El Mundial femenino reconoce la diversidad | Deportes | DW | 29.06.2011
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Deportes

El Mundial femenino reconoce la diversidad

Al contrario de lo que ocurre en el fútbol masculino, donde sigue siendo un tabú, la homosexualidad es un secreto a voces en el femenino. El Mundial Alemania 2011 sienta precedentes en este y otros temas.

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En Alemania hay clubes de aficionados lésbico-gays al fútbol. (Archivo)

El partido que disputarán mañana (30.06.2011) Alemania y Nigeria en el Mundial de fútbol femenino demuestra que aún queda mucho por hacer en cuanto al reconocimiento de todas las orientaciones sexuales.

Mientras en la selección local hay varias jugadoras que se reconocieron lesbianas sin problemas, la entrenadora de Nigeria, Eucharia Uche, demonizó la homosexualidad y la tachó de algo "sucio" y "moralmente equivocado".

Varios medios aseguran que antes de su llegada, algunas jugadoras fueron excluidas de la selección no por no ser suficientemente buenas, sino por su condición sexual "equivocada".

Ahora Uche presume de que en las "Super Águilas" no hay lesbianas. "Tenemos jugadoras que siguen la ley de Dios. Saben que el fútbol les puede traer fama, riqueza y alegría, todo lo contrario que la homosexualidad", dijo en declaraciones a la prensa de su país.

Cambio de imagen

Sin embargo, el torneo que se disputa en Alemania sienta algunos precedentes positivos, en más de un sentido. Para dejar de lado todos los clichés, la FIFA eligió en este Mundial 2011 el lema "El lado más bonito de 20once". Y la Federación Alemana de Fútbol (DFB) viste por primera vez a sus chicas con camisetas entalladas.

Las jugadoras de fútbol "han pasado de tener la imagen de marimachos a la de goleadoras sexy", asevera la experta en comunicación Daniela Schaaf, de la Universidad de Deporte de Colonia.

Ejemplos de ello son la estadounidense Heather Mitts, "la deportista femenina más sexy" del mundo, y la alemna Fatmire Bajramaj, musulmana, hija de refugiados kosovares y uno de los grandes rostros de este torneo por ser modelo de integración, pero sobre todo de femineidad.

La mediocampista de la selección alemana tiene el pelo largo y cuidado. Se pinta y se declara fan de la serie "Gossip Girl". Además, promociona la marca de su camiseta. "Quien se viste sensual, dispara sensual", defiende. "Para mí la imagen es muy importante".

Más críticas

Algunos expertos critican que el fútbol de mujeres esté obligado a ser sexy, mientras que el de hombres sólo tiene que demostrar la calidad de su juego.

"Las diferencias desde el punto de vista mediático, social, financiero y comercial son inmensas", enfatizó Barbara Unmüßig, presidenta de la Fundación Heinrich Böll, cercana al Partido Verde de Alemania, durante la presentación de una campaña para seguir el Mundial "desde una perspectiva más femenina e igualitaria".

Y es que según la creencia popular, los futbolistas no pueden ser gays porque sólo los hombres de verdad pueden ser fuertes con el balón. Por ello las mujeres heterosexuales son incapaces de jugar bien: son delicadas y poco resistentes.

"En el fútbol siguen dominando los roles tradicionales", afirma Urban Überschär, de la Fundación Friedrich Ebert, cercana al Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD).

Y en Colombia, Brasil y México, los tres países de América Latina que participan en el Mundial, esos roles están especialmente marcados. En Internet hay decenas de foros en los que los latinoamericanos cuestionan la heterosexualidad de sus jugadoras.

Fútbol y libertad

La brasileña Marta, mejor jugadora del mundo, tuvo que responder varias veces a esa pregunta. En una entrevista con "Marie Claire", rompió una lanza a favor de la libre sexualidad de las futbolistas.

"No estoy contra nada. Uno tiene que estar feliz con la persona que está, independientemente de su sexo", dijo reconociendo que tiene una relación con alguien, pero tachando de "secreta" su identidad.

Entre el 20 y el 40 por ciento de las jugadoras de fútbol son lesbianas, estima Tina Theune, ex seleccionadora alemana. Pero ninguna cifra oficial lo confirma. Y muchos calculan que si no existieran esos clichés, más mujeres se atreverían con ese deporte.

En el fútbol masculino no hay opción, hasta ahora nunca ningún jugador en activo se declaró gay y todos los asesores previenen de hacerlo. El femenino va un paso por delante. En él sí es posible, y el equipo alemán, anfitrión del torneo, así lo demuestra.

La portera Nadine Angerer se declaró recientemente bisexual. Su suplente, Ursula Holl, apodada "Uschi", es la única casada del equipo, y su pareja es una mujer.

"En el fútbol femenino no hay que tener tantos reparos", opina Angerer. "En el de hombres es mucho más duro. No puedo hacerme una idea real de cómo reaccionarían los fans".

La mánager de la selección germana, Doris Fitschen, asegura que "no existe un código de comportamiento" en lo que a preferencias sexuales se refiere. Según ella, "a nadie se le prohibe profesar su sexualidad" y si lo hiciera, "no supondría nungún problema".

Todo con respeto

"El fútbol está a favor del respeto, del juego limpio", coincide Steffi Jones, presidenta del comité organizador. "La vida privada no juega ningún papel".

Mientras, Theo Zwanziger, presidente de la Federación Alemana de Fútbol (DFB), ha declarado la guerra a la homofobia y se ha propuesto "demostrar a través del fútbol que esa forma de vida es algo completamente normal".

Para ello tiene una insuperable aliada: Tanja Walther-Ahren, ex jugadora de la Bundesliga y miembro de la Federación Europea del Deporte Gay y Lésbico (EGLSF). "Está casada con una mujer y esperan su primer hijo, una historia genial", dijo recientemente al presentarla en una ceremonia.

Para Walther-Ahren, el fútbol no es un deporte especialmente intolerante. "No podemos decir que la homosexualidad no sea un problema en nuestra sociedad. En el deporte sólo se ve un poco más".

Autora: Rosa Aranda (dpa)

Editor: Enrique López

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