Pese a la caída de algunos de sus principales líderes y de la destrucción de gran parte de su aparato militar, el régimen iraní resiste tras varias semanas de ataques de Estados Unidos e Israel. Y con el cierre del estrecho de Ormuz, una vía vital para el suministro de gas y petróleo en el mundo, Teherán apuesta por el caos económico y la guerra asimétrica para intentar asegurar su supervivencia. La prolongación de un conflicto de final incierto dispara los precios del combustible en Europa y Norteamérica y aumenta la presión contra Donald Trump, un presidente que prometía no meter a Estados Unidos otra vez en "guerras eternas". En DW Analiza vemos cuáles qué posibilidades tiene Irán de resistir en esta guerra de desgaste hasta que Washington ceda y decida retirarse, y cómo el conflicto amenaza no sólo a los "petroestados” del Golfo, sino al mundo entero.