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Auge del comercio justo en Alemania

Mirjam Gehrke/ Cristina Papaleo14 de septiembre de 2012

La demanda de productos del comercio justo aumenta desde hace años. Millones de campesinos de América Latina se benefician del boom, pero la fluctuación en los precios de las materias primas hace peligrar el éxito.

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Imagen: picture-alliance/dpa

Desde el 14 hasta el 28 de septiembre se lleva a cabo en Alemania la “Semana del comercio justo”, con diversos eventos acerca de un consumo sostenible y condiciones de producción más equitativas en todo el mundo. Muchos alemanes prefieren, desde hace ya bastante tiempo, adquirir comestibles y otros bienes de consumo provenientes del comercio justo aunque tengan que pagar por ellos uno o dos euros más. Café, té, bananas, arroz, vino, vestimenta y hasta flores certificadas llenan los armarios de muchos supermercados alemanes.

“Tenemos asesores en más de 60 países del mundo que ayudan a que se produzca este cambio, además de una red de auditores que controlan que se respeten los estándares del comercio justo”, explica Claudia Brück, de TransFair, a Deutsche Welle. En 2011, en Alemania se gastaron 477 millones de euros en productos del comercio justo, un 16 por ciento más que en 2010.

Entre otros, se vigila que se respeten los precios mínimos garantizados para los productores, y gratificaciones por mantener estándares ecológicos y sociales, por respetar la sostenibilidad y por un cultivo que tenga en cuenta al ecosistema, así como por el rechazo absoluto del trabajo infantil, dice Claudia Brück. Los estándares son desarrollados por Fairtrade Labelling Organizations International (FLO), una asociación de iniciativas de certificación para el comercio justo. Cerca de 1,2 millones de campesinos se benefician en todo el mundo de sus ventajas. Si a ellos se les suman los miembros de sus familias, la cifra asciende a unos seis millones de personas, señala el Foro Alemán para el Comercio Justo.



En Alemania, el precio es clave

Café de América Latina: un éxito de ventas.
Café de América Latina: un éxito de ventas.Imagen: AP

Los productos del comercio justo son distribuidos en Alemania, en su mayoría, a través de las más de 800 tiendas llamadas “Eine Welt Laden”, que ofrecen exclusivamente artículos comestibles, textiles y artesanales de los países del hemisferio sur. Pero también lo hacen los supermercados convencionales. Los que se mejor se venden son el chocolate, el café y el té, subraya Peter Haferkamp, director del grupo empresario Tengelmann.

Sin embargo, a nivel europeo, Alemania es todavía un país en vías de desarrollo en cuanto al comercio justo. Mientras en Suiza casi la mitad de las bananas provienen de cultivos certificados, la participación en el mercado alemán de esos artículos es de menos de un uno por ciento. Y solo un dos por ciento del café proviene de la producción equitativa, mientras que en Gran Bretaña esa proporción es diez veces más alta. “Alemania es un mercado focalizado en los precios. Gastamos solo un 11 por ciento de nuestros ingresos en comestibles, y los consumidores están obsesionados con los precios bajos”, afirma Claudia Brück, de TransFair. Para Peter Haferkamp, de Tengelmann, la presencia de los productos equitativos seguirá creciendo, pero siempre será un nicho de mercado.

La especulación amenaza a las cooperativas

Una de las mayores preocupaciones de las organizaciones de comercio justo son las fuertes fluctuaciones de precios en el mercado mundial en lapsos cada vez más cortos. “El abaratamiento extremo de los precios siempre es un problema, ya que la diferencia entre un producto convencional y uno del comercio justo parece demasiado grande”, dice Claudia Brück.

Flores del comercio justo de Tanzania.
Flores del comercio justo de Tanzania.Imagen: TransFair e.V.

Pero los precios altos son también una dificultad para las cooperativas. Cuando los precios reales suben, los campesinos registran ingresos más altos por sus productos. “Pero, a menudo son las cotizaciones en bolsa las que ascienden, y eso es difícil, ya que ese dinero no llega a los productores. La otra cara de la moneda del alza de precios es que también aumentan los costos de producción”, explica. Por eso, el Foro Alemán por el Comercio Justo se esfuerza por lograr una mayor y más estable regulación de los mercados de materias primar a fin de evitar fluctuaciones de precio extremas.

Autora: Mirjam Gehrke/ Cristina Papaleo

Editor: Emilia Rojas