El gran apagón y la vulnerable infraestructura de Alemania
12 de enero de 2026
En los primeros días de 2026, un ataque en la capital de Alemania puso de manifiesto cuán importante es mantener y proteger la infraestructura crítica.
Un incendio en un puente de cables paralizó el suministro eléctrico en el suroeste de Berlín. Decenas de miles de personas se quedaron sin electricidad durante días. La causa del fuego aún está siendo investigada. Una carta de un presunto grupo extremista de izquierda se atribuye la responsabilidad.
Desde el jueves 8 de enero lleva restablecido el suministro eléctrico en los hogares del distrito berlinés de Steglitz-Zehlendorf. Esto marca el fin del mayor apagón en la capital alemana desde la posguerra y plantea qué está haciendo realmente Alemania para proteger la infraestructura. El incidente expone claramente la vulnerabilidad de la sociedad en su conjunto.
¿De quién hay que proteger a la sociedad?
La protección de la población es responsabilidad de las autoridades del Estado y, en una sociedad compleja como la alemana, esto crea una auténtica maraña de responsabilidades.
La Oficina de Protección a la Constitución (BfV) responde a DW desde su sede en Colonia que considera "igualmente importantes las amenazas de las potencias extranjeras, el terrorismo internacional y el extremismo violento y de acción. Todas ellas ponen en peligro la seguridad de la población, la confianza en la democracia y la estabilidad de nuestro país".
Por su parte, la Oficina Federal de Protección Civil y Ayuda en Casos de Desastre (BBK) comenta a DW que no puede hacer comentarios sobre los autores del caso actual: "La BBK no dispone de información al respecto", señala. Y añade que las amenazas pueden abarcar desde actos de sabotaje o ciberataques, hasta actos de guerra. "Pero también los fenómenos meteorológicos extremos o los errores técnicos y humanos pueden provocar interrupciones del servicio".
Alemania, una de las principales economías del mundo, cuenta con una infraestructura bien desarrollada. El problema es que, en muchas áreas, está obsoleta y necesita renovación. Por ejemplo en carreteras, puentes, escuelas y en el sistema ferroviario.
¿Se está haciendo lo suficiente?
Manuel Atug es fundador y portavoz del grupo de expertos AG KRITIS, un grupo de trabajo independiente de expertos en seguridad de infraestructuras críticas en Alemania.
Consultado por DW sobre si Alemania realmente ha reconocido que tiene un problema en ese aspecto, Atug dice que sí, pero que es necesario hacer más "para mantener el mismo nivel de protección del que hemos disfrutado hasta ahora. En Alemania, las infraestructuras críticas fallan con relativa poca frecuencia".
”Alemania, en general, cuenta con un suministro eléctrico muy seguro", dice a DW, por su parte, la BBK. "La Agencia Federal de Redes informa de una interrupción media del suministro de 11,7 minutos por consumidor final conectado en 2024. Este es un muy buen valor en una comparación europea".
¿Dónde están los mayores peligros?
"En una crisis o catástrofe", dice Manuel Atug, "lo más importante no es la electricidad, sino la comunicación". Pero esta, "naturalmente, depende de la electricidad. Así que, si se corta la luz, también se corta la comunicación".
Las autoridades federales comparten esta opinión. En su estrategia KRITIS, la Oficina Federal de Seguridad de la Información (BSI) identifica los sectores de infraestructura crítica que requieren una protección especial. El sector energético ocupa el primer lugar, seguido del ámbito sanitario y, en tercer lugar, la rama de las tecnologías de la información y las telecomunicaciones.
El BSI enumera como otros sectores en riesgo el transporte y el tráfico, la eliminación de residuos, los medios de comunicación y la cultura, el agua, las finanzas y los seguros, la alimentación, así como el Gobierno y la administración.
La cuestión de la responsabilidad personal
Atug argumenta que los ciudadanos también tienen un papel clave en la protección de infraestructuras críticas. Dice que la mayoría de la gente en Alemania no sabe dónde está el próximo pozo de agua de emergencia ni tiene un bidón para ir a extraerla.
Es la "paradoja de la disponibilidad", explica. Y es que, como todo está fácilmente a disposición, la gente ha olvidado cómo almacenar provisiones, por ejemplo.
Según Atug, la Oficina Federal de Protección Civil y Ayuda en Desastres podría comunicar a los ciudadanos lo que "se necesita para, digamos, tres días. Si se explica con total calma y naturalidad, la gente dirá: 'Sí, eso funciona y tiene sentido'".
Y si las personas actúan con responsabilidad y tienen en consideración a quienes las rodean, una crisis sería más fácil de sobrellevar colectivamente. "Si solo una de cada diez personas hiciera eso, casi todo el mundo podría recibir ayuda. En ese caso, no sería necesario recurrir a la Agencia Federal de Ayuda Técnica ni a las Fuerzas Armadas Alemanas".
(cp/ms)