Cubanos en Miami: ¿decidirán las próximas elecciones en EE.UU.? | Política | DW | 07.09.2004
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Política

Cubanos en Miami: ¿decidirán las próximas elecciones en EE.UU.?

En Miami están cambiando los tiempos. La comunidad cubana, tradicionalmente a favor de una "línea dura" contra el régimen de Castro, se vuelca más al diálogo y hacia Kerry.

Fidel Castro: ¿una nueva aproximación del exilio?

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Bush will Druck auf Kuba erhöhen

George W. Bush: más presión sobre Cuba

Con una ventaja de sólo 537 votos ganó George W. Bush en el 2000 el Estado de Florida y con ello la presidencia de EE.UU. Decisivos fueron los votos de la comunidad cubano-norteamericana. También en 2004 se cuenta Florida entre los "Estados disputados". Pero todo parece indicar que esta vez Kerry tiene las mejores cartas.

Así lo afirma el politólogo Hannes Artens en un estudio para el Instituto de Estudios Iberoamericanos, con sede en Hamburgo. Consultado por DW-WORLD, Artens dijo que el apoyo de la comunidad cubana en Miami a la política de "mano dura" del gobierno de Bush ha disminuido en los últimos tiempos de un 80% a un 65%.

Kuba - Havanna, Malecon

El Malecón: viajes de cubano-norteamericanos ahora sólo cada tres años.

Las razones de ello, agregó, son sobre todo demográficas: mientras que los exiliados de los años 60 son sobre todo refugiados políticos, los de los años 90 lo son mayormente económicos. Y mientras los primeros no tienen mayores contactos personales con habitantes de la isla, los segundos sí los tienen y quieren o bien traerlos a EE.UU. o por lo menos ayudarlos con remesas.

Las exigencias del "exilio histórico"

Por ello, agregó Artens, el "exilio historico" impulsa la línea dura, sobre todo a través de la "Cuban American national Foundation" (CANF), del "Cuban Liberty Council" (CLC), escindido de la primera por no parecerle lo suficientemente radical, y los diputados cubano-norteamericanos Lincoln Díaz Balart e Ileana Lehtinen.

Éstos fueron también, concluye Artens, los que impusieron a mediados de este año una nueva vuelta de tuerca a la política estadounidense con respecto a Cuba: 45 millones de dólares más para apoyar a los disidentes en la isla, la compra de un avión especial C-130 para superar las barreras electrónicas a la difusión de programas de la radio y TV Martí en Cuba y, sobre todo, dos medidas más que hirieron la médula de los "nuevos exiliados": la limitación del derecho de cubano-norteamericanos de visitar sólo a los familiares más cercanos en la isla una vez cada tres años, en lugar de una vez por año, y por un máximo de 14 días y una masiva reducción de los gastos autorizados por día de viaje, de 165 a 50 dólares.

Medidas más efectistas que efectivas

"No obstante, en todas las medidas tomadas por la administración Bush las consecuencias son más efectistas que efectivas, porque las posibilidades de evadir los controles son grandes", subraya Artens. No obstante, las "más severas sanciones desde la promulgación de la ley Helms-Burton en 1996", perjudican masivamente sobre todo a los exiliados más recientes.

Kubanische Flüchtlinge

Fugitivos de Cuba en julio de 2003, captados desde un avión de la Guardia Costera de EE.UU.

Como cada grado de parentesco se investiga detalladamente, por ejemplo, el tiempo de espera para autorizaciones de viaje de cubano-norteamericanos a la isla pronto puede llegar hasta cinco años. Y no poder llevar legalmente más que 50 dólares por día para gastos en la isla reduce las posibilidades de ayudar a los familiares.

Kerry: claro perfil anti "línea dura"

Kerry, por su parte, en otras cuestiones con un perfil bastante difuso, en la política hacia Cuba ha adoptado una clara posición: retomar los contactos "people-to-people" de la segunda administración Clinton, abandonando claramente la "línea dura" republicana. Con ello gana cada vez más simpatías, sobre todo entre los cubano-norteamericanos más jóvenes.

Todo ello lleva en definitiva a que Bush parece estar serruchando efectivamente la rama del árbol sobre la que está sentado: de repetirse los guarismos de votación del pasado, Kerry no necesitaría en Florida más del 30% de los votos cubano-norteamericanos para ganar las elecciones en el Estado y con ello en EE.UU. Y, como están las cosas, hipotéticamente ya los tiene asegurados.

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