Cuba: activismo y emprendimiento contra el racismo | Justicia Social | DW | 26.01.2021
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Justicia Social

Cuba: activismo y emprendimiento contra el racismo

¿Hay un auge de iniciativas de activismo antirracista y afroemprendimientos en Cuba hoy? ¿Cómo enfrentan las inequidades raciales que persisten en el país?

En Cuba, “como en todos los países, hay un racismo estructural fuerte, que va empujando a la gente a los márgenes”, asegura a DW Roberto Álvarez. Si hoy es estilista y rapero, es porque los cortes y el hip hop lo salvaron de la pobreza y la violencia del barrio marginado y negro en que creció, en un pueblo de provincia. Y si es, además, activista antirracista, es porque nunca olvidó la promesa que se hizo al irse a probar suerte a la capital: “Regresar a donde nací a pelar en el medio del parque, gratis para todo el mundo.”

Roberto Álvarez, educa sobre texturas del cabello: 4c, el cabello de los primeros africanos esclavizados y traídos por la fuerza al país, es el que hoy mantienen muchos de sus descendientes.

Roberto Álvarez educa sobre texturas del cabello: 4c es el de los primeros africanos esclavizados y traídos al país, que hoy mantienen muchos descendientes.

El vicepresidente, la vice primera ministra, el presidente del Parlamento y el 40 % de los diputados de su país son negros o mestizos. Pero las personas negras y mestizas siguen subrepresentadas en la educación superior, ocupaciones de mejores ingresos, puestos de dirección, en empresas extranjeras o mixtas, y en la emergente economía privada. Al tiempo que están sobrerepresentadas  entre la población en situación de pobreza y violencia, y con indicadores negativos en salud, confirma un reciente estudio de la sección cubana de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO).

Sin embargo, según el último censo de población, solo cerca del 36% de los 11,2 millones de habitantes de la isla se reconocieron en 2012 como negros o mestizos, mientras 64,1% se identificaron como blancos. Y un análisis de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) aseguró en 2016 que ese censo no mostró diferencias cuantitativas críticas entre grupos de personas según su color de piel.

Un programa de Gobierno

No obstante, el independiente Comité Ciudadanos por la Integración Racial (CIR) presentó varios informes ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en 2017, que niegan –como el estudio de FLACSO– las conclusiones de la ONEI: los afrocubanos son mayoría en asentamientos marginales, hacinados, amenazados por desalojos o derrumbes, y con deficiente acceso al agua.

Más de lo mismo mostró un sondeo del instituto alemán GIGA en 2019: aunque las inequidades no alcanzan los niveles de otros países latinoamericanos, muchas más personas blancas poseen cuentas bancarias, ahorros o han viajado al extranjero, y controlan el 98% de los negocios privados. El origen de esta desigualdad estaría, por ejemplo, en el heredado acceso a propiedades y remesas de una migración históricamente blanca, que funcionarían como capital inicial.

Un Programa Nacional, dirigido por el presidente del país, aspira a “eliminar definitivamente los vestigios del racismo” en Cuba.

Un Programa Nacional promete “eliminar definitivamente los vestigios del racismo” en Cuba.

En noviembre de 2019, el Gobierno reconoció el problema, que por mucho tiempo se consideró “barrido“ por las radicales políticas sociales de la Revolución de 1959. Y anunció un Programa Nacional dirigido por el presidente del país, “para eliminar definitivamente los vestigios del racismo”.

Pero, un año después, la prensa estatal limitó su balance anual a comparar a la isla con Estados Unidos, citar al fallecido expresidente Fidel Castro y resumir un diagnóstico basado en aportes de las Ciencias Sociales y la Genética Médica. Además anunció la aprobación de una estrategia de comunicación para socializar el programa, que involucra a entidades estatales y organizaciones de la sociedad civil oficialista.

Sus objetivos parecen aún generales y políticamente acotados: identificar las causas de prácticas discriminatorias “que no están por política en nuestra sociedad, pero sí en la cultura de un grupo de personas”. Concebir acciones en cada localidad y rama de la economía y la sociedad. Y fomentar el debate público organizado dentro de las organizaciones políticas, de masas y sociales, así como su presencia en los medios de comunicación”, declaran en alusión a organizaciones y medios oficialistas, los únicos tolerados en el país.

Alianza Unidad Racial y BarbarA’s Power

“Estudiosos y defensores del tema afrocubano no conocemos su contenido y sentimos que persiste en Cuba un racismo social global”, dicen a DW activistas como la abogada Deyni Terry, presidenta y fundadora del proyecto sociojurídico-cultural Alianza Unidad Racial (AUR). Aunque reconoce que un miembro del programa la contactó recientemente, en reacción a una denuncia suya en redes sociales.

Terry gestiona también un afroemprendimiento de confecciones textiles, que emplea a mujeres negras en La Habana.

Terry gestiona también un afroemprendimiento de confecciones textiles, que emplea a mujeres negras en La Habana.

AUR lucha hace una década contra la discriminación racial con  herramientas legales, que considera un “arma potente” para cerrar brechas de desigualdad en la isla, explica Terry. Trabajan desde la educación jurídica y la mediación de conflictos para crear cultura jurídica en torno a la defensa de derechos. “Cuando Alianza comenzó, nadie sabía que el número de chapilla de los policías en Cuba indicaba la inscripción del agente”, ilustra Terry.

Por eso, siguen impartiendo conversatorios y seminarios. Y –aún cuando el artículo 42 de la Constitución y el 295 del Código Penal respaldan el derecho a la igualdad–, siguen acompañando sobre todo a afrocubanos víctimas de discriminación racial, exceso policial, discriminación laboral, religiosa, por género, identidad de género y edad. En esto, colaboran con otras iniciativas como Alianza Afro-Cubana, que visibiliza los derechos de personas afrodescendientes y LGBTI+.

