecciones. Muchas piezas no habían visto la luz desde hace más de sesenta años.

Arne Effenberger

Arne Effenberger, director del Museo Bode, posa ante las cámaras.

Espectacular edificio y sus colecciones

Ningún edificio del mundo tiene tanto espacio para mostrar los tesoros de su colección escultórica. Tres niveles albergan 64 salas y gabinetes que dejan al visitante sin aliento. El edificio en sí mismo es tan espectacular como las colecciones que atesora. La museografía dio prioridad a la colección escultórica considerando que muchas de sus piezas no habían sido expuestas al público desde hace décadas.

Mosaicos bizantinos, bustos italianos del renacimiento y espectaculares esculturas barrocas lucen ahora su antiguo brillo bajo una museografía moderna que ha dado aire y espacio a la distribución de la obra. Más de medio año duró el montaje de las salas, un largo proceso acompañado de debates conceptuales sobre la relación entre pinturas y esculturas. El resultado es un equilibrio entre amplitud y oferta de arte. Aún así el museo sigue ofreciendo espacio en caso de que se recuperen unas 1400 piezas que siguen desaparecidas. Botín de guerra decomisado por las tropas soviéticas tras la Segunda Guerra Mundial.

Bode-Museum in Berlin Kombo

Imagen de la escalinata del Museo Bode.

Del románico al clasicismo prusiano

Mil setecientas esculturas europeas, desde el románico hasta el clasicismo prusiano son acompañadas por 150 cuadros de la galería pictórica. Adicionalmente puede admirarse la antigua sala de los gobelinos que exhibe pintura de gran formato, así como la sala Tiepolo y los cuatro salones que integran el Museo de arte bizantino. El gabinete de numismática muestra una colección superlativa de monedas y medallas que son un testimonio de la historia de la humanidad.

Una estatua ecuestre del emperador Federico III en el vestíbulo recibe al visitante. Fue el emperador prusiano el que dio originalmente su nombre al museo inaugurado en 1904. La perla norte de los cinco museos que conforman la Isla de los Museos de Berlín, Patrimonio Cultural de la Humanidad desde 1999, es el segundo museo después de la Antigua Galería Nacional en ser restaurado. Hasta el 2015 se espera haber concluido la restauración de las cinco joyas museales, entre ellos el Museo Antiguo y el Museo Pérgamo.

Bode-Museum # 8/9

El tesoro de Babilonia, monedas árabes del siglo IX.

Dañado por los últimos bombardeos aliados sobre Berlín, el Museo Bode estuvo a punto de ser demolido. Fue salvado por una iniciativa civil del antiguo Berlin Oriental. Tras ser restaurado a medias por las autoridades de la extinta República Democrática Alemana, fue reinaugurado en 1950 bajo el nombre de Bode-Museum, en honor al director del Museo, Wilhelm von Bode, el hombre que más aportó al enriquecimiento de sus colecciones.

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