Ecuador y la reelección presidencial indefinida | América Latina | DW | 09.07.2014
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América Latina

Ecuador y la reelección presidencial indefinida

El oficialista Alianza País propone enmendar en 17 puntos la Constitución de Ecuador. El más llamativo de ellos: permitir la reelección indefinida. ¿Qué significaría para la democracia del país su aprobación?

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El presidente de Ecuador, Rafael Correa, en las elecciones regionales, febrero 2014

Rafael Correa asumió el poder en 2007, después de una década marcada por una fuerte crisis económica y el relevo de siete presidentes. Muy popular aún después de 2 reelecciones, el carismático economista llegará en 2017 a cumplir una década en el poder. Y podría ser más. Las enmiendas propuestas por su partido Alianza País permitirían eliminar de la Constitución de 2008 la posibilidad de ser reelegido una sola vez.

Por si fuese necesario

Aunque el propio presidente ecuatoriano ha subrayado en repetidas ocasiones que no se presentará a las elecciones en 2017, este pequeño cambio en la Carta Magna –una obra mancomunada de las fuerzas políticas que lo llevaron al poder y que en parte ya no son sus aliadas- le permitiría seguir llevando las riendas de su “Revolución Ciudadana”.

“Con ello, las posibilidades de que Alianza País continúe en el poder son mayores que si hay que buscar un sucesor. Se trata de asegurar la supervivencia de su proyecto político. Esto por el momento, parece más posible con un todavía muy popular presidente Correa que con un candidato alternativo”, explica a DW Jonas Wolff, investigador del Peace Rearch Institute Frankfurt. Se trata de ganar tiempo y empezar ahora el largo procedimiento para, por si fuera necesario, estar listos.

Enmiendas de gran calado

Aunque ésta es la que más polvo levanta –por la sospecha de una tendencia a eternizarse en el poder-, entre las otras enmiendas, hay varias de peso como la de un mayor papel para las Fuerzas Armadas en la seguridad interna del país sudamericano. También una que pondría severos límites al mecanismo de consulta popular, algo que no ve con buenos ojos el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social. Para su portavoz, David Rosero, esto mermaría la calidad de la democracia directa en el país.

Para Simón Pachano, catedrático de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, todas la enmiendas apuntan hacia la consolidación de un régimen que busca la intervención directa del Estado en todas las actividades, tanto políticas como económicas. La reelección, en su opinión, es sólo una cortina de humo.

¿Referéndum?

El Tribunal Constitucional es quien deberá decidir si se trata de reformas estructurales que ameriten un referéndum o si son “sólo” enmiendas; en cuyo caso bastaría la aprobación del Legislativo con mayoría del oficialismo.

Desde las elecciones del 2006, Rafael Correa ha ganado todas las elecciones a nivel nacional, en la última del 2013 con tanta aprobación (57,17%) y una oposición tan fragmentada que no fue necesaria una segunda vuelta.

No obstante, “en las últimas elecciones regionales (febrero de 2014), el gobierno salió en parte debilitado y perdió la alcaldía de Quito, la capital. Es decir, existe un escenario posible en el cual en una consulta la población podría no darle la aceptación; además, en este tipo de consulta la oposición puede aglutinarse mejor. El riesgo es demasiado grande, mientras que en el parlamento la mayoría está asegurada”, analiza Wolff.

El secreto de la popularidad

El 75% de aceptación con la que cuenta tras años en el poder este académico ecuatoriano, con grados en Estados Unidos y Bélgica, se debe a que ha sabido representar los intereses de los que lo eligieron, por lo menos “a los ojos de buena parte de la población de Ecuador, sucede bastante más que bajo sus antecesores. Este gobierno ha dicho claramente antes de las elecciones lo que pensaba hacer y en puntos centrales lo ha puesto en práctica”, dice Wolff.

Las obras de infraestructura y las reformas sociales e institucionales han transformado al país; evidente es el avance material de una población, que ha hecho que su satisfacción con el proyecto se refleje en las urnas, democráticamente.

Margen para la oposición

Con todo, “democracia significa también dejarle espacio a la oposición, que haya libertad de opinión y que el gobierno tenga instancias de control. En estos puntos existen serias dudas porque desde el gobierno lo que se califica de crítica indebida se percibe como ilegítima”, dice Wolff.

No obstante, a pesar de un latente autoritarismo y la evidente ventaja para Alianza País que traería en las siguientes elecciones la presencia de Rafael Correa, el analista alemán sí ve margen y posibilidades para la oposición –en caso de que se organice. “Esto es la característica fundamental de una democracia”, concluye Wolff quien recuerda mandatos europeos que parecían eternos y a los que la población en las urnas también puso fin aunque la reelección indefinida fuera posible.

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