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COP30 en Latinoamérica: pasar "del discurso a la acción"

10 de noviembre de 2025

Después de más de una década, la cumbre sobre cambio climático vuelve a Sudamérica, coincidendo con el décimo aniversario del Acuerdo de París. A pesar de los avances, la región tiene que afrontar numerosos retos.

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Foto de familia de los los jefes de estado que participaron en la Cumbre de Líderes la semana pasada, antes del inicio de la COP30 hoy.
Cumbre de Líderes previa a la COP30.Imagen: Mauro Pimentel/AFP

Después de más de una década, la cumbre sobre cambio climático de Naciones Unidas vuelve a Sudamérica. La última se celebró en 2014, en Lima (Perú). Por un principio de igualdad, la cumbre se celebre cada año en un continente diferente, y aunque la siguiente debía llevarse a cabo en Chile, en 2019, el estallido social provocó que se trasladara a Madrid (España).

Chile se ofreció a albergar el evento tras la retirada de Brasil a acogerlo ese año. Tras las elecciones celebradas en Brasil que llevaron al poder de Jair Bolsonaro, este canceló la celebración del evento, que había liderado el presidente brasileño Lula da Silva, quien recuperó esta iniciativa desde el inicio de su nuevo mandato, en 2023. DW habló con expertos en el tema.

"Celebrar la COP30 en un país como Brasil, que alberga el 60 % de una de las selvas tropicales más grandes del mundo, es fundamental para concienciar sobre la importancia de esta región en la mitigación del cambio climático a nivel mundial", dijo Ane Alencar, directora de Investigación del Instituto de Investigación Ambiental de la Amazonía (IPAM, por sus siglas en portugués).

Mesa de autoridades con Emmanuel Macron, Arlette Soudan-Nonault, Micheal Martin, Antonio Costa z Gustavo Petro en el lanzamiento del fondo Fondo Bosques Tropicales para Siempre.
El reciente "Fondo Bosques Tropicales para Siempre" pretende garantizar su protección permanente, reconociendo su rol esencial en la captura de carbono, la conservación de la biodiversidad y el sustento de millones de personas.Imagen: Ludovic Marin/AFP

Los ojos del mundo en el pulmón del planeta

"Es una oportunidad única de que todas las miradas del mundo, que todas las discusiones que se están dando sobre cambio climático estén enfocadas en este momento en la Amazonía", coincide Marielos Peña Claros, copresidenta del Panel Científico por la Amazonía (SPA, por sus siglas en portugués).

Por este motivo, "desde el punto de vista gubernamental e institucional, Brasil y otras naciones del sur global aprovecharán este evento para reafirmar la necesidad de financiar a los países con bosques tropicales y garantizar dicha financiación a través de mecanismos como el Fondo Bosques Tropicales para Siempre (TFFF)", agrega por su parte Isabel Mesquita, Coordinadora Regional de América Latina y El Caribe de Global Landscapes Forum.

Para Paula Caballero, directora ejecutiva de América Latina de The Nature Conservancy (TNC), se trata de "un momento histórico para la acción climática y la protección de la biodiversidad”. En este sentido, la cumbre ofrece un escenario para "posicionar soluciones que están basadas y que nacen en los territorios, incorporando la naturaleza y a las comunidades", complementa Paz González, coordinadora programática de Clima de la Fundación Avina.

Plataforma petrolífera de la empresa petrolera brasileña Petrobras.
Plataforma petrolífera de la empresa brasileña Petrobras. La dependencia al petróleo es uno de los principales problemas de la región, que también tiene que enfrentar el país anfitrión de la cumbre.Imagen: picture alliance/imageBROKER

Más allá de los bosques

Para Camila Mercure, coordinadora de política climática de la organización argentina FARN, "debería ser una COP para que la región pueda poner sobre la mesa sus distintas demandas". De ahí la importancia de la vuelta de la cumbre a la región ya que "permite entender las dificultades, los retos, las limitaciones y las necesidades que tiene América Latina en relación al debate climático", agrega en entrevista con DW Manuel Pulgar-Vidal, expresidente de la COP20 en Lima.

Además de las limitaciones financieras, Pulgar-Vildal apunta a las limitaciones políticas. "No hay un entendimiento claro. América Latina está absolutamente fragmentada en el debate climático desde hace más de 25 años", lamenta el también líder de la Práctica Global de Clima y Energía del Fondo Mundial para la Naturaleza, WWF.

Este es un aspecto con el que concuerda Sandra Guzmán, fundadora del Grupo de Financiamiento Climático para Latinoamérica y el Caribe. "Aunque se ha impulsado mucho para que sea considerada una COP regional y llega con temas comunes, como el de la adaptación, el financiamiento y la transición justa, no lo hace necesariamente con una estrategia política conjunta", apunta.

