Cuando el mundo se detuvo: a cinco años de la pandemia de COVID-19
Siete millones de personas murieron a causa del COVID-19, según la OMS. Cinco años después, las consecuencias de la pandemia siguen ocupando a la sociedad y a la clase política. Imágenes que no olvidaremos.

El mundo en estado de excepción
En diciembre de 2019 se diagnosticó una nueva enfermedad pulmonar en Wuhan, China, que provocó muertes. En pocas semanas, el nuevo coronavirus se convirtió en un desafío global: el 11 de marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la pandemia de COVID-19. Sólo más tarde se desarrollaría una prueba para el diagnóstico del covid, el hisopado nasal o bucal para detectarlo.
Trabajadores sanitarios, al límite
El virus SARS-CoV-2 mantendría al mundo en vilo durante años. Rápidamente, quedó claro que la enfermedad podía ser mortal, especialmente en personas mayores o con enfermedades previas. Al igual que esta enfermera belga, personal de salud de todo el mundo trabajó hasta el agotamiento. El hecho de que el virus siguiera mutando a lo largo de la pandemia supuso un desafío médico extraordinario.
Triste desfile en Italia
En Europa, Italia fue particularmente afectada por el covid. En marzo de 2020, vehículos militares tuvieron que transportar a los muertos por el coronavirus desde Bérgamo hacia crematorios en otras munipalidades, ya que los de la ciudad estaban sobrecargados. Lombardía llegó a registrar 300 muertes en sólo un día.
Molesta, pero muy necesaria
Las máscaras protectoras para la boca y la nariz contuvieron la propagación del virus. Las mascarillas FFP2, que a menudo se confeccionaban con tela, pronto se convertirían en un estándar. Durante años, llevar mascarilla en lugares públicos fue obligatorio en casi todo el mundo. Los investigadores confirmaron que las mascarillas, utilizadas correctamente, frenan la propagación de infecciones.
Hospitales al borde del colapso
El gran número de pacientes de covid llevó a muchos hospitales al límite. Por ello, en este hospital chino se instalaron rápidamente camas en los pasillos. En la India, el sistema de salud estuvo a veces al borde del colapso; personas desesperadas esperaban frente a hospitales abarrotados. Allí se contabilizaban a menudo 2.000 muertes por covid cada día.
Aislamiento obligatorio
Las calles de grandes ciudades como Nueva York nunca estuvieron tan vacías como en la pandemia. Casi todos los países impusieron restricciones de contacto y cierres para proteger a la población del virus. Guarderías y escuelas permanecían en gran medida cerradas, al igual que cafeterías, restaurantes, cines, teatros, piscinas y peluquerías. Donde era posible, la gente trabajaba desde su casa.
Comer juntos, pero separados
La pandemia fue un shock para la economía y provocó una crisis global: muchas empresas estaban paralizadas, el comercio y el consumo colapsaron, y la vida social se cerró en todas partes. Incluso después de que se relajaron los confinamientos, medidas de protección como estas mamparas de plástico en Bangkok, la capital tailandesa, seguían vigentes en tiendas y restaurantes de todo el mundo.
Disfrutar del aire libre, pero a distancia
Distancia social en un parque de San Francisco: los círculos en el césped muestran a qué distancia podía sentarse la gente en grupos. La distancia estaba destinada a minimizar el riesgo de infección. Aunque las infecciones disminuían durante los meses de verano, las medidas de higiene seguían siendo estrictas. En algunos países, a las personas ni siquiera se les permitía salir de sus casas.
Haciendo fila por la vacuna
Finalmente, hubo esperanza. En la Union Europea, las primeras vacunas de BioNTech/Pfizer contra el COVID-19, y poco después también las de Moderna y Astrazeneca, se aprobaron mediante un proceso acelerado a finales de 2020. Muchos países pobres esperaron durante largo tiempo para recibir las vacunas. En la foto, mujeres indias hacen cola para recibir la vacuna Covishield.
Protestas de la población
Las medidas gubernamentales contra el coronavirus desataron protestas en muchos lugares. En París y otras ciudades del mundo hubo protestas violentas. En muchos países, incluida Alemania, los extremistas de derecha iniciaban manifestaciones o se infiltraban en ellas. Teorías conspirativas, como la afirmación de que el coronavirus es un "arma biológica", fueron parte integral de las protestas.
Dificil reinicio de clases
Así regresaban a clase los niños de primaria en 2020 en Alemania, tras las vacaciones. Antes tuvieron que tomar clases en casa durante meses debido al cierre de escuelas. La educación en casa fue una prueba de estrés, tanto para padres como para niños. Según estudios, incluso cinco años después del inicio de la pandemia, muchos niños y jóvenes siguen sufriendo de soledad y enfermedades mentales.
Espectáculo sin público
Los ciclistas de BMX demostraron sus habilidades en los Juegos Olímpicos de Tokio, pero casi nadie pudo animarlos. Tras el estallido de la pandemia, el evento deportivo inicialmente previsto para 2020 se pospuso un año, pero el coronavirus todavía tenía al mundo en sus garras en 2021. Los Juegos Olímpicos se desarrollaron frente a gradas vacías.
Exámenes en vez de conciertos
Estudiantes de la Universidad de Dortmund realizaron un examen en junio de 2020 en el Westfalenhalle, un inmenso recinto para conciertos y eventos, respetando estrictas normas de higiene, por primera vez en la historia de la universidad. Los jóvenes se vieron especialmente afectados por las restricciones de contacto. El 44 % de los estudiantes alemanes sufrían de soledad, según un estudio.
Amargo balance pandémico
El 5 de mayo de 2023, la OMS levantó la emergencia de salud pública mundial, pero, al mismo tiempo, declaró que el coronavirus seguía siendo peligroso. Según las autoridades, se ha demostrado que casi siete millones de personas han muerto "a causa o con el coronavirus", aunque la cifra real se estima en al menos 20 millones. En Londres, corazones rojos conmemoran a los que murieron en la pandemia.