“A veces, quisiéramos que las personas fueran más decididas para defender sus derechos sin temor a ser apabulladas”, reconoce la abogada, mientras recuerda un caso reciente: un joven negro discriminado en una escuela de arte cubana por su peinado afro, que decidió renunciar en lugar de denunciar.

En los últimos cinco años, se han hecho públicas en el país apenas dos denuncias de casos de discriminación racial. Una progresó por la vía penal con una multa para el infractor y la otra siguió un curso administrativo. En la primera, un taxista privado negó el servicio a una mujer negra. En la segunda, fue un conductor de autobús negro quien profirió insultos racistas contra otra pasajera negra. Los casos obligaron a pronunciarse a la Policía y a la Fiscalía General.

BarbarA's Power se promociona en redes sociales, educando también sobre “cultura afro” y “afroemprendimiento”.

BarbarA's Power se promociona en redes sociales, educando también sobre “cultura afro” y “afroemprendimiento”.

Terry es, además, emprendedora. Junto a su hija, Yurena Manfugás, gestiona desde hace cuatro años “el primer negocio de mujeres negras que diseñan y fabrican ropa afrocubana”: BarbarA’s Power, que honra con su nombre a la madre costurera de Terry.

“Nos cuesta trabajo obtener los tejidos africanos”, más en pandemia, dice. Pero mantienen a flote su emprendimiento, que consideran igualmente antirracista. Y lo promocionan, también, educando en redes sociales sobre “cultura afro” y “afroemprendimiento”. Pues, según aseguran en su eslógan: “diseñamos con propósito”. Por eso, dice, “siempre tratamos de ayudar a algún otro proyecto de emprendedores afro.”

Afrocubanas. La Revista

Otros afroemprendimientos e iniciativas digitales, comunitarias, socioculturales y artísticas han proliferado en los últimos años entre los afrocubanos. Aunque no todos tengan un carácter explícitamente antirracista, aclara a DW la activista Sandra Abd’Allah-Álvarez, residente en Alemania. La autora del blog Negra cubana tenía que ser y de un Directorio de Afrocubanas, es autora y editora web de otra recién estrenada publicación: Afrocubanas. La Revista, que debate sobre cultura, historia y pensamiento afro, y actualiza un registro virtual de iniciativas.

Abd’Allah resalta, en el contexto cubano, y pese a la “falta de microcréditos para minorías”, el reciente auge de proyectos culturales y estéticos, en áreas de “identidad afro” y “afrobelleza”. Así como la cautela de muchos actores independientes para asumir “el antirracismo como un tema político”, frente a un Gobierno que no reconoce otros actores políticos que los oficialistas.

Organizaciones como la CIR o la Cofradía de la Negritud, que presentó también un informe a Naciones Unidas sobre “desmanes y vejaciones que sufre la población negra en Cuba”, han sido detenidos e impedidos de reunirse pacíficamente por la Seguridad del Estado.

Barber’s Street: Afrosembrando

Roberto Álvarez, por su parte, tuvo pronto claro su camino: recorrió Cuba en festivales de hip hop, reconociendo “a otras personas en la misma situación que yo cuando era niño” y tuvo un hijo. Ni esas personas ni su hijo debían vivir lo que él: “En Cuba no hay armas, pero en los barrios se caen a puñaladas los muchachos”.

Así que no solo ha vuelto a su barrio sino que ha recorrido muchos otros barrios desfavorecidos de la capital y provincias, ofreciendo cortes de cabellos, extensiones, arreglos de dreadlocks y cejas gratis, mientras suenan o él mismo canta temas de rap conciencia. Así creó, contra la violencia “en estos barrios, donde todo el mundo es negro”, Barber’s Street Cuban Hip Hop 4c, dice.

Barber's Street Cuban Hip Hop C4: cortes, rap y libros.

Barber's Street Cuban Hip Hop C4: cortes, rap y libros.

Con el tiempo, se le han ido sumando otros familiares y amigos estilistas, raperos. Los vecinos y algunas entidades locales les colaboran con sillas, enchufes, extensiones eléctricas. Y la oferta gratis, financiada con sus ingresos como estilistas en otros espacios, ha ido adquiriendo un precio simbólico, además de escuchar hip hop o intercambiar sobre cabello natural y cultura afro: “llevarte un libro, leerlo; un corte, un libro.”

“No soy pionero”, afirma Álvarez y recuerda el fuerte movimiento del rap en la década de 1990 en la isla; o “El Disco Negro” del dúo Obsesión, “un disco temático sobre el racismo en Cuba”, lanzado en 2011. De los nuevos tiempos, destaca un movimiento generalizado de orgullo afro visible en la estética de muchas personas; una estética “con conciencia”, dice. Así como la cooperación con otros afroemprendedores y activistas, especialmente con mujeres negras, en “una sociedad racista y machista” que él aspira a cambiar “educando a través del amor.”

Afrosembrando: talleres de peinado afro por todo el país.

Afrosembrando: talleres de peinado afro por todo el país.

A Álvarez también le han censurado sus espontáneas ediciones de Barber’s Street: “Ha llegado la policía y me han cargado”, dice. Pero él insiste, con ese y otros proyectos ya implementados. Con El GAO, su salón de belleza y centro cultural afro, sin procedimientos químicos que dañen el cabello. Con Afrosembrando, sus talleres de peinado afro por todo el país. Con conferencias para especialistas. Con música. Y con proyectos que justo está soñando como el Festival Internacional Cabello Bello. Así, asegura, “vamos caminando, descolonizando la mente de las personas.”

(ers)

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