Verduras que crecen en el desierto | Global Ideas | DW | 20.08.2013
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Global Ideas

Verduras que crecen en el desierto

Hoy en día, ya no solo crecen palmeras datileras en el desierto, sino también fresas y tomates, entre muchos otros.

En la década de 1930, el ingeniero hidráulico israelí Simcha Blass quedó totalmente intrigado al notar que, en su terreno del desierto de Négev, un árbol en particular crecía más rápido que los demás. Después de revisar el área con detenimiento descubrió que una cañería que pasaba cerca del árbol tenía una fuga. Blass se preguntó entonces si las gotas eran las responsables de tal sorprendente desarrollo del árbol. Durante las siguientes dos décadas, él se dedicó a realizar una serie de experimentos cuyo resultado fue la creación de un nuevo método de irrigación que daría la vuelta al mundo: el riego por goteo.

La idea básica es utilizar el agua eficientemente gota a gota y solo en los lugares donde realmente se la necesita, en vez de utilizar sistemas de rociadores que cada cierto tiempo dispersan grandes cantidades de agua, desperdiciándola al caer innecesariamente en el espacio entre dos árboles.

La solución: Una manguera llena de agujeros

En 1959, Blass terminó de desarrollar su nuevo método de riego por goteo y presentó el primer tubo de plástico con muchos agujeros pequeños a su comunidad. Luego, encargó a un kibutz la fabricación y distribución de este nuevo equipo de goteo en red. Ya en 1965, fundó la empresa Netafim. Hoy en día, se utilizan sistemas de riego por goteo en más de 100 países en todo el mundo.

Tröpfchenbewässerung

El riego por goteo: el descubrimiento hecho por azar que revolucionó la irrigación de los huertos.

"Fue un descubrimiento que ocurrió por pura casualidad pero estamos ante un principio que hoy se utiliza en todo el mundo, ya sea en África, América Latina, Australia, Italia o Grecia”, nos dijo Gideon Oron, de la Universidad Ben Gurion de Négev. Desde hace años, Oron se dedica a la investigación de métodos de irrigación que hagan posible que las frutas, verduras, y los granos crezcan en el desierto. "Con un sistema de riego por goteo solamente se necesita la mitad del agua que se utilizaría con un aspersor", explicó Oron. Uno de los problemas que se presentaban en los inicios de la irrigación por goteo es que al final de la manguera salía menos agua que al comienzo de la misma. Hoy en día, explicó Oron, una membrana hace que la presión se mantenga constante a lo largo de toda la manguera. “Las mangueras pueden tener hoy hasta 500 metros de largo”, dijo.

Irrigar huertos con agua de mar

Sin embargo, el agua tiene que venir de alguna parte. Un oasis puede proporcionar agua para la agricultura del desierto pero hay que ser cautelosos, advirtió el agrónomo Michael Hermann, de la organización no gubernamental "Crops for the Future" (Cosechas para el futuro), que trabaja en pro de utilizar nuevamente plantas que habían caído en desuso, como el arbusto boscia senegalensis, originario de África occidental, y el árbol del pan. "Bajo la arena del Sahara existen enormes cantidades de aguas fósiles. Sin embargo, ya desde hace tanto tiempo que se extrae el agua, que el depósito finalmente se agotará", advierte Hermann.

Ernte im Westjordanland

Cosecha en Cisjordania: los tomates crecen muy bien en el desierto.

Hay también otras opciones para obtener agua para los huertos del desierto. En algunos países, por ejemplo, se recolectan las aguas residuales de las ciudades que luego pasan por un proceso de purificación y finalmente, se reutilizan para regar los sembradíos. Por otra parte, en Etiopía, los agricultores han creado terrazas en las montañas áridas y cavan zanjas para permitir que el agua de las lluvias penetre en el suelo y aumente así el nivel de las aguas subterráneas. En Australia, un alemán trabaja con la compañía "Sundrop Farms” y utiliza la energía solar para desalinizar las aguas del mar y luego reutilizarlas en huertos de pepinos, tomates y pimientos.

Los desiertos también pueden ser adecuados para el cultivo de frutas

Gideon Oron, de la Universidad Ben-Gurion del Négev, explicó que los huertos sí pueden regarse con agua salada. Para ello solo hay que enterrar las mangueras de riego por goteo debajo de la superficie. Este método se denomina “riego subsuperficial por goteo”. Junto con sus colegas, Oron hizo un experimento para determinar bajo qué tipo de irrigación los perales producen la mejor cosecha en el desierto de Négev. Ellos estudiaron el riego con agua potable, con agua de mar, riego por goteo convencional y dos tipos de riego por goteo subsuperficial: a 30 cm de profundidad e incluso a 60 centímetros profundidad.

El mejor resultado se produjo con agua potable a 30 cm de profundidad del suelo, donde las plantas rindieron un promedio de 70 kilos de frutas por metro cuadrado en tres años. El segundo mejor resultado ocurrió con agua salada a 30 cm de profundidad, que rindió una producción media de 63 kilogramos por metro cuadrado al año. La cantidad de la cosecha no fue significativamente diferente a la de peras cultivadas con riego por goteo convencional y utilizando agua potable.

Es decir, que cuando se instala la red de riego por goteo bajo de la tierra, se puede prescindir de la preciada agua potable y utilizar en su lugar el agua de mar que existe en abundancia; y eso sin tener que sin sacrificar la cantidad de la cosecha. Por supuesto que hay que tener el cuidado de evitar la salinización del suelo que destruiría las plantas, aclaró Oron. Asimismo, el especialista descubrió que si el agua salada no se vierte desde arriba sino más bien gota a gota en la profundidad de la tierra, entonces la costra de sal se forma más abajo y más lejos de las raíces, y por ende, sin dañar los cultivos.

Dattel-Palme in Abu Dhabi

La palma datilera en Abu Dhabi: frutas nutritivas en las zonas cálidas y secas.

"Los desiertos se prestan muy bien para el cultivo de frutas, verduras y granos", dijo Michael Hermann de "Crops for the Future". Suena paradójico, pero no lo es. Claro que sin agua no hay cultivos, y si la temperatura del desierto de más de 35 grados centígrados es permanente, el cultivo de plantas que no son nativas del desierto y no se han adaptado al calor y la sequía como las palmeras, los mangos y cítricos, sufren un estrés térmico nocivo. Pero, por otro lado, se ha comprobado que mucho sol genera una gran cantidad de fotosíntesis, y la sequedad evita la propagación de hongos y plagas", explica el agrónomo. Por lo tanto, sí tiene sentido cultivar pimientos y tomates en los desiertos.

"Justamente las plantas de tomates son muy productivas y crecen muy bien", explicó Hermann Aquí, un poco más de agua puede significar una cosecha mucho mayor. "Si se utilizara la misma cantidad de agua para irrigar un campo de trigo, también se lograría una mayor cosecha pero no tanto valor como la cosecha adicional que se genera con los tomates", acotó. Además que el trigo, el arroz y otros cereales se pueden almacenar fácilmente, de ahí los habitantes de esta región en realidad incluso compran variedades más económicas traídas de lejos. "Los agricultores tienen la opción de tener mayores ganancias que en las zonas remotas del desierto con muy poca población si plantan hortalizas que son difíciles de conservar por largo tiempo".

Esto se debe a que la población va a preferir comprar los tomates, los pepinos y otras hortalizas si estos vegetales frescos provienen de cultivos cercanos, sin haber cruzado el desierto por días sin refrigeración, explicó Hermann. De esta manera, el desierto se convertirá en un huerto de frutas y verduras.

Autora: Franziska Badenschier / CS
Editora: Emilia Rojas

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