No obstante, "si este año se van a aprobar los indicadores de la meta global de adaptación, entonces se espera que la adaptación traiga a la región más unida", adelanta Guzmán. Se trata de una de las prioridades de esta cumbre, debido a la vulnerabilidad de los países latinoamericanos ante fenómenos meteorológicos extremos, consecuencia del aumento de temperatura global, cuyo incremento se origina, principalmente, por la quema de combustibles fósiles.

"América Latina está atrapada en la trampa de los combustibles fósiles y detenida en la transición energética debido a que dependemos muy fuertemente de ellos", recuerda Pulgar-Vidal, señalando la dependencia del petróleo de Ecuador, Venezuela y Colombia, y del gas, de Perú, Bolivia y Argentina.

A pesar de ello, "la región ha mostrado avances importantes en estos años en energías renovables, incrementado significativamente su capacidad instalada en solar, eólica e hidroeléctrica, con países como Chile, Brasil y Uruguay", puntualiza, por su parte, Caballero.

Turbinas de un parque eólico en Chile.
Para González, la cumbre “es una oportunidad para posicionar la mirada de América Latina respecto a soluciones climáticas centradas en justicia, en equidad, en bienestar, y no sólo en medir la reducción de las emisiones”.Imagen: Martin Bernetti/AFP

Avances que inspiran

La expansión de las renovables en América Latina es uno de los casos que muestran cómo ha avanzado la región en la acción climática, una década después de la adopción del Acuerdo de París.

"Hemos avanzado en políticas públicas, en normativa, en legislación, no sólo las NDC (compromisos climáticos de los países), sino también en los planes políticos de acción climática, tanto de los países como también de los gobiernos subnacionales, las provincias, los estados, y las ciudades", comenta González.

También se han dado pasos adelante en el ámbito de las finanzas. "Hay países que han empezado a asumir el tema del cambio climático desde una manera un poco más íntegra", recalca Guzmán, recordando los casos de Panamá y Brasil, así como los recurso que invierten los países centroamericanos debido "a la urgencia que tienen ante el cambio climático, mucho más impactados que otros".

Igualmente, destaca el avance en la reciente reducción de la tasa de deforestación que se ha producido en Brasil, y otros países amazónicos, lo que "demuestra que la voluntad política puede generar rápidamente resultados a gran escala, cuando se alinea con la ciencia y la participación social", asegura la directora de investigación del Instituto de Investigación Ambiental de la Amazonía.

Miembros de pueblos originarios en la cumbre sobre cambio climático en Belém.
La gestión directa de la financiación climática es una de las demandas recurrentes de los pueblos originarios en estas cumbres.Imagen: Fernando Llano/AP Photo/dpa/picture alliance

Múltiples retos

A pesar de todo ello, América Latina tiene que enfrentar numerosos retos, ya que la tasa de deforestación es todavía elevada, "hay mucha degradación de los ecosistemas, y la ilegalidad tiene un impacto negativo alto, tanto en el medioambiente como en los pueblos indígenas y comunidades locales", alerta la copresidenta del Panel Científico de la Amazonía.

Aunque estas poblaciones han ido ganando espacios de participación en las negociaciones climáticas, donde reclaman gestionar el financiamiento climático directamente, "sigue existiendo un reto importante para garantizar que esos espacios se respeten y se garanticen plenamente", afirma Mesquita.

"En la COP30 exigimos que los Estados pasen del discurso a la acción. No se puede hablar de justicia climática ni de transición justa mientras se siga poniendo en riesgo la vida de los pueblos indígenas y de la naturaleza", dice a DW Juan Bay, presidente de la Nacionalidad Waorani del Ecuador (NAWE).

Para Mercure, es fundamental poner a las personas en el centro de una transición energética justa. No obstante, "muchos países, como Bolivia, Ecuador y México, siguen dependiendo de los combustibles fósiles para generar ingresos y eso limita mucho su capacidad de lograr grandes cambios en sus metas", critica Guzmán.

Por este motivo, "el gran reto de la región es salir de la trampa de los combustibles fósiles y entender que se trata de un proceso económico”, explica Pulgar-Vidal.  “Si, América Latina no entiende esto, va a perder su oportunidad de reencaminar su enfoque de desarrollo".

Según González, en una especie de círculo vicioso, “una gran parte del financiamiento climático ha sido canalizado en forma de préstamos, y eso requiere que los países incurran en más deuda. Para pagar eso muchas veces tienen que recurrir a actividades extractivistas”, 

En este sentido, "se prevé que los costos globales de los desastres climáticos alcancen los 145.000 millones de dólares este año, lo que supone un aumento del seis por ciento con respecto a 2024", alerta Caballero. Por ello, recuerda que "invertir en políticas climáticamente inteligentes podría generar 26 billones de dólares en ganancias económicas globales para 2030, y América Latina se beneficiaría significativamente de eso".

(cp)