El mundo se encamina hacia un nuevo orden internacional, marcado por el reparto del globo en esferas de influencia. La reciente intervención de Estados Unidos en Venezuela confirma la intención de Washington de asumir el control absoluto del continente americano. Con la administración Trump retirándose de multitud de organismos globales y rechazando el principio del multilateralismo en las relaciones internacionales, se abre paso una nueva era en la que las grandes potencias dictarán el devenir del planeta. ¿Se sumarán Rusia y China a ese reparto del mundo impulsado por Trump? ¿Intentará Pekín erigirse en nuevo garante del multilateralismo? ¿Y lograrán las grandes potencias dirimir sus disputas de forma pacífica evitando una confrontación global?
En esta edición de DW Analiza vemos cómo el objetivo de Washington de controlar el hemisferio occidental abre la puerta a otras potencias a ejercer su dominio sobre sus propias áreas de influencia.