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La prensa opina

Dos crisis muy distintas

No puede compararse a la actual crisis de la llamada "revolución naranja" en Ucrania con la incursión rusa en Georgia, dicen editorialistas europeos este jueves.

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Víctor Yushchenko, presidente de Ucrania.

La crisis por la que atraviesa el gobierno de Ucrania es tema que ocupa a los editorialistas europeos de hoy. Así, el periódico Der Standard, de Viena, escribe lo siguiente: “El presidente Yuvschenko quiere permanecer en el cargo, mientras que la primera ministra Timoschenko aspira a tomar la presidencia. El nuevo episodio de la llamada ‘revolución naranja' ha sucumbido ante la batalla de los partidos rivales por el poder. Colaboración y exclusión: ésos son los polos entre los cuales fluctúa el gobierno ucraniano. Parece, pues, que ha arrancado la campaña electoral. El diferendo se ha acentuado por la crisis en el Cáucaso, debido a que la relación con Rusia se ha convertido desde entonces en un tema sumamente incómodo.”

Sin sistema político

El rotativo ucraniano Den aborda así la problemática nacional: “El problema es que Ucrania no tiene un sistema político efectivo. Hay dos centros de poder: el conflicto entre el presidente y la primera ministra lleva cocinándose largo tiempo; aunado a ello, el trabajo de la coalición de gobierno ha resultado estéril. Ni elecciones anticipadas, ni procesos de destitución, ni la conformación de un nuevo gobierno serían la solución al problema. El sistema político ucraniano debe ser refundado desde sus cimientos. La única salida es una reforma constitucional.”

Importa la democracia

Desde Polonia, el Gazeta Wyborcza comenta: “Existe el peligro de que Ucrania caiga de nuevo en la esfera de influencia de Rusia, si el proceso democrático ucraniano termina en un fiasco. El gobierno de Varsovia debe orientar a su contraparte de Kiev en cuanto a que no importa tanto quién gane las elecciones presidenciales cada año y medio. Es mucho más relevante que Ucrania sea gobernada por un presidente electo democráticamente.”

Se necesitan señales

En Estonia, el Postimees señala: “Moscú busca sacar provecho de cada muestra de debilidad para llevar de nuevo a Ucrania a su esfera de influencia. El gobierno ucraniano debe reaccionar con inteligencia, pero necesita el apoyo de Occidente; es decir, señales claras en cuanto a su posible ingreso a la OTAN. Si uno considera la posición estratégica de Ucrania, así como el tamaño del mercado que representa, queda claro que Europa también necesita a una Ucrania fuerte.”

Un presidente en desgracia

En Moscú, el Isvestia dice lo siguiente: “La estrategia de la primera ministra luce así: la popularidad del presidente debe bajar y bajar mienrtas ella se ubica en niveles cercanos al 40 por ciento de aprobación. Ella busca asegurarse el apoyo de Rusia y del Partido de las Regiones. Timoschenko no necesita elecciones anticipadas. Si el presidente se mantiene en el cargo, él mismo y su política caerán en descrédito. ¿Para qué querría alguien interrumpirlo en ese camino?”

Dos crisis muy distintas

¿Existe relación entre esta crisis y la del Cáucaso? El diario Politiken, de Dinamarca, trata de responder a esta interrogante: “No parece probable un ataque ruso a Ucrania. Georgia, con 4,6 millones de habitantes, está en otro nivel. El territorio ucraniano casi equivale al de Francia y tiene 46 millones de habitantes. Además, Moscú posee otro as bajo la manga: el suministro energético de Ucrania depende totalmente de Rusia.”

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