Una tradición típicamente alemana | Ciudades y Rutas | DW | 09.12.2003
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Ciudades y Rutas

Una tradición típicamente alemana

A Alemania se le atribuye el haber iniciado la tradición del árbol de Navidad como se la conoce en la actualidad pero su origen data de creencias y costumbres ancestrales.

¡Oh Tannenbaum! la canción que cantan los alemanes al árbol de Navidad.

¡Oh Tannenbaum! la canción que cantan los alemanes al árbol de Navidad.

En la antiguedad los árboles y plantas que durante el invierno permanecían verdes tenían un significado muy especial. La gente colgaba ramas de siemprevivas, plantas de hojas perennes, en sus puertas y ventanas, ya que creían que alejaban a brujas, fantasmas, malos espíritus y enfermedades.

Muchas civilizaciones antiguas creían que el Sol era un dios y que el invierno llegaba cada año porque se enfermaba y debilitaba. Celebraban el solsticio porque significaba que por fin el dios Sol comenzaba a recuperarse. El verdor de las hojas de siemprevivas les recordaba que todas las plantas crecerían de nuevo cuando el dios Sol estuviera fuerte y regresara el verano.

Los antiguos egipcios adoraban al dios Ra, quien tenía la cabeza de un halcón y usaba al Sol como un disco resplandeciente en su corona. En el solsticio, cuando Ra empezaba a recuperarse de la enfermedad, los egipcios llenaban sus casas con brotes verdes de palmera, que simbolizaban para ellos el triunfo de la vida sobre la muerte.

Los primeros romanos marcaban el solsticio con una fiesta llamada Saturnalia, en honor de Saturno, el dios de la agricultura. Sabían que el solsticio significaba que pronto las granjas y huertos estarían verdes y llenos de frutos. Para señalar la ocasión, decoraban sus hogares y templos con ramas de siemprevivas.

En el Norte de Europa, los misteriosos Druidas, los sacerdotes de los antiguos celtas, también decoraban sus templos con ramas de siemprevivas, como un símbolo de la vida eterna. Los feroces vikingos de Escandinavia pensaban que las siemprevivas eran las plantas especiales del dios Sol, Balder.

Lutero y el árbol de Navidad

Se le atribuye a Alemania el haber iniciado la tradición del árbol de Navidad. Fue durante el siglo XVI cuando los devotos cristianos empezaron a colocar árboles decorados en sus hogares.

Se cree que Martín Lutero, el reformador protestante, fue quien primero colocó velas encendidas a un árbol. Cuenta la leyenda que, caminando a casa una noche de invierno, fue sorprendido por el brillo de las estrellas, destelleando entre los árboles cercanos. Para reproducir la bella escena a su familia, colocó un árbol en la habitación principal de la casa, le instaló alambres en sus ramas para sostener velas encendidas y dijo que sería un símbolo del hermoso cielo navideño.

Otra leyenda dice que la gente de Alemania combinó dos costumbres que se habían practicado en diferentes regiones del mundo: el árbol del Paraíso, un abeto decorado con manzanas que representaba el árbol del Conocimiento en el Jardín del Paraíso y la Luz de Navidad, un marco de forma piramidal, usualmente decorado con esferas de vidrio, oropel y una vela en la punta, que era el símbolo del nacimiento de Cristo como la Luz del Mundo.

Cambiando las manzanas del árbol por esferas de oropel, agregando galletas de diversas figuras y combinando este nuevo árbol con la Luz colocada en la punta, los alemanes crearon el árbol de Navidad que conocemos ahora, llamado Tannenbaum. Arbol que es decorado en secreto por las mamás con luces, oropel y otros adornos; que tradicionalmente se descubre y se enciende el día de Nochebuena, cuando los niños encuentran galletas, nueces y regalos bajo sus ramas.

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  • Fecha 09.12.2003
  • Autor Angeles Nevado
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