“Chico ventana también quisiera tener un submarino“, realismo mágico en el cine | Cultura | DW | 25.02.2020
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Cultura

“Chico ventana también quisiera tener un submarino“, realismo mágico en el cine

El primer largometraje del uruguayo Alex Piperno transgrede el tiempo y el espacio con una historia que conecta a personajes alejados entre sí, a través de un barco que tiene misteriosos pasadizos.

La cinta comienza en una exuberante selva tropical, en una aldea en Asia (Filipinas) cuyos pobladores muestran una inquietud creciente ante la existencia de un misterioso cobertizo de cemento, situado en la ladera de una montaña. 

Elsa (Inés Bortagaray) llega a su departamento. Es de noche y no se percata de que un extraño, Chico ventana (Daniel Quiroga), la espía mientras cena y luego mientras duerme. Él es miembro de la tripulación de un crucero de turistas que recorre la Patagonia, que ha descubierto un pasadizo que conecta el barco con el departamento de ella en una ciudad en Sudamérica (Montevideo).

Mientras los turistas se divierten sobre cubierta, abajo, en los oscuros pasillos en donde suelen estar las máquinas, se encuentran puertas que conectan estos mundos. Noli (Noli Tobol), un aldeano filipino, logra penetrar el cobertizo que lo lleva a las tripas del barco y a encontrarse con Chico ventana. Se trata de un laberinto cinematográfico y contemplativo con un final que revela el acertijo.  

El primer largometraje de Alex Piperno tuvo su estreno en la sección Forum de la Berlinale, una historia con un toque de realismo mágico, que conecta a mundos  y personas trasgrediendo las leyes del tiempo y el espacio.

Un misterioso cobertizo inquieta a los pobladores de una aldea rural en Filipinas.

Un misterioso cobertizo inquieta a los pobladores de una aldea rural en Filipinas.

DW: El festival dice en su catálogo que usted crea en su película cine transitorio, ¿Qué es lo que le interesaba contar?

Alex Piperno: lo que me interesaba eran estos pasajes que unen, esa conexión entre lugares que no tenían relación. Los elementos fantásticos no están retratados de una manera sobrenatural sino más bien naturalista, y cuando uno entra en ese código, la película deja de ser fantástica y pasa a ser una película de encuentros. Eso me interesaba  mucho, ir detrás del deseo hacia lo desconocido sin saber muy bien adónde estás llendo. Aunque haya un final catastrófico, pero ir igual. Eso genera el encuentro con el otro, la película es un encuentro entre personas marcado por la inocencia, sin mucha certidumbre, y eso creo que hermana a los personajes.

 ¿Nos puede hablar sobre cómo fue el proceso de construcción de la película?

Soy uruguayo y vivo en Buenos Aires hace casi 15 años. Cuando comencé a tener las primeras ideas sobre la película, hace unos 10 años, era estudiante en Buenos Aires. En el barco que me llevaba de vuelta a Montevideo, un viaje de tres horas, fui descubriendo que tenía dos vidas paralelas. La gente en Buenos Aires no sabía como era mi vida en Montevideo y viceversa. Había algo de esa sensación, de un barco uniendo esas dos vidas paralelas. Pensaba que si un barco podía unir a dos lugares, podía unir también a N lugares, infinitos lugares. Y que podía ser un barco fantástico. Esa idea es el origen de la película sin duda. La idea de Filipinas tiene que ver con el supuesto de que si ése barco une a Uruguay con la Patagonia y son lugares cercanos y distantes, la radicalización de ese procedimiento tenía que ver con ir a una antípoda. Ir al otro lado del mundo y acercarlo a través de los pasajes fantásticos del barco. 

Alex Piperno conecta a mundos que no tienen nada que ver entre sí.

Alex Piperno conecta a mundos que no tienen nada que ver entre sí.

¿Qué dificultades supuso poner en marcha este proyecto que es una coproducción entre Uruguay, Argentina, Brasil, Holanda y Filipinas?

Todas, empezando por la producción. Esta es mi primera película como guionista, como director y también como productor. Y si bien soy el productor uruguayo mayoritario, me apoyé mucho en el resto de los productores que han sido magníficos y de los que he aprendido mucho. Conseguir el dinero fue una tarea que yo me puse al hombro, así como la estructura de producción, y aprender a hacerlo pese a todas las dificultades económicas que supone filmar en América Latina. Eso fue bastante épico. Pero además, pensar la película, ponerla en escena, dirigir en inglés con traductor, y acercarme a la gente en Filipinas.  

¿Cómo se siente viendo todo ese trabajo en retrospectiva?

Terminarla es un alivio, y poder estrenarla aquí es una alegría infinita porque durante mucho tiempo yo no sabía qué película tenía, si iba a ser buena, si iba a ser bien recibida. La sensación que tengo ahora es de alivio profundo y de estar preparado para pasar a otra cosa. Más allá de las dificultades de producción, los viajes, los efectos especiales, el gran aprendizaje fue construir una película que tuviera sentido, que no fuera un relato lineal, y que me pudiera conmover. En un proceso tan largo, de diez años, el mayor desafío fue mantener mi propio interés por la película, renovarla todo el tiempo, también entenderla y construir un discurso audiovisual atractivo, interesante. Fue un proceso muy largo el poder ubicar las piezas.

Chico ventana, pasa de un mundo a otro a través de puertas fantásticas.

Chico ventana, pasa de un mundo a otro a través de puertas fantásticas.

¿Nos puede contar un poco de su trayectoria? 

Estudié cinco años en la Universidad de Cine de Buenos Aires, que es una familia para mí, que incluso participó en la película, y está aquí en Berlín con motivo del estreno. Es mi primer largometraje, antes he hecho algunos cortos, el primero se llama "La inviolabilidad del domicilio se basa en el hombre que aparece empuñando un hacha en la puerta de su casa" (2011), que se estrenó en la Semana de la Crítica de Cannes y ha tenido un lindo recorrido. Luego le siguieron otros que no han tenido tanta visibilidad, pero que han sido formativos y que han tenido su recorrido también.

Su película está nominada al premio a la mejor ópera prima. ¿Qué expectativas genera eso?

La película está nominada entre 21 películas al premio a la mejor ópera prima del festival, ya estar nominado es suficiente para mí. Genera un interés extra, pero ya estar acá es magnífico.